29 ene. 2012

Deseo - Elfriede Jelinek

La historia que Elfriede Jelinek cuenta en Deseo es, simple y llanamente, terrible. Nos describe el matrimonio como una relación de dominación/sumisión mediante una situación extrema. Hermann, director de una fábrica de papel, domina la región como soberano absoluto. Posee y controla a su mujer Gerti como si fuese un objeto más que refuerza su estatus de poder. Debido al miedo a contraer SIDA en sus frecuentes relaciones con prostitutas, ya que no está dispuesto a usar preservativo, vuelca todas sus perversiones y pulsiones sexuales sobre su mujer, forzandola a sufrir todas las humillaciones y vejaciones sadomasoquistas que pululan en su turbio deseo. Ella consiente displicentemente como contrapartida a su privilegiada y desahogada situación, de hecho tras los ataques de su marido, él siempre le regala ropa y complementos de lujo como compensación. La situación se prolonga en el tiempo y deja de ser soportable para Gerti, que se refugia en el alcohol para anestesiar sus sentidos, y en su desesperación termina en brazos de un joven amante, Michael, que a la postre, también abusa vilmente de ella. Esta trama principal se ve reforzada por las constantes referencias a la deprimente existencia de los habitantes de la zona, condenados al fracaso, al paro o a un trabajo alienante en la fábrica de papel. Jelinek expone sus miserias, su patético servilismo y el aturdimiento existencial al que se entregan mediante el deporte o dejandose anular por la TV, el consumismo, etc. En definitiva, un infierno.

Pero para infierno la forma de escribir de la premio Nobel. Elfriede Jelinek ha conseguido que la prosa más retorcida de su compatriota Thomas Bernhard resulte en comparación, sencilla y accesible como un cuento infantil. Su estilo es plúmbeo, terriblemente denso y espeso, imposible de cortar como no sea con un Ginsu y una habilidad de la que yo carezco. Relatado en su totalidad por un narrador en tercera persona, el texto está inundado además de metáforas, paralelismos, insinuaciones y comparaciones solapadas. Me he perdido durante la lectura con una facilidad pasmosa. He tenido que releer, volver frases y párrafos atrás para al final, tirar la toalla desesperado en casi todos los casos. Con la inseguridad de un novato, no me ha quedado más remedio que resignarme a suponer que tal vez la autora quería decir esto o aquello, o quién sabe qué, pero renunciando a cualquier atisbo de actividad en mi, para ese entonces, mermada capacidad de comprensión. Con la de tiempo que llevaba yo queriendole meter mano a la austriaca (figuradamente, se entiende) y el chasco tan grande que me he llevado.

Tenéis más reseñas sobre esta novela en Solo de Libros, El Lamento de Portnoy o El Desván de los Libros. Todos alaban la obra y coinciden tanto en la dificultad del texto como en la valentía de la autora en su crítica a la repugnante sociedad que entre todos hemos creado. Para mi, este cuestionamiento del sistema, que aplaudo y comparto, no compensa para nada las confusas e intrincandas maneras.

24 ene. 2012

Estrafalario - Rafael Azcona

Estrafalario contiene tres novelas cortas de Rafael Azcona: Los Muertos no se tocan, Nene, El Pisito y El Cochecito, todas ellas adaptadas al cine. A poco despiertos que seamos, con un simple vistazo a la portada nos hacemos una idea del contenido del libro: humor negro made in Spain (desde aquí mi felicitación a Alfaguara por el excelente trabajo de diseño de la cubierta).

Todas las historias transcurren en la opresiva España nacional-católica de los 1950s. En la primera y tercera parte, el autor hace retozar a la pequeña burguesía, provinciana y urbana respectivamente, en el barro de su patética existencia colmada de prejuicios. En la segunda asistimos a las miserias de las clases menos afortunadas, que tenían que malvivir apenas sin recursos en habitaciones realquiladas, con la cabeza gacha ante Iglesia, Estado y Capital. La sátira de la dictadura es en todos los casos implacable.

A pesar de que asistimos a divertidísimas situaciones que hacen imposible contener la risa, una pátina de mezquindad inunda todas las páginas. El regusto metálico del drama y la desgracia permanecen en la garganta en todo momento, conviviendo con las carcajadas. Aún cuando el cierre de las tres novelas me ha parecido bastante flojo, sigo pensando que se trata de una lectura muy recomendable.

Tenéis más reseñas de este libro en el difunto Memorias de Pretumba (de una edición anterior que incluye un prólogo no presente en la actual) y en El Placer de la Lectura.

19 ene. 2012

Hyperion - Dan Simmons

El libro que comento hoy me lo recomendó insistentemente un amigo muy aficionado al género, así que tras pensarmelo durante algún tiempo y no del todo exento de dudas, me decidí a comprarlo sin tener más referencia que su incansable entusiasmo. Mi titubeo estaba en parte justificado: su anterior sugerencia había sido Pensad en Flebas, el gran descalabro de mi biblioteca en 2010. Afortunadamente, esta vez para mi gusto ha acertado de pleno.

Hyperion me ha hecho sentir como un niño de diez años que se enfrenta emocionado a una aventura en la que fantasía, acción, misterio y ciencia-ficción se reparten a partes iguales. Y lo digo no porque la trama sea pueril, sino porque ha sido capaz de despertar un asombro que yo creía ya perdido con los años. Sin entrar demasiado en detalle, tenemos siete extraños de orígenes muy dispares que se embarcan en una peregrinación común a las Tumbas del Tiempo, uno de los lugares sagrados de la misteriosa Iglesia de la Expiación Final. Dicha religión rinde culto al Alcaudón, un sanguinario y esquivo ser que habita en el planeta Hyperion. Durante el trayecto y con objeto de conocerse, todos narrarán los hechos que les han llevado a tomar parte en ese viaje, componiendo una serie de relatos según el modelo narrativo de algunas obras clásicas de la literatura universal, como Los Cuentos de Canterbury o el Decamerón. Todas las historias son tremendamente originales y adictivas, pero hay dos en particular que me han cautivado por completo. La primera, "El hombre que gritó Dios", tiene un aire terriblemente oscuro y siniestro. Gira en torno a los crucíformes, unos insólitos parásitos que parecen conceder la vida eterna a su huésped. La otra, "El río Leteo sabe amargo", nos cuenta la terrible historia de una arqueóloga que adquiere una extraña enfermedad mientras estudia las singularidades físicas de las Tumbas del Tiempo. Terminé de leer ambas con una increíble sensación de satisfacción por lo fascinantes que me resultaron

He tenido sin embargo algunas molestias menores con el texto. Las constantes referencias a personajes, situaciones y anécdotas del siglo XX me parecen forzadas, más aún si tenemos en cuenta que la acción transcurre en el S. XXVIII. Por un lado la humanidad se ha expandido por casi toda la galaxia, dando lugar a la así denominada Hegemonía, diezmando recursos y aniquilando toda competencia posible a su paso; por otro las Inteligencias Artificiales que situadas en la omnipresente esfera de datos denominada TecnoNúcleo, coexisten en aparente armonía con el ser humano, al cual han proporcionado, entre otras maravillas, la tecnología necesaria para crear portales de teletransporte; hay una raza espacial evolucionada de la terrestre, los Éxters, que supuestamente representan una amenaza al equilibro de Hegemonía y TecnoNúcleo. En definitiva, todo tan avanzado, tantísimas novedades en todos los aspectos humanos y científicos, ¿y aún hay quien en una conversación puede mencionar a Ovidio, Keats o El Mago de Oz? En mi opinión, este tipo de alusiones son difícilmente creíbles en ese contexto tan futuro, lo cual no es óbice para que a partir de hoy yo también recomiende el libro con el mayor ahínco posible.

El volumen Los Cantos de Hyperion que ilustra este post incluye las dos primeras novelas de la saga homónima de Dan Simmons: Hyperion (1989) y La Caída de Hyperion (1990). Voy a aparcarlo de momento para ir variando temáticas, que por muy bueno que me haya parecido, mis intereses son muy amplios y todos ellos necesitan satisfacción.

Las reseñas de esta novela son positivas en su mayoría. Tenemos cinco aciertos de seis opiniones en El Sitio de Ciencia-Ficción, y también muy buenas palabras en El Kraken o La Segunda Revelación. No obstante, en el extinto Cementerio de Lunáticos la consideran una mala experiencia.

13 ene. 2012

Neuromante - William Gibson

Tengo que admitir que Neuromante no me ha decepcionado ni un ápice. Ha estado a la altura de las expectativas que había puesto en ella en base a la fama de obra mítica, rompedora y pionera de un subgénero de la scifi que estuvo en auge durante los 1980s-1990s. Eso por no hablar de las innumerables reseñas favorables de algunos de mis sitios habituales (Rescepto, El Sitio de Ciencia-Ficción o Fantasymundo). Ya solo el comienzo es evocador de todas las delicias distópicas que vendrán después:
EL CIELO SOBRE EL PUERTO tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.
Inmejorable. Las connotaciones de marginalidad, delincuencia y trapicheos propias de los puertos. El cielo grisáceo y luminoso que sugiere un paisaje irreal y hostil. Y por supuesto, la comparación del mismo con la imagen de un aparato de TV emitiendo ruido blanco gaussiano, que será la primera píldora tecnológica que encontraremos. Una frase simple, la primera que leemos y la conclusión no deja lugar a dudas: esto promete.

William Gibson crea una terminología y unos escenarios totalmente innovadores que vinieron a definir el cyberpunk: interfases hombre-máquina, una avanzadísima medicina con terapias genéticas y cirujía reparadora, de transplantes e implantes de bioingeniería, redes de comunicaciones y matrices de sistemas de información que soportan realidades virtuales y entidades informáticas de Inteligencia Artificial, drogas recreacionales reales que conviven con estimulantes de síntesis ideados por el autor, estaciones orbitales vacacionales y un largo etcétera. A esto hay que añadir una trama con extraño y futurista leitmotiv: una entidad incorpórea de Inteligencia Artificial pretende liberarse de su existencia actual, para lo cual contrata a un variopinto equipo. Un jinete del ciberespacio caído en desgracia por haber tratado de timar a sus jefes. Una mercenaria con implantes biotecnológicos que mejoran su rendimiento. Un individuo de rasgos psicopáticos capaz de generar imágenes holográficas. Todos ellos capitaneados por un antiguo militar implicado en una turbia operación que acabó en desastre y de la cual se ha recuperado física y mentalmente con ayuda de cirujía y fármacos.

Capítulo tras capítulo vamos siendo testigos de una acción trepidante que transcurre en diferentes ciudades terrestres y localizaciones orbitales, donde complejas megacorporaciones que rigen el mundo actúan como grandes clanes mafiosos, y con contínuas incursiones en un ciberespacio donde como lector es fácil perderse, ya que nos faltan referencias del mundo real a que agarrarnos. La novela tiene un desarrollo bastante intrincado y exige mucha atención, pero que nadie se alarme, si nos aplicamos bien seremos recompensados con creces. En mi opinión Gibson merece todas las alabanzas que ha recibido por esta obra, pues casi treinta años después de su publicación el futuro que describe sigue mostrando una visión plenamente vigente en la actualidad, y completamente alejada de los planteamientos de obras especulativas de los 1960s y 1970s que hoy día ya consideramos retrofuturistas.

Otras reseñas positivas y entusiastas en los links que aparecen al principio del post. Para que no todo sean laureles, en Startdust piensan que Neuromante es una "novela torpe y confusa; novela artificialmente enrevesada, farragosa y equivocada; novela incomprensible y pretenciosa, vana, vacua y ¡encima! letalmente aburrida". ¡Ahí es nada!

9 ene. 2012

Pelando la Cebolla - Günter Grass

En realidad yo no soy fan de Günter Grass y lo que es peor, nunca he leído nada suyo, así que no sé muy bien por qué mi primer contacto con su obra ha sido a través de su autobiografía. Ni siquiera he visto la adaptación al cine de El Tambor de Hojalata (1978, Volker Schlöndorff), aunque admito que esto sí que me lo he propuesto más de una vez. Supongo que mi germanofilia irracional fue bastante para incluirlo en un lote de libros de segunda mano que compré por Internet, más que nada por aquello de aprovechar los gastos de envío.

En Pelando la Cebolla, Grass nos cuenta los hechos más detacables de su vida en el periodo que abarca desde su infancia hasta los treinta y pocos años, momento de su consagración como escritor con la publicación en 1959 de la ya mencionada El Tambor de Hojalata. La autobiografía causó revuelo mediático por exponer su pertenencia a las Juventudes Hitlerianas y posteriormente a las Waffen-SS, el cuerpo de élite del ejército nazi, al cual se alistó voluntario. Nos cuenta también su inclinación natural hacia el arte y la poesía, lo que le condujo a tener una formación inicial en escultura y dibujo. Formalmente la narración recurre constantemente a un par de imágenes que hacen referencia a distintos aspectos de la memoria: por un lado la cebolla y sus capas nos hablan de lo oculto y engañoso que en ella hay; por otro el ámbar, muy común en los alrededores de su lugar de nacimiento (Danzig, actualmente la ciudad polaca Gdansk) por cuanto en su interior suelen encontrarse insectos atrapados que son visibles nítidamente, tanto como algunos instantes permanecen en el recuerdo.

En fin, poco más, puedo contar. Me ha resultado una vida interesante, pero sigo un poco desorientado y sin saber el porqué de mi decisión de leerlo. De momento para sacudirme esa impresión de absurdo que me ha quedado, he decidido buscar su novela más conocida y ponerla en la lista de lectura.

En la revista Letras Libres hay un artículo sobre Pelando la Cebolla que me parece digno de mención.

3 ene. 2012

El Libro de Rachel - Martin Amis

Las malas compañías han conseguido que me aficione a Martin Amis. Tras la demoledora Dinero y la colección de relatos cortos Los Monstruos de Einstein le toca el turno hoy a su primera novela, título que por cierto le lanzó al estrellato allá por 1973: El Libro de Rachel.

El Libro de Rachel es una divertidísima novela que gira en torno a preocupaciones típicamente adolescentes. Charles Highway es un joven a punto de cumplir 20 añitos de nada pero que anda muy intranquilo porque va a dejar de ser un teenager. Obsesionado con que su vida va a sufrir una transformación irremediable, en los dos días escasos que quedan hasta su vigésimo cumpleaños somos testigos de sus andanzas. Estamos ante un tipo peculiar de físico para nada agraciado, es de constitución delgada y algo contrahecho incluso, desde pequeño además ha sido bastante enfermizo. Dicha predisposición a guardar cama debido a que agarra toda gripe y catarro que se ponga ante sus narices le ha dado la oportunidad de aficionarse y gozar de la lectura desde muy pequeño, aunque su mala salud hace sufrir al lector cuando Amis despliega numerosas y detalladas descripciones de expectoraciones, flemas, ataques de tos y problemas pulmonares varios, a enmarcar sin duda dentro del mejor humor negro. Sus ínfulas literarias, que prácticamente rozan los delirios de grandeza, le hacen solicitar la admisión en Oxford. Mientras prepara la prueba de acceso vamos tomando contacto con su narcisista y excéntrica personalidad, además de comprobar su manera de relacionarse con familia, amigos y -como no- las chicas, y en especial Rachel. Su comportamiento es bastante retorcido y está a la altura de su descomunal ego: tiene por costumbre redactar extensos informes de actuación para planear minuciosamente las aproximaciones (de ahí el título original, The Rachel Papers) y sus técnicas incluyen por ejemplo, análisis exhaustivos del sujeto en observación, frases ingeniosas o citas a emplear, cómo forzar situaciones que le son convenientes o la preparación de escenografías propiciatorias. A pesar de la aparente sofisticación y rebuscamiento de sus métodos, no dejan de estar inmersos en una ingenuidad entrañable propia exclusivamente de la juventud.

Como elemento curioso que me ha resultado especialmente atractivo debido a mi anglofilia, me he sorprendido gratamente al toparme con las descripciones del Londres de los 1970s, con hippies y skinheads formando parte del paisaje a base de pinceladas aquí y allá. Quizás la única objeción que le pueda poner al libro es que las preocupaciones adolescentes me resultan un poco ajenas, en particular los primeros amores o las primeras experiencias sexuales. Sin embargo, otras como el habitual conflicto entre padres e hijos tan característico a esa edad o la incipiente pérdida de inocencia esencial en la edad adulta están tratados muy hábilmente. En cualquier caso, no deja de ser una muy buena novela y como opera prima un dignísimo avance de lo que posteriormente nos ha ido dejando su autor.

Más reseñas de este libro en Un Libro al Día y en Per non Dimenticare, donde se hace una aproximación femenina a esta narración que me ha gustado bastante.
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