25 jun. 2011

RUR + La Fábrica de Absoluto - Karel Čapek

Hoy tenemos programa doble con teatro y novela a cargo de uno de los primeros maestros de la scifi europea no anglosajona: Karel Čapek. Vamós allá.

R.U.R. Robots Universales Rossum, es una obra de teatro en tres actos que destaca por contener la primera aparición del término robot, ideado por el hermano del autor, Josef Čapek. En realidad, los robots de R.U.R. no son mecánicos, que es lo que sugiere hoy dia el concepto, se trata más bien de organismos vivos humanoides creados por ingeniería genética. Supongo que el concepto de androide se ajusta más a las creaciones de R.U.R. dado que por un lado tienen forma humana y por otro permiten combinar libremente y en cualquier cantidad tejidos vivos, estructuras mecánicas, inteligencia artificial, etc. Replicante o Simulacro tal y como los usaba Philip K. Dick también sería más apropiado. Bueno, sutilezas semánticas aparte, la pieza plantea desde el primer momento los conflictos éticos que aparecen al crearse estos seres destinados a liberar a las personas de sus trabajos rutinarios y alienantes. ¿No tienen también derecho a disfrutar, a experimentar placer, a sentir miedo o a reír, como los verdaderos humanos? En resumen, ¿tienen alma estos seres sintéticos? Me parece muy interesante que ya desde los inicios del género considerado como tal, éste sea un tema que haya preocupado a los escritores. En mi opinión no es ni más ni menos que una búsqueda universal de igualdad y la eliminación de las discriminaciones por el motivo que sea.

La Fábrica de Absoluto es una divertidísima y demencial sátira de las religiones y de las contradicciones humanas. Un ingeniero inventa un carburador atómico que transforma en energía cualquier materia que se le suministre como combustible, haciendolo además a bajo precio y con un rendimiento inmejorable. Sin embargo y para confirmar la validez de muchas teorías panteístas que afirman que Dios está en todo lo que nos rodea, expele como residuo la esencia de la que está hecha Dios, el Absoluto, el Hacedor. Todas las personas en las proximidades del carburador atómico experimentan fuertes sentimientos piadosos, experiencias místicas, ejecutan curaciones milagrosas, etc. A medida que los fabricantes distribuyen los carburadores por todo el mundo pocas son las personas que se libran de Su presencia y Su influencia, lo que termina generando conflictos internacionales y luchas religiosas en las cuales cada estado se erige como verdadero elegido del Absoluto. No me esperaba algo así ni de lejos, la verdad, ha sido una de las novelas cortas con las que más me he reído en toda mi vida. Las hazañas del Absoluto liberado y fuera de control son de carcajada contínua. Čapek recoge sin falla alguna todos los tópicos de cada país a la hora de plasmar su reacción al carburador y su papel en los posteriores conflictos armados. Y desde luego sabe captar a la perfección la estupidez humana, que no desaparece ni siquiera bajo la influencia divina.

En fin, una joyita en tapa dura que publicó Minotauro en 2003 y que ya está descatalogada. No se os ocurra dejarla escapar si la véis de segunda mano. Más reseñas en No puedo parar de leer y Literatura Prospectiva.

20 jun. 2011

Homo Faber - Max Frisch

Walter Faber es un ingeniero suizo de 50 años que trabaja para la Unesco en proyectos relacionados con la industrialización y mejoras tecnológicas de países emergentes (eso sí, emergentes según la situación económica en 1957 que es cuando transcurre la acción). Estamos ante un tipo muy metódico, muy racional, muy científico; vive su vida de acuerdo a probabilidades, cálculos y análisis estadísticos. Debido a su empleo viaja mucho por motivos profesionales, y por un cúmulo de casualidades o quizás porque así lo ha querido el destino, en un vuelo a Caracas para montar unas turbinas se sienta junto a un alemán que resulta ser hermano de un antiguo amigo de su época universitaria en Zúrich. Y a partir de ahí, los hados van enmarañando su ordenada vida de profesional técnico para hacer que se enamore de Sabeth Piper, una joven que conoce en un crucero y que resulta ser, gran casualidad de nuevo, hija de quien fue su gran amor: Hanna Piper.

En fin, poco más puedo contar sobre el argumento sin desvelar datos importantes sobre la trama. El protagonista parece no haber prestado demasiada atención a su lado emocional en los últimos 20-25 años, y de repente, se ve inmerso en una avalancha de sentimientos totalmente incontrolable, que le va alejando cada vez más de su mundo perfectamente describible en magnitudes físicas, funciones matemáticas y coordenadas cartesianas. En Homo Faber pasan cosas muy, muy fuertes, pero su impacto sobre el lector se ve amortiguado por el enfoque simple, directo y descriptivo que Walter Faber imprime a la narración en primera persona. La brillantez de Max Frisch al hacerlo puede deberse en parte a que él mismo era arquitecto, una profesión que exige habilidades artísticas y científico-tecnológicas a partes iguales.

Tengo cierta tendencia a la literatura en alemán, y reconozco que de momento en pocas ocasiones me ha defraudado (bueno, esto es un poco hablar por hablar, tampoco he leído tanta literatura escrita en alemán). Junto con Opiniones de un Payaso de Heinrich Böll, creo que Homo Faber tiene uno de los mejores finales que he leído nunca, ideado a la perfección y ejecutado magistralmente. Tenéis una reseña muy interesante de esta obra en Solo de Libros.

15 jun. 2011

Empatía - Sarah Schulman

Empatía es una novela muy esquizofrénica. Sé que es un adjetivo un poco extraño, pero es que le va que ni pintado a las aventuras y desventuras de Anna O., una lesbiana que se enamora siempre de las mujeres equivocadas: o bien bisexuales, o bien supuestas heterosexuales. La cuestión de fondo tratada por Sarah Schulman en esta narración, ella misma lesbiana y activista comprometida en la lucha por los derechos del colectivo gay, es poner de manifiesto las dificultades inherentes a la aceptación de la homosexualidad y a su expresión con naturalidad en la sociedad actual, que en el caso de las lesbianas se revela aún más complicado, ya que al ser mujeres tienen que sumar a la homofobia el machismo imperante, viendose por tanto doblemente marginadas.

La historia es divertida y deprimente a partes iguales. Mientras la protagonista habla con Doc, su terapeuta aficionado, resulta imposible no reír al conocer ciertos detalles humillantes de las desastrosas relaciones por las que ha pasado. También son desternillantes las reuniones familiares, relatadas como si de una sitcom se tratase, ya se desarrollen en un funeral o durante la celebración de la fiesta judía de Pésaj. Pero también es terrible el entorno en que se desarrolla la trama: el Nueva York de principios de los 1990s, destrozado por el SIDA y las drogas, con el fantasma de la Primera Guerra de Irak flotando en el aire y unos índices de criminalidad altísimos.

Ligera y entretenida, tiene un final inesperado y bastante alegre, un alivio que permite romper con el tono agridulce que flota por todos los capítulos. No he encontrado ninguna reseña de esta obra en la blogosfera, además dudo mucho de que la haya en breve puesto que el libro está descatalogado y yo lo adquirí de segunda mano tras leer el resumen de la contraportada. Eso sí, Sarah Schulman aparece en casi todos los websites de recursos LGBT.

9 jun. 2011

Venus más X - Theodore Sturgeon

En Venus más X Theodore Sturgeon teoriza y fantasea sobre una evolución de la raza humana, iniciada y acelerada por un grupo de científicos de ideología progresista, que transforma a los todos individuos en hermafroditas completos y totalmente funcionales. Desparece el dimorfismo sexual actual, de manera que el representante típico de este nuevo estadio evolutivo del homo sapiens pasa a ser alto, estilizado y fuerte pero con ciertos rasgos finos y delicados: una cara particular más bien andrógina, la manos algo pequeñas, los hombros estrechos, etc. La narración incluye en un momento dado una explicación detallada de los genitales, que francamente me parecía bastante inverosímil pero bueno, por eso esto es ficción especulativa.

Al margen de un par de incursiones en el lado hard para aclarar los campos de fuerzas-A y alguna otra curiosidad tecnológica del nuevo mundo, el libro tienen mucho de crítica y ciencia ficción soft, pues se centra sobre todo en conjeturar acerca de una nueva sociedad, mucho más permisiva que la actual y totalmente alejada de las convenciones y prejuicios socio-culturales y religiosos de hoy día, que por más que se escribiera en 1960, lamentablemente siguen estando bastante extendidos. En este sentido se adelantó casi diez años a otra famosa historia de scifi que siempre se menciona cuando aparecen como transfondo la diversidad sexual: La Mano Izquierda de la Oscuridad (1969) de Ursula K. Le Guin. En el tercio final se incorpora muy habilmente un ensayo sobre poder, religión y sexualidad a lo largo de la historia que pretende reflejar la visión de esta nueva raza sobre la libertad y el individuo. Me ha parecido bastante interesante, de hecho creo que es lo mejor de la novela.

Como curiosidad a nivel técnico, se alternan secciones (no hay capítulos) que transcurren entre la nueva humanidad para a continuación contrastar con otras en las que se relatan historias de un par de familias vecinas de una típica ciudad estadounidense de finales de los 1950s. Con ello el autor va creando la sensación de que los origenes de dicha evolución se iba gestando ya a mediados del siglo XX. El relato tiene un par de sorpresas y giros inesperados destacables en el último momento, que no desvelaré por no reventar el argumento, pero me veo obligado a reconocerle el mérito a Sturgeon por su originalidad.

Podéis ver otras reseñas de esta misma obra en Crítica de Libros y en los comentarios de su ficha en La Tercera Fundación.

3 jun. 2011

Käsebier conquista Berlín - Gabriele Tergit

Vamos a ver, esta novela no me parece que tenga "diálogos chispeantes" ni "personajes emblemáticos", tal y como indica la publicidad de la editorial. Es un libro simpático y ocurrente en un par de ocasiones, tres todo lo más. Y si alguien espera encontrarse con un Ignatius Reilly o un Henry Wilt que se vaya olvidando. Claro que con los sentimientos tan encontrados que genera La Conjura de los Necios no sé yo si la referencia es muy acertada, pero guste o no guste, hay que admitir que Ignatius Reilly tiene todas las características de un personaje emblemático, y en esta historia, me temo que no hay nadie así.

Sí que le reconozco el mérito en plasmar a la perfección la turbulenta situación en Alemania al final del periodo de entreguerras -la República de Weimar- y justo antes del ascenso al poder del partido Nazi. Como documento histórico y social de la forma de vida a final de los 1920s-principio de los 1930s es incuestionable. Sirve además como prueba irrefutable de que no hay nada nuevo bajo el sol (léase corrupción política, manipulación de los medios, crisis económicas, etc.) y que estamos condenanos a repetir los mismos errores ciclicamente. Ahora bien, la supuesta utilización desalmada y mercantilista del pobre Käsebier, un cantante mediocre ajeno a todos esos tejemanejes, tiene muy poco peso en la trama y es un mero accesorio al que se recurre puntualmente para mostrar los trapos sucios y las malas artes que también, ¡oh, sorpresa! eran habituales entre las clases poderosas en aquellos años. Quizás tengo esa impresión porque estamos ya tan acostumbrados a los escándalos políticos y financieros que a estas alturas es difícil que algo así impresione.

En fin, esto es lo que pasa por hacer caso de las newletters de la Casa del Libro con las novedades del mes, a veces aciertas, pero otras, la más diría yo, pues no. No he encontrado reseñas de este libro, todo lo que hay de momento son posts dando a conocer su reciente publicación sin valoración personal alguna, aunque en Papel en Blanco se las prometen fantásticas aún sin haberlo leído.
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