30 dic. 2010

Pensad en Flebas - Iain M. Banks

Absurda. Vacía. Intrascendente. Prescindible. Hinchada artificialmente. Mala.

Estos son sólo algunos de los motivos por que he abandonado la lectura de Pensad en Flebas. Solo me parecían interesantes los planteamientos de "La Cultura", esa sociedad avanzada en que conviven humanos/humanoides y máquinas en perfecta armonía, y donde se ha logrado alcanzar la utopía de igualdad entre todos sus integrantes al confiar el gobierno a las mentes artificiales que han creado, dotadas de una increíble inteligencia y capacidad de análisis. Sin embargo en las casi docientas páginas que he aguantado no se profundiza prácticamente nada en ella, y no hay más que capítulos y más capítulos de aventuras espaciales ridículas. Es el primer libro de scifi que leo (que intento leer, más bien) que cae de lleno el subgénero de la space opera, así que me queda la duda: ¿son todas así de infumables? ¿La space opera consiste símplemente en escribir capítulos inconexos en los que se cuentan historias triviales sin orden, ni sentido, ni originalidad, ni interés para hacerlas pasar por "aventuras"? Me queda una sensación increíble de horas perdidas y esfuerzo inútil, ¡vaya sandez de novela! No le llega ni a la suela de los zapatos a la primera entrega de Imajica, y mira que esta otra me pareció mala. Hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan timado por un autor. Desde luego como esto sea todo lo que Iain M. Banks tiene que ofrecer, yo renuncio a intentarlo de nuevo.

Por si esto fuera poco, cuando he ido a buscar otras reseñas de esta tomadura de pelo, me encuentro que en Fantasymundo dicen lo siguiente de ella:

"El innovador esquema narrativo de Banks es [...] dotar a la historia de un motor narrativo lo suficientemente potente como para sostener una trama fundamentada en las batallas espaciales."

"‘Pensad en Flebas’ [...] tiene la virtud de ser una perfecta carta de navegación del motor narrativo, y del posterior transcurso de la saga."

Y el último párrafo lo tengo que copiar entero porque no tiene desperdicio:

"La saga de ‘La Cultura’, por tanto, es una muestra de la mejor space opera de los últimos años. Tiene todo eso que una gran novela debería tener: una profundidad argumentativa que lleva al lector a la reflexión, unos personajes perfectamente trazados y atrayentes, una trama con una complejidad a la altura del motor narrativo que se emplea y, por supuesto, originales e intensas aventuras espaciales. ‘Pensad en Flebas’ tiene la virtud de poder identificarse como space opera y, al mismo tiempo, poseer las virtudes literarias suficientes como para trascender el subgénero. Dando como resultado Ciencia Ficción en mayúsculas."

¿Están hablando en serio? Entiendo que Fantasymundo tiene su propia tienda on-line, y que como todo negocio debe publicitar los productos que comercializa, pero me resulta completamente inconcebible que alguien pueda considerar "gran novela" a esta piltrafa. ¿1984, La Naranja Mecánica o 2001 entonces, qué son? Al menos una cosa me queda muy clara, si esta saga es 'una muestra de la mejor space opera de los últimos años', yo no vuelvo a leer nada mínimamente relacionado con el subgénero en mi vida. Mucho menos interesados se revelan en Al otro lado del mostrador, pues a pesar de declarase fans de las space operas, tienen la suficiente capacidad crítica como para reconocerle bastante poca profundidad.

23 dic. 2010

La Opción - Leonard C. Lewin

La Opción es un libro algo fuera de lo habitual porque en realidad no tiene una estructura novelada. La narración nos presenta un contexto social en que por diversos motivos (crisis económica, crisis energéticas y medioambientales, superpoblación, etc.) se ha generado un clima de cierta tolerancia tácita al empleo de medidas extremas que buscan la desaparición de clases pasivas, marginadas y/o improductivas. Con esta idea en mente, el autor va relatando las acciones de este tipo que se abordan desde distintos ámbitos de actuación.

Dividida en cuatro partes, en la primera tenemos varios ejemplos de operaciones promovidas individualmente o por instituciones privadas: universidades, hospitales, asilos, etc. Se nos presenta aquí a una misteriosa organización que se dedica a ejecutar estos planes siempre y cuando de su propio análisis concluyan que el resultado de sus intervenciones hace progresar a la sociedad. En la segunda parte vemos como grandes corporaciones lanzan nuevos productos que aparentemente van a suponer una mejora incuestionable en la calidad de vida de toda la población (coches no contaminantes, psicofármacos cuasi-milagrosos, conservantes alimentarios), pero curiosamente incorporan ciertas características que permitirán eliminar a los usuarios indeseables, ya sea porque actúen temerariamente y supongan un peligro para el resto, excluidos sociales, etc. En la tercera parte la trama se vuelve institucional y el gobierno de EE.UU. crea una Comisión Especial de Prioridades Nacionales que se encarga de redactar ambiciosos proyectos de eliminación. Dichos planes serán ejecutados por la misma organización presentada en la primera parte y que curiosamente, se denomina internamente "Servicios Selectivos" ó S.S. En la cuarta y última se da un repaso rápido al conjunto de acciones ejecutadas en el primer año de existencia de la Comisión Especial, así como unas pequeñas conclusiones del impacto de las mismas en la sociedad.

Los métodos narrativos son diferentes en cada sección, aunque por lo general se intenta dar la impresión de que estamos ante un informe de la realidad, de forma que los capítulos van cayendo en forma de transcripciones de entrevistas, artículos de periódicos, análisis sociológicos, actas, memorandums, etc. Quizás la tercera parte sea la más árida, dado que se adapta al lenguaje burocrático que cabe esperar de una institución gubernamental, pero vamos, no se hace especialmente difícil.

Resumiendo, un libro entretenido, que se lee bien y no se hace nada pesado. Puede que en el momento de su publicación estos planteamientos resultasen escandalosos, pero tampoco hay tanta diferencia de fondo entre la situación descrita en él y la desfachatez que exhiben hoy día las grandes potencias mundiales y los poderes económicos globales.

Apenas he encontrado comentarios de este libro en Internet, todo lo más, en la ficha que tienen en La Tercera Fundación.

13 dic. 2010

Mire al Pajarito - Kurt Vonnegut

Mire al Pajarito es una colección de relatos cortos inéditos de Kurt Vonnegut publicada tras su fallecimiento. Las temáticas tratadas son variadas: hay angustiosos relatos policiacos ("El Key Club de Ed Luby", "Salón de espejos"), de ciencia-ficción ("Confido", "Las personitas simpáticas"), pero lo que abundan son símplemente historias muy emotivas, que puestos a clasificar, podrían etiquetarse como realismo social ("El rey y la reina del universo", "Una canción para Selma" u "Hola, Red", por dar algunos ejemplos, aunque hay una muy bonita que me ha llamado la atención en especial por su contexto ligeramente distópico/kafkiano: "Fubar").

Un libro que engancha desde la primera página y que hace que este autor se ponga a la cabeza de mis preferidos en esta modalidad narrativa, al menos de entre todos los escritores que he podido leer últimamente. Una lectura atenta, o más bien consciente de su existencia, nos revela que Vonnegut sigue al pie de la letra las ocho reglas para escribir relatos cortos de las que nos habla la Wikipedia. Yo desde luego no puedo negar su efectividad, ya que no he podido encontrar ningún defecto en los cuentos incluidos en esta compilación.

Podéis leer un par de comentarios interesantes sobre este libro en El Cultural y en la Revista de Letras.

7 dic. 2010

Soy un Gato - Natsume Soseki

Hay una tendencia a calificar los libros de Natsume Soseki simplemente como divertidos, cómicos o hilarantes, y aunque es innegable que Soy un Gato es una novela de humor, a mi me ha parecido sobre todo una sátira muy inteligente y ácida. No he tenido que contener muchas risotadas porque la narración rehuye del chiste fácil, ahora bien, una sonrisa se ha instalado en mi cara mientras la leía, generandome una agradable sensación de satisfacción y bienestar.

La mayor parte del libro se dedica a narrar las absurdas y ocurrentes situaciones de suceden en la vida del protagonista, el dispéptico y misántropo profesor Kushami, en relación con sus vecinos y amigos habituales: Meitei, un antiguo compañero de estudios del profesor, un bromista y mentiroso empedernido "que no perdía nunca la oportunidad de decir una estupidez"; Kangetsu, un antiguo alumno del profesor que se está doctorando; Dokusen, otro antiguo compañero de estudios de Kushami, seguidor de la escuela budista Zen. Y por supuesto, está el gato sin nombre actuando como observador omnisciente y regalandonos sus pensamientos. Humor, sí, nadie lo niega, pero lo largo y ancho del libro hay un goteo constante de lúcidas críticas contra la estupidez humana. No he podido resistirme a copiar este pequeño extracto:

"Los seres humanos suelen ser muy presuntuosos, y tienen sobrados motivos para ello. Se creen los reyes de la creación, y pregonan constantemente su supuesta superioridad, a pesar de que padecen graves carencias en lo que respecta a la percepción de sí mismos. Lo peor de todo es que están convencidos de la importancia de su papel en el mundo, lo cual, permítanme, es verdaderamente risible. Pregonan por doquier la nobleza de su sangre, pero a mí me cuesta mucho comprender la razón de tanto orgullo. Ni su lógica ni su sentido común les llevarán nunca a renunciar a ese papel que se atribuyen de reyes de la creación. La raza humana, en su necedad, será capaz de extinguirse antes de renunciar voluntariamente a la fantasía sobre su propia trascendencia como especie. Cualquier criatura que se comporte con semejante inconsistencia de juicio, y que se niegue a reconocer lo contradictorio de tales ínfulas, resultará, como poco, digna de chanza. Y, como el ser humano es, de hecho digno de chanza, de ello se deduce que también es un animal profundamente estúpido."

Esta visión tan opuesta al antropocentrismo, que data de mediados de la primera década del S.XX, aparece probablemente como respuesta del autor a la modernización que Japón estaba atravesando desde la instauración de la era Meiji unas décadas antes. La occidentalización que sufrió el país en aquellos años forzó irremediablemente el distanciamiento de unos valores tradicionales mucho menos materialistas. En mi opinión, la crítica es igual de válida hoy día, si no más aún. Quién sabe qué nos habría deparado el ingenio y la agudeza del autor de haber vivido el panorama actual de despropósitos del orden mundial.

Para cerrar no puedo evitar hacer un comentario sobre la edición de Impedimenta de este clásico de la literatura japonesa. Es cierto que está muy cuidada y con un diseño exquisito, como ocurre con el resto de su catálgo, pero 28,00€ por un libro que es solo un poco mejor que una edición de bolsillo, a mí personalmente me parece demasiado dinero.

Más visiones sobre esta maravilla de novela en Sólo de Libros, con una excelente reseña de hace tan solo unos días, Los Libros y La Tormenta en un Vaso.
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