23 ene. 2017

El rumor del oleaje - Yukio Mishima

Shinji es un joven de 18 años que vive en la isla de Utijama con su madre y su hermano pequeño (su padre murió en la II Guerra Mundial). Se trata de un pequeño enclave pesquero que no llega ni a los 1500 habitantes, siendo el propio protagonista uno de tantos pescadores. La isla sufre una pequeña conmoción cuando uno de sus residentes más respetados y mejor considerados, Terukichi Miyata, que acaba de perder a uno de sus hijos, decide recuperar y traerse a la isla a Hatsue, la hija que había dado en adopción a una familia de buceadoras. La novedad sacude sobre todo a los más jóvenes, pues se trata de una chica joven, muy atractiva y de buena familia. Shinji es uno de tantos jóvenes que se enamoran de ella, pero en su caso es correspondido. La pareja tendrá que superar las dificultades propias de una sociedad cerrada y pacata y los celos del resto de pretendientes, no solo de Hatsue, sino también de Shinji, que los tiene, y luchar por el amor puro y sincero que se profesan.

El rumor del oleaje es otra de esas novelas románticas con que de vez en cuando nos sorprende Yukio Mishima. Muy ligera y optimista, los pequeños dramas que suponen la entrada a la vida adulta de los protagonistas son descritos como tales, y por tanto, se ven reflejados como intrascendentes. Los temas habituales de la obra de este autor aparece de manera sutil: el rechazo a la occidentalización de Japón, la exaltación de los valores tradicionales japoneses, la glorificación de masculinidad y la virilidad, etc. están desde luego presentes en la trama, pero en esta ocasión como elementos que proporcionan un fondo sobre el cual situar a los protagonistas, que no muestran otra intención que lograr que su amor sea aceptado y bendecido por sus familias.

La prosa del escritor japonés es como siempre detallista, impecable, evocadora. La descripción del elemento más nimio de la trama se transforma, al pasar a través de la hábil pluma de Mishima, en un paisaje de belleza deslumbrante. Extraña que por una vez los adolescentes de sus novelas derrochen esperanza y buen humor. Incluso yo, que hace bastante tiempo que considero que el amor es uno de los sentimientos más perniciosos y tóxicos que existen, he tenido momentos en que no he podido evitar contagiarme del entusiasmo y la ilusión que Shinji y Hatsue ponen en luchar por su relación. Ese es precisamente el único inconveniente que puedo encontrarle a la novela, que no tiene ni un elemento verdaderamente trágico; incluso el intento de violación que sufre Hatsue por parte de otro de sus pretendientes se trata como un suceso menor que no tendrá trascendencia para nadie. Esta obra de Mishima no es más que una tierna y preciosa historia de amor entre adolescentes que transcurre en un entorno idílico y que para desgracia mía, tiene final feliz. Y debería estar claro estas alturas que a mí no me gustan los finales felices. Más reseñas en Con mi sombra somos tres, Perdida entre libros y Un libro al día.

18 ene. 2017

Ygdrasil - Jorge Baradit

Mariana es una asesina a sueldo, drogadicta y de poco más de treinta años que malvive en Ciudad de México en un futuro hipertecnológico. Se trata de un contexto muy similar al del cyberpunk pero que tiene la particularidad de haber integrado los fenómenos espirituales y paranormales, ya que la ciencia ha logrado explicarlos y describirlos. Nuestra protagonista es reclutada a la fuerza por el ejército mexicano para liderar una operación encubierta y extraoficial que permita averiguar la fuente de una serie de peligrosos desajustes psíquicos  que incluso amenazan con provocar un desequilibro en esta zona del universo. Para ello recibirá la ayuda Günther Diethardt, el alma en pena de un joven soldado alemán muerto en la batalla de Stalingrado y de Reche, un repulsivo Selknam, una interesada entidad supradimensional y al margen del tiempo de aspecto insectoide que conoce todo el curso de los acontecimientos y es responsable de encauzarlos. La misión de Mariana le llevará a conocer los aspectos más oscuros tanto de seres humanos como de no humanos y semidioses, y también de las grandes compañías transnacionales que a todos los efectos controlan el devenir del progreso. Para ello habrá de enfrentarse a unos y otros ya sea en el ciberespacio, el espacio astral, el mundo real o el mundo de los sueños, donde hay sitio de sobra para narrar experiencias en otras dimensiones.

Ygdrasil es sin duda una de las novelas de ciencia-ficción más originales y absorbentes con que me he tropezado en mucho tiempo. Jorge Baradit tiene el gran mérito de haber conseguido innovar en el género integrando con naturalidad y coherencia los fenómenos sobrenaturales en una sociedad imbricada con la tecnológica al nivel del cyberpunk. Sinceramente me cuesta creer que un giro de tuerca del género tan absolutamente rompedor, insólito y asombroso no haya tenido mayores repercusiones. Pero bueno, igual es cosa mía y el resto del mundo piensa que mezclar ciencia-ficción y entes espirituales es una patochada. También son de destacar son las maravillosas imágenes oníricas y surrealistas que salen de la pluma de este escritor. Aprovechando la inconsciencia o los periodos de sueño de la protagonista, Baradit la traslada a escenarios totalmente irreales pero bellísimos, descritos con precisión e incorporando imaginería propia de las culturas precolombinas. Aunque bueno, también los escenarios virtuales y reales se caracterizan por su bizarrismo, combinando elementos biotecnológiocos con otros que parecen salidos de trances alucinógenos.

El argumento se desarrolla en una sociedad terriblemente perversa, donde la crueldad y los abusos más inconcebibles están a la orden del día. Así pues, hay mucho dolor, dolor en el plano emocional pero sobre todo dolor físico. La violencia implícita en un asesinato, una tortura, una violación, una mutilación o una autoinmolación se ve enriquecida además con elementos sadomasoquistas que añaden al delito el goce sexual degenerado de quien lo perpetra. Me ha resultado imposible no pensar en autores como Clive Barker o Gengoroh Tagame, pues ambos incorporan en sus obras un nivel de violencia y elementos propios del BDSM comparables al que Baradit exhibe en ésta. A medida que transcurren los capítulos la trama va en crescendo: cada vez más intriga, cada vez más acción, cada vez más brutalidad, cada vez unos paisajes más fantásticos. Cada uno de los diferentes personajes que forman parte de la historia tienen su propia agenda oculta, y para lograr sus objetivos están dispuestos a realizar las mascres más inauditas. Y como broche un cierre magníficamente ideado que aúna los temores más atávicos de la protagonista, sin dejar de lado los aspectos más cosmogónicos de la trama. Una obra recomendada ya desde el prólogo por su editor, el ínclito Miquel Barceló, a cuyo entusiasmo me uno sin reservas. Tenéis más reseñas en En clave pública y Axxón, donde para mi sorpresa no sale muy bien parada. También hay un interesante análisis, muy de teoría de la Literatura, eso sí, en el blog del Curso Identidad Cultural y Escritura Postmoderna.

14 ene. 2017

Las estrellas, mi destino - Alfred Bester

A principios del S. XXIV se descubrió que el ser humano tenía la capacidad de teleportarse en el espacio. Evidentemente algo así supuso una revolución en la sociedad alterando completamente las estructuras que la soportaban. De pronto los medios de transporte son prácticamente innecesarios. Hay que rediseñar las ciudades para establecer plataformas de referencia en la teleportación. Los edificios deben incorporar nuevos elementos de seguridad para impedir intrusiones mediante esa técnica. Etc. Estamos en la primera mitad del S. XXV y la teleportación está completamente integrada en el día a día. Gulliver Foyle lleva casi seis meses esperando ayuda entre los restos de la nave Nomad, en la cual realizaba las tareas de menor cualificación. Bien es cierto que hay una guerra por motivos comerciales y económicos entre los planetas interiores(1) y los satélites exteriores(2) pero en realidad no sabemos qué ha ocasionado el desastre y ha provocado que el cohete quede a la deriva entre Marte y Júpiter, quedando él como único superviviente encerrado en un pequeño compartimento estanco, con un tamaño tan solo un poco mayor que un ataud. Un día, durante una breve salida de este pequeño recinto para buscar alimentos o suministro extra de oxígeno, Gully avista en las proximidades lo que parece ser una nave espacial. Se trata del Vorga, un carguero de la misma compañía propietaria del Nomad. Nuestro protagonista ejecuta el protocolo de emergencia solicitando un rescate. Sin embargo el Vorga, que da señales de haberlo detectado, lo ignora y sigue su curso, pasando tan cerca que el naúfrago espacial pueda ver su identificación completa. En ese momento Gully Foyle encuentra una razón lo suficientemente fuerte como para luchar por su propia supervivencia: la venganza de quienes le han dejado abandonado a su suerte en el vacío del espacio.

Hace más de tres años que leí El hombre demolido, la que hasta hoy era mi única referencia de Alfred Bester. Ya en los comentarios hablaba de Las estrellas, mi destino, pues también tenía muy buenas reseñas a lo largo y ancho de la blogosfera. Una vez terminado el libro, paso a unirme al numerosísimo grupo de aficionados a la ciencia-ficción que alaban esta otra novela del autor americano. Lo paradójico del caso es que, siendo honestos, yo diría que estamos fundamentalmente ante una space-opera, esto es, una novela de aventuras y de acción. Sin embargo hay algo que esta obra comparte con un montón de clásicos de la literatura universal: el leit-motiv de venganza, venganza que además se trasciende para terminar transmitiendo unas ideas de mayor calado. Porque el protagonista, a quien se presenta como un especimen de gran fuerza física pero apenas capacidades intelectuales y nada de ambición, evoluciona y se convierte en un personaje carismático, atractivo y enigmático, capaz de logros que van más allá de lo aceptado por la ciencia del momento. Así que una vez más me voy a tener que comer mis palabras, yo que tanto vitriolo he vertido sobre ese subgénero cuyos ejemplos de noveluchas mamarrachas se cuentan por centenas.

Bester consigue otra vez que una novela escrita a mediados de los 1950s apenas haya sufrido el paso de las décadas, a pesar de que esos tics de colonización de nuestro Sistema Solar resulten típicos de la Edad de Oro de la Ciencia-ficción y por tanto, obsoletos. Todos los avances tecnológicos se usan como recursos para la acción, sin profundizar en absoluto en los mecanismos de funcionamiento, a excepción eso sí de la teleportación, explicada someramente en el prólogo. Así pues, hay campos antigravitacionales, cohetes, cargueros y cruceros espaciales, o una avanzadísima cirujía cuyos fundamentos son irrelevantes para el autor y por tanto el lector. Esto nos ahorra absurdas e inútiles explicaciones científicas que a estas alturas de la historia habrían quedado más oxidadas que el acero Cor-ten®. También hay que aplaudir el acierto de este escritor al incluir algunos elementos claramente anticipatorios que serán utilizados y desarrollados por otros autores posteriormente. Sin ir más lejos, la sociedad del S. XXV ideada por Bester se rige por poderosísismas corporaciones que son, de facto, quienes deciden las guerras en base a sus intereses -elemento característico en la obra de Philip K. Dick-. Y qué decir de toda la tecnología implantada en Gully, convertido de esta manera en una suerte de cyborg unos 25-30 años antes de que el cyber-punk irrumpiese en la escena literaria mundial. En los últimos capítulos de la novela, el autor juega con diferentes tipografías, picas y la distribución espacial del texto para plasmar acciones e ideas complejas (desplazamientos en el tiempo o las sensaciones de la sinestesia, por ejemplo). Esta técnica ya la empleó con bástante más acierto en 'El hombre demolido' para verbalizar diálogos y conversaciones entre telépatas.

En definiva, una obra tremendamene original que recomiendo sin reservas. Que yo sepa, la última edición disponible en el mercado es la de Gigamesh y ya está descatalogada (echad un vistazo a Iberlibro y veréis los precios que alcanza de segunda mano). Hay también una edición de bolsillo de Gigamesh que es una especie de biblia liliput que no merece la pena comprar porque te dejas la vista. Hago desde aquí un humilde llamamiento a esta editorial para que se plantee una reedición y para que por favor, cuide un poco las ediciones de bolsillo, porque el formato que usan no es nada práctico. Tenéis más reseñas en Hello Friki, el Sitio de Ciencia-Ficción y una crítica doble con 'El hombre demolido' y la que me ocupa hoy en Bibliópolis.




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(1) Venus, la Tierra incluyendo la Luna y Marte
(2) Satélites habitados de Júpiter, Saturno y Neptuno

9 ene. 2017

El ángel Esmeralda - Don DeLillo

Primera y hasta el momento única recopilación de relatos cortos de Don DeLillo según su propia selección. El ángel Esmeralda contiene un total de nueve cuentos, divididos en tres bloques, aunque el significado de cada uno de ellos se me escapa: ¿Temático? Si es el caso yo desde luego no lo he pillado ¿Meramente cronológico? Pues quizás sea así de simple.

Parte I
  • Creación
  • Momentos humanos de la III Guerra Mundial
Parte II
  • El corredor
  • El acróbata de marfil
  • El ángel Esmeralda
Parte III
  • Baader-Meinhof
  • Medianoche en Dostoievski
  • La hoz y el martillo
  • La Hambrienta
Sería muy complicado encontrar elementos compartidos entre todos ellos, al margen de lo absorbente que es su lectura, de la perfecta caracterización de personajes y descripción de situaciones a que asistimos. Pero desde un punto de vista argumental, que era a lo que iba, yo diría que todos ellos comparten un cierto fondo muy de gran urbe cosmopolita, de aldea global, de comunión con el lector en una serie de actos y acciones universales que muy probablemente a todos nos serán conocidos, aunque no obligatoriamente por haberlos experimentado en primera persona.

En general los protagonistas se enfrentan a horrores de la vida moderna: retrasos y overbooking en aeropuertos, conflictos familiares y de custodia, marginalidad y religiosidad, el desasosiego y la soledad en la gran ciudad, flirteos que pueden acabar en violación, delitos econonómicos, etc. Sin duda un libro excelente, aunque desde mi punto de vista, hubiera preferido unos finales más cerrados, más conclusivos, en lugar de acabar todos los relatos siempre con una elipsis de características más bien cinematográficas. Para otras reseñas tiro en esta ocasión de los clásicos: Papel en blanco, Un libro al día y La tormenta en un vaso, siendo ULAD con quienes más me identifico.

4 ene. 2017

La puerta estrecha - André Gide

Francia en la segunda mitad del S. XIX. Jérôme es un joven huérfano de padre, de salud delicada y mimado en exceso por su madre y miss Ashburton, antigua institutriz y luego amiga íntima de su madre. Pasan los veranos en casa de su tío Bucolin y en compañía de sus primos en Fongueusemare, una pequeña población cercana al mar próxima a El Havre, Alta Normandía. Allí se enamorará siendo aún casi un niño de su prima Alissa, dos años mayor que él. Ambos son muy religiosos y consideran su amor como una manifestación terrenal del Amor de Dios, bueno, sobre todo Alissa, que no hace más que sacrificarse en pos de una espiritualidad y una devoción religiosa sin límite. Los años pasan y nuestro protagonista termina sus estudios, el servicio militar y ya con un buen trabajo quiere que la relación de ambos se formalice. Sin embargo en el trascurso de ese tiempo, Alissa ha cambiado su forma de ser, se ha vuelto más mística, más entregada a lo divino que lo humano.

La puerta estrecha es una novela corta de André Gide que entiendo, critica a la religión como elemento capaz de anular a las personas. Yo personalmente no le he encontrado demasiado interés al margen de exponer los usos y costumbres decimonónicos de la clase profesional pudiente. La evolución de Alissa resulta difícil de creer en el contexto actual, a pesar de que sin duda, ejemplos como el suyo los habría a cientos: muchachas piadosas que marcadas por un suceso familiar vergonzoso (su madre, criolla, abandonó a toda la familia por un amante joven), entregaban toda su vida al prójimo, anulando por completo sus necesidades, anteponiendo siempre el bienestar de los demás, haciendo de su sufrimiento una ofrenda a Dios en espera de ser merecedoras de su presencia en la otra vida.

Aunque la prosa es simple y directa y el vocabulario totalmente accesible, hay un cierto registro anticuado en el texto. Los párrafos epistolares (numerosísimos) y la última parte, que cita páginas enteras de un inesperado diaro escrito por Alissa, ayudan a trasportarnos a aquellas asfixiantes décadas. Sin ser una obra pesada, no me parece digna de elogio porque ideológicamente hablando, la situación descrita queda super lejana. Tenéis más reseñas en Hold my books y Cicutadry, donde también lo han encontrado tirando a flojo, y La antigua Biblos, donde piensan todo lo contrario.

31 dic. 2016

La vista desde Castle Rock - Alice Munro

Acabo el año con otro libro de relatos cortos a cargo de la premio Nobel de Literatura de 2013. La vista desde Castle Rock reúne un total de 11 cuentos, más un prólogo y un epílogo, cuyo hilo conductor es el origen familiar de Alice Munro, remontándose hasta sus ancestros escoceses a finales del S. XVIII. Dividido en dos partes, la primera comienza hablándonos de sus antepasados de las islas británicas, de las duras condiciones de vida en el inhóspito valle de Ettrick, donde habitaban, de su emigración a Canadá y Estados Unidos a principios del S. XIX, y de cómo se establecieron como granjeros en unas circunstancias que si bien eran casi tan duras como en Escocia, al menos les daban la esperanza de conseguir una vida algo mejor. Los relatos incluídos en la primera parte, denominada "Sin ventajas" y que finaliza con un par de títulos centrados en su padre, son:

  • Sin ventajas
  • La vista desde Castle Rock
  • Illinois
  • Las agrestes tierras de Morris
  • Trabajar para ganarse la vida
La segunda parte, llamada globalmente "Mi casa" comprende seis cuentos protagonizados por la propia autora, que abarcan desde su infancia a su madurez:

  • Padres
  • Bajo el manzano
  • Ayuda doméstica
  • El plan
  • Mi casa
  • ¿Para qué quieres saber?
Me quedo sin duda con los relatos del primer bloque. Derrochan mucha más fantasía y ficción que los centrados en Munro. Ella misma admite en el prólogo que debe incorporar elementos de cosecha propia si quiere hacer que la narración tenga interés, dada la falta de información concreta que tiene respecto a sus predecesores. También la realidad histórica de los colonos aporta temas muy atractivos y recoge datos impactantes. Sin ir más lejos, los índices de mortalidad por aquel entonces eran descorazonadores: las madres durante los partos, los bebés y críos de cualquier enfermedad infecciosa, los padres en accidentes y por enfermedades también.

Pero no me malinterpretéis, los cuentos de la segunda parte también son estupendos. La cuestión aquí es que enfrentarte a una cría repelente y engreída, a una adolescente que se inicia en el sexo, a los problemas de una mujer joven a punto de casarse o a las complicaciones de salud de una mujer madura resulta poco más que trivial si poco antes has sido testigo de las dificultades por las que hubieron de pasar los emigrantes. Considerados aisladamente ganarían peso específico, pues los orígenes de Munro son muy humildes, muy de clase trabajadora y siendo poco más que una adolescente tuvo que cuidar de su madre, quien padeció Parkinson desde una edad relativamente joven. No obstante, al comparar con los otros les falta chispa. De todas formas se trata de una objeción mejor. El nobel de la escritora canadiense está más que justificado y desde aquí vuelvo a recomendar sus libros; éste también, por supuesto. Tenéis más reseñas en El lamento de Portnoy y en El blog de Enrique Ortíz.

28 dic. 2016

La muerte es un asunto solitario - Ray Bradbury

Venice, L.A., California a finales de los 1940s. Un joven escritor en ciernes de unos veintitantos años, y que malvive con apenas un par de relatos cortos publicados al mes -si hay suerte-, descubre a un anciano muerto entre los restos de una vieja feria semienterrados en un canal. El teniente detective Elmo Crumley, también escritor aficionado, se hace cargo del caso y entre los dos se establece muy buena química de cara a investigar lo ocurrido. Nuestro protagonista (alter ego del autor, según se lee por todas partes), que narra la historia en primera persona y del cual no se llega a saber el nombre, cree que se trata de un caso de asesinato, y guiado por fuertes corazonadas empieza a indagar por su cuenta. Tras seguirle la pista al difunto hasta la habitación alquilada en la que residía, descubre que sospechaba que alguien le estaba siguiendo. Su supuesto asesino ahora parece acosar a la anciana que le arrendaba la habitación. Poco a poco y como resultado de sus pesquisas, nos vamos adentrando en el mundo de los residentes más viejos, solitarios y perdedores de Venice, todos los cuales, debido a los presentimientos del protagonista, se convierten en víctimas potenciales de este psicópata. Y para su desgracia así se demuestra con el paso de los días. Cuando el asesino acaba con una de las mejores amigas del protagonista, una antigua cantante de ópera de éxito en los 1920s pero ahora con obesidad mórbida y enclaustrada en casa, los acontecimientos se desbordan y la búsqueda del criminal se vuelve imperiosa.

La muerte es un asunto solitario es un homenaje a la novela negra clásica norteamerica de los 1930s-1940s y a autores como Raymond Chandler, Dashiell Hammett o James M. Cain. El libro, escrito en 1985, recrea todos los tópicos habidos y por haber, pero hay que reconocer que de verter tanta tinta en describir las localizaciones en que transcurre (un tercio del total de la novela, grosso modo), Ray Bradbury consigue transportarnos a una asfixiante localidad costera que está perdiendo su degradado perfil urbano bajo una incipiente pero imparable especulación inmobiliaria: viejos parques de atracciones situados en muelles, cines o campos de tiro están siendo demolidos para dar paso a la modernidad y al lujo. El relato tiene bastantes tintes fantásticos, ya que la acción se guía por corazonadas, intuiciones o turbias pesadillas que, sin razón aparente, van conduciendo a nuevos cadáveres y señalando nuevas víctimas. Estos personajes secundarios nos ayudan también a sentirnos rodeados de un lumpen de fracasados sin proyección de futuro en este barrio de Los Ángeles: la antigua diva operística Fannie Floriana; Jimmy, Sam, Prieto o Henry el ciego, personajes marginales que comparten alojamiento con la obesa cantante en el mismo destartalado edificio; la antigua estrella del cine mudo Constance Rattigan; su antiguo pretendiente, el perverso actor homosexual John Wilkes Hopwood; el Sr. Shapeshade, dueño del cine recientemente derruido; Cal, el peor peluquero de todo Venice; A. L. Shrank, psicólogo, hipnotista, clarividente y quiromántico; etc.

Aunque la narración es un poco pesada, con adjetivaciones interminables, descripciones innecesarias a cada poco, un lenguaje terriblemente pomposo y afectado que transforma la menor nimiedad en un acto de transcendencia absoluta, etc. etc. etc, tengo que admitir que se hace muy interesante una vez entras en ella, siempre que consigas vencer el rechazo visceral que provoca el estilo ampuloso de Bradbury. En este sentido, yo diría que la componente misteriosa/fantástica ayuda bastante, de hecho tanto la ambientación como la acción me han recordado mucho a La feria de las tinieblas, del mismo autor. Por otro lado, el cierre es bastante flojo, con un par de guiños pretendidamente agudos que para mi gusto resultan bastante simplones, pero en fin, creo que el mérito de la novela está en el ambiente que recrea y en el desarrollo, más que en la sagacidad desplegada en la trama en general y en su resolución en particular. Tenéis más reseñas en MundoSteampunk e Inmediatika; como suele pasar con Bradbury, no hay dios que le chiste ni le critique una coma.
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