29 abr. 2012

Una Mirada a la Oscuridad - Philip K. Dick

No sé muy bien en qué género encuadrar Una Mirada a la Oscuridad, Philip K. Dick tiene esa particularidad a veces. Incorpora elementos de ciencia ficción y de relato criminal, de eso no hay duda, sin embargo tras terminarla mi sensación es que el autor ha hecho la que probablemente sea una de las mejores descripciones del estilo de vida del adicto a las drogas. Aunque bueno, pensándolo bien, más que estilo o modo de vida, modo de muerte sería más ajustado a la realidad.

Escrita en 1977, el hilo conductor es el seguimiento de un policía de narcóticos durante una operación encubierta cuyo objetivo no es otro que desmantelar las redes de producción y tráfico de la Sustancia D, una adictiva y fulminante droga de síntesis según nos dan a entender. Cuando como lectores nos incorporamos a la historia, el agente Fred, haciendose pasar por un yonqui típico llamado Bob Arctor, ya está perfectamente integrado en un grupo de drogadictos con base en un suburbio de un Los Angeles futurista, que Dick situaba en 1992. Irremediablemente, tal y como viene siendo habitual en muchas historias de ficción que tratan el tema de operaciones secretas con agentes infiltrados, Fred/Bob Arctor termina convirtiendose él mismo en un drogodependiente. Lo cierto es que los capítulos transcurren sin que la investigación se mencione ni siquiera de pasada, hasta que llegamos a los 4-5 últimos. El gran peso de la novela lo constituye el fascinante y morboso proceso de aniquilación de Fred/Bob debido a los devastadores efectos de la Sustancia D: fractura/disociación de la personalidad y dificultades de percepción como aperitivo a la destrucción de diferentes funciones mentales asociadas a la comprensión y aprehensión de la realidad. Fred/Bob ya con graves y posiblemente irremediables lesiones cerebrales, es recluído en un centro New-Path de asistencia/desintoxicación, donde inscrito bajo el nombre de Bruce y sin que tenga capacidad de saberlo debido a su lamentable estado, seguirá siendo una pieza fundamental en la resolución del caso.

Recuerdo el entusiasmo con que fui a ver la adaptación de esta novela que protagonizaron Keanu Reeves y Winona Ryder, A Scanner Darkly: Una mirada a la oscuridad (Richard Linklater, 2006). Salí del cine terriblemente desorientado por toda la cháchara de colocados que el director nos obligó a soportar. Sin embargo, en la novela las charlas vacías y absurdas, las paranoias, las psicosis, en definitiva, todas las actitudes enfermizas propias de los drogadictos encajan perfectamente en la narración. Aunque el argumento no me haya parecido gran cosa y esté cogido un poco con alfileres, insisto en mi fascinación por la habilidad de Dick (él mismo un adicto a lo largo de toda su vida) a la hora de describir la demolición del duo Fred/Bob Arctor. El libro incluye una nota del autor a modo de epílogo en que explica lo que debería ser bastante obvio para cualquier seguidor de PKD: todos los personajes están inspirados en sus viejos amigos yonquis de los 1960s, pocos de los cuales sobrevivieron la década, y quienes lo hicieron arrastraron secuelas incurables.

¡Una cosa más antes de que me olvide! Normalmente no puedo comparar diferentes ediciones de una novela, pero en esta ocasión sí, y creo que es interesante mencionar los aspectos relacionados con las traducciones. Rueda por Internet una versión electrónica de la edición de Acervo de 1980, que por desgracia no incluye información sobre el traductor. La he ido comparando aquí y allí por curiosidad con la que me he leído, que es la de Minotauro de 2002, traducida por Estela Gutiérrez Torres. Me ha sorprendido que la de Acervo, mucho más antigua, haya captado mejor la esencia del estilo de Dick. Existen ciertos neologismos que describen objetos tecnológicos ideados por el autor cuya traslación a otro idioma debe ser difícil, así por ejemplo ambas ediciones recogen extraños dispositivos cuya función a veces no es difícil imaginar ("holocámara") pero en otras resulta casi imposible ("cefalocromoscopio", en ocasiones apocopado a "cefaloscopio"). Sin embargo un elemento de bastante trascendencia, el extraño traje que permite al protagonista mantener su identidad secreta oculta a sus colegas de narcóticos, se describe detalladamente en el texto, lo cual permitiría llamarle de cualquier forma porque ya sabemos en qué consiste. Para mi sorpresa la edición de Minotauro lo traduce simplemente como "traje de combate", mientras que la de Acervo lo denomina con el fascinante y dickiano término "monotraje mezclador", muchísimo más ajustado a su función real. También sorprende que la Sustancia D (Minotauro), esa droga tan letal, se llame así por "Death", esto es Sustancia Muerte, o Sustancia M, que es como se tradujo para Acervo, algo que a mí me parece mucho más coherente. En fin, son bobadas, pero como seguidor de la obra de Dick me veía obligado a mencionarlas para conocimiento del resto del fandom.

Tenéis más opiniones sobre esta novela en Bibliópolis y Hotel Kafka.

24 abr. 2012

Las Amantes - Elfriede Jelinek

Catorce años separan Las Amantes, escrita en 1975, de la que hasta el momento era mi única (y terrible) experiencia con la prosa de Elfriede Jelinek, Deseo, que data de 1989. Como ya adelanté en mi post sobre ésta última, me compré dos libros suyos a la vez, uno de los hábitos de consumo de los que no consigo deshacerme, así que estaba algo, uhm, digamos "inquieto" cuando empecé a leer la que hoy me ocupa. Por suerte para mi Las Amantes es, a nivel formal, mucho más ligera y fácil de llevar que Deseo. ¿Quizás porque es una de sus primeras obras? No lo sé, tal vez tenga algo que ver, lo cierto es que en cuanto al contenido ambas son muy críticas.

En esta ocasión es la sociedad patriarcal heteronormativa quien se encuentra en el punto de mira de la Nobel austriaca. La posición de la mujer es, en este contexto, la de sumisión al hombre a través del matrimonio. Ahora bien, en lugar de enforcar sus juicios desde una perpectiva asfixiante, obscena y brutal, como ocurría en Deseo, se hace desde la burla, el sarcasmo y la ridiculización extrema. Elfriede Jelinek se pitorrea de las protagonistas, Briggite y Paula, y de la forma de vida que han elegido, o que han sido condicionadas a llevar. La única via de escape a su gris existencia (trabajo alienante, familias disfuncionales) no es otra que la búsqueda y captura de un marido que les haga salir del espantoso entorno que su nacimiento les ha destinado. Ambas consiguen lo que quieren quedandose embarazadas, ya que no cuentan con ninguna otra arma para lograr lo que quieren. A Briggite, madura y calculadora, los planes le salen bien y consigue mejora económica y en estabilidad pasando por la vicaría. A Paula, joven e idealista, el amor no le soluciona nada, es más, solo le vale para empeorar su ya lamentable situación personal. Para la autora, el matrimonio es siempre una trampa que condena a todo el mundo (hombres y mujeres) y que perpetua un modelo de sociedad equivocado.

Hay varias cosas que sorprenden en esta novela. Lo primero es la ortografía, puesto que no hay mayúsculas ni tras los puntos ni en los nombres propios. Lo segundo es que cuesta imaginarse que en 1975 Austria fuese el país que refleja la trama. Los malos tratos familiares parecen ser la norma y estar a la orden del día, con palizas a diestro y siniestro para canalizar la frustración. De maridos a esposas, de padres a hijos, de madres a hijos, los hermanos/as mayores a hermanos/as menores. Y los últimos de esta cadena terminan maltratando animales, como ocurre con Erich, el futuro marido de Paula. También el lenguaje vulgar, irrespetuoso e irreverente tiene un papel destacado. Así las mujeres "se abren de piernas como pollos" (como pollos muertos en una bandeja de poliestireno, diría yo), o usan su "chichi" para lograr sus objetivos, que vienen a ser que el hombre les meta el "rabo" y las llene de "moco pestilente", etc. Tengo que admitir que en ciertos momentos este lenguaje tan zafio me ha parecido hasta divertido.

Resumiendo, una experiencia muy agradable e interesante, diametralmente opuesta a lo que recuerdo de Deseo. En la blogosfera hay infindad de reseñas sobre Las Amantes, que van del entusiasmo (véase si no Proscritos | La revista o Letras S5) al desinterés (Demasiado que leer o Críticas Literarias Regina Irae).

19 abr. 2012

Extraños en un Tren - Patricia Highsmith

Estoy seguro de que gracias a la adaptación que Hitchcock hizo de la novela, casi todo el mundo conoce grosso modo el argumento de Extraños en un Tren de Patricia Highsmith. Dos hombres jóvenes coinciden en un viaje de tren y entablan conversación. Uno de ellos, Charles Anthony Bruno, es el único hijo de un acaudalado empresario neoyorkino. El otro, Guy Haines, un arquitecto de futuro prometedor y orígenes humildes. En tan solo unos minutos el primero empieza a exhibir un carácter imposible y todo un catálogo de vicios: es caprichoso, misógino, voluble, manipulador, alcohólico, etc. Sin embargo también es tremendamente inteligente y seductor, su amoralidad y falta de escrúpulos le hacen coquetear con las actividades ilegales y el crimen, algo que Haines encuentra irresistible y repulsivo a la vez. Es entonces cuando Bruno, en un arrebato de soberbia naricisista, elabora sobre la marcha un plan aparentemente perfecto para perpetrar un asesinato: cada uno de ellos, hasta ese día completos desconocidos, eliminará a la persona que está haciendo la vida imposible al otro. Así, Bruno acabará con la vida de Miriam, la esposa del arquitecto, de quien lleva separado varios años y que se empeña en poner trabas al divorcio. En compensación, Heines matará al padre de Bruno, a quien este último odia y hace responsable de todas sus desgracias. La propuesta se ha verbalizado, lo que le concede ciertas características reales que la harán ya imparable.

Patricia Highsmith consigue con ésta, su primera novela publicada, componer una trama muy inquietante con unos personajes muy retorcidos y muy poco comunes, algo que por otro lado fue la tónica habitual de casi todas sus narraciones. Las personalidades de ambos son una perfecta descripción de desórdenes psicológicos tanto en Bruno, al cual no cuesta calificarlo directamente como sociópata, como en Heines, de temperamento débil y dependiente, balanceandose en todo momento entre culpa y remordimiento por un lado, y excitación y atracción por otro. Atracción que por cierto tiene una fuerte componente de homosexualidad a juzgar por lo que puede leer entre líneas. Esta componente gay no hace sino añadir más tensión a la narración, puesto que por aquel entonces las relaciones homosexuales estaban criminalizadas en los EEUU.

Estamos ante una historia grande, muy grande. Ha habido momentos en que tenía que pararme a retomar el control debido al nivel de estrés y ansiedad que es capaz de transmitir esta escritora cuando describe los estados por que pasan sus protagonistas. Como añadido especial por mi afición a la arquitectura, me ha resultado fantástico imaginarme a Heines como uno de los grandes del movimiento moderno, mano a mano con Frank Lloyd Right o Le Corbusier.

El libro que he leído pertenece a una vieja colección de quiosco que RBA tituló "Maestros del Crimen y Misterios". El volumen dedicado a Patricia Highsmith incluye también Mar de Fondo, que queda reservado para próximas lecturas. Otras reseñas de esta novela en Elemental, querido Blog y Contri más, mejor. El segundo incluye datos muy interesantes sobre la vida de la autora y además, un párrafo que parece tomado tal cual (Ctrl Copy + Ctrl Paste) del primero.

14 abr. 2012

La Ciudadela del Autarca - Gene Wolfe

Teniendo en cuenta el gran número de blogs y foros de descargas que contienen el link para bajar las novelas que componen la serie El Libro del Sol Nuevo de Gene Wolfe, resulta chocante que apenas se encuentren reseñas de ninguno de ellos. Durante la lectura de la cuarta entrega, La Ciudadela del Autarca, me he preguntado varias veces a qué podría deberse. Basandome en mi propia experiencia yo diría que lo más probable es que no convenza, por mucho que Ursula K. Le Guin hable maravillas. Más allá del segundo tomo no tiene mucho sentido seguir a no ser que seas un fan incondicional del género fantástico, porque admitámoslo, esta serie no es más que un relato de fantasía con unas ligerísimas pinceladas de ciencia-ficción.

En el volumen cuatro he sido más consciente que nunca de que el autor repite el formato una y otra vez. Aventuras y más aventuras narradas sin ton ni son. Hay una línea argumental subyacente que marca el desarrollo de la trama, y que no es otra que la historia de Severian el torturador y su transformación en Autarca (gobernante) de la Mancomunindad, pero está aderezada con toneladas de morralla en forma de hazañas, andanzas y correrías que en realidad, no aportan absolutamente nada al desarrollo de la misma. La situación se hace aún más patente cuando son personajes secundarios los que, para rellenar aún más y más páginas, nos relatan cuentos insustanciales que nos hablan de traiciones, amor, etc. El descontrol es tan manifiesto que he detectado incoherencias importantes a pesar de no haber puesto mucho interés. Que conste que he experimentado un leve conflicto al decidir si incluía alguno de estos fallos de continuidad o no. Aún sabiendo que se me puede acusar de tiquismiquis, he optado por hacerlo, no porque los fallos tengan trascedencia alguna, sino porque valen para documentar con datos reales mis (triviales) acusaciones. Así que ahí va.

Capítulo XXXIV - La Llave del Universo. Página 281. El protagonista ya se ha convertido en Autarca y vuelve a su antiguo gremio a despachar temas varios con sus viejos colegas.
Después de haber oído todo, el maestro Palaemon fue hasta el pequeño montón de mis posesiones y tomó la empuñadura, el pomo y la guarda de plata que eran todo lo que quedaba de Terminus Est.
Terminust Est es el nombre de la espada que entregaron a Severian al ser exiliado. La cuestión es que yo recordaba que había resultado destrozada durante una pelea al final de La Espada del Lictor. Curiosamente en este mismo libro se referían a este hecho, así que me puse a buscar y no tardé en localizarlo:

Capítulo XIX - Guasacht. Página 150.
Al tercer día descubrí una cimitarra herrumbrada, extraviada en alguna campaña del año anterior. Saqué mi redoma de aceite y la piedra de amolar rota (cosas que, junto con la vaina, yo había guardado después de tirar al agua los restos de Terminus Est).
Del diccionario de la RAE, resto. 1. m. Parte que queda de un todo. La espada entera: todo. Lo que queda de la espada una vez rota: restos. A pesar de haberlos tirado a un lago tiempo atrás, en los últimos capítulos su instructor en las técnicas de infringir dolor y sufrimiento, los tiene delante en un hatillo. ¡Gran pillada, Gene Wolfe! Pero bueno por si quedara alguna duda, también en algún momento posterior Severian indicaba que de todas las pertenencias que acarreaba al salir rumbo a su destierro, solo le quedaba un libro propiedad de su amada. Así que manos a la obra otra vez:

Capítulo XXVIII - En Marcha. Página 233.
El libro marrón, que traje hasta aquí, la única posesión que aún sigue conmigo de las que tomé de la Torre Matachina, [...]
Creo que no hay más que añadir al respecto. A Mr. Wolfe se le ha ido el hilo un poco de las manos. Tampoco pasa nada, torres más grandes han caído. Al describir su estilo, la entrada de la Wikipedia en inglés dedicada al escritor indica que "con frecuencia confía en perspectivas de primera persona de narradores poco fidedignos". ¿Se puede escapar por aquí? No creo que sea el caso, sinceramente.

La serie, entendida como un entretenimiento intrascendete, se deja leer y sirve de desahogo. A pesar de que inicialmente se cierra con esta novela, se continúa en una posterior que ya tengo en mi poder y que por supuesto pienso leer. Como en entregas anteriores, reconozco que a pesar de los bandazos aleatorios a que nos somente, el autor incluye ideas muy originales. En esta ocasión la palma se la lleva el pueblo de los Ascios, contra los cuales la Mancomunidad llevan luchando desde tiempos inmemoriales (muchas quilíadas, para ser más exactos). Poco llegamos a conocer de ellos excepto que en una suerte de neolengua orwelliana, toda su conversación se compone de frases autorizadas por el instrumento de gobierno, llamado el Grupo de los Diecisiete. Se trata de rígidas reflexiones que giran siempre en torno al populacho, el servicio al populacho, la voluntad del populacho, el Pensamiento Correcto del populacho, etc. La verdad es que le ha quedado muy logrado, muy de totalitarismo distópico.

Tenéis otra visión de La Ciudadela del Autarca en Parafernalia, cuyo redactor está muchísimo más emocionado que yo con toda la serie.

9 abr. 2012

Mar Gruesa - Martin Amis

Vuelta a Martin Amis para disfrutar de un poco de ficción contemporánea, que los últimos libros que he leído han sido todos de ciencia-ficción y estaba necesitando historias realistas que se desarrollasen en contextos urbanos. Y eso es más o menos lo que nos ofrece Mar Gruesa, una colección de nueve relatos cortos del autor británico a quien también me he aficionado gracias a Palimp.

Lo cierto es que siete de esos nueve relatos son justo lo que andaba buscando: documentos de situaciones humanas que podrían pasarle a cualquier persona y que relatadas con la habilidad y buen hacer de este autor, es una gozada leer. Son comunes los giros ligeramente perversos, que nos muestran facetas turbias de sus protagonistas, factor que para mi gusto los hace aún más interesantes.

  • En "Un Peldaño en la Carrera" vemos cómo un escritor de guiones pierde los nervios al intentar vender sus obras, mientras un poeta afamado se ve envuelto en situaciones ridículas para lograr que alguna editorial publique su último poema.
  • "El Estado de Inglaterra", probablemente mi preferido, nos permite asomarnos brevemente a la vida de un portero de discoteca. Condicionado por su contundente físico de 2x2, el protagonista es un tipo un poco corto de entendederas aunque en el fondo, buena persona. Está sufriendo la crisis de los 40 y se ve superado por las circunstancias personales y familiares. Realismo social con final amable que te pinta una sonrisa de satisfacción al terminarlo.
  • En "Deja que Cuente las Veces" asistimos al sorprendente cambio que experimenta la vida sexual de Vernon. Prescindiendo de su esposa, se lanza a disfrutar de las más morbosas fantasías masturbatorias. Cuando sus desvaríos están a punto de afectar seriamente su relación, su mujer logra que dichos deseos ocultos se integren en la relación.
  • "La Coincidencia de las Artes" me ha parecido muy bueno también, tremendamente original y bien resuelto. Un noble inglés autoexiliado en Nueva York se dedica a retratar a las mujeres de los ricos y famosos. Casualmente conoce a un tipo y se compromete a leer la novela que éste acaba de escribir, pensando en realidad que no volverá a verle nunca jamás. Sin embargo no sabe que el autor en ciernes es portero de su edificio y que le va a ser muy difícil librarse de él. La situación se complica cuando el pintor comienza una aventura con una misteriosa mujer que deliberadamente le oculta la voz y nunca le dice ni un simple hola.
  • "Mar Gruesa" me ha parecido triste y conmovedor a partes iguales. John y su madre se embarcan en un crucero. John es deficiente mental pero no lo suficiente como para percibir su situación y tomar una decisión drástica que ponga final al sufrimiento que experimenta.
  • "Narrativa Hetero" imagina un mundo donde ser gay es la norma y ser heterosexual la excepción fuente de marginación y rechazo. A través del sarcasmo, Amis muestra lo ridículos que pueden llegar a ser los prejuicios.
  • "Lo que me pasó en las Vacaciones" nos cuenta cómo un niño toma conciencia del significado de la muerte durante unas vacaciones de verano. Escrito imitando deliberadamente el posible estilo literario de un crío, incluyendo faltas de ortografía inimaginables, me ha parecido el más flojo.
Los dos relatos que nos quedan hasta completar los nueve coquetean con la fantasía y la ciencia-ficción.

  • "La Muerte de Denton" es un relato borgiano de terror y fantasía en el cual Denton experimentará infinitas veces la misma muerte a manos de unos asesinos a sueldo.
  • "El Portero de Marte" es un relato de ciencia-ficción con excelentes propuestas especulativas. El portero de un orfanato intenta descubrir quién ha violado a un joven huérfano. Mientras tanto, el único superviviente de la civilización marciana, un impertinente robot hecho a medida de las limitaciones humanas, relata a una delegación terrestre la historia del planeta rojo y lo que el futuro nos depara a los terrícolas.
Me gusta Martin Amis. Tengo que seguir recuperando el tiempo perdido con este autor. Más reseñas de esta compilación en el Cuchitril Literario (¡cómo no!) y en Anika entre libros. Comprobaréis que cada blog tiene sus relatos preferidos, pero en ambos casos se destaca el buen hacer del británico.

4 abr. 2012

El Triángulo D - Manuel Buil

De nuevo sigo la estela de las reseñas de Palimp en su blog Cuchitril Literario. En esta ocasión le toca el turno a El Triángulo D de Manuel Buil y publicado por Grupo Ajec, una editorial ampliamente conocida en los círculos de scifi/fantasía/terror españoles a la cual hay que agradecer no solo que reedite clásicos (tengo El Rebaño Ciego de John Brunner pendiente de lectura), sino que además publique autores nuevos y autóctonos. Más aún si el material editado es de calidad, como es el caso.

La verdad es que con este post voy a añadir pocas novedades a lo que mis blogs de referencia habituales ya han dicho sobre el libro. Además del Cuchitril Literario, tanto El Sitio de Ciencia-ficción como Rescepto Indablog han comentado esta novela, y en todos los casos ha recibido muy buenas críticas.

Mi impresión es más o menos la misma: la disparatada trama que crea el autor está muy bien hilada y combina con naturalidad y estilo elementos scifi de lo más variopinto. Esta mezcla de componentes habituales en el género (cyberpunk por aquí, bio- y nanoingenieria por allá, un ascensor espacial sobrevolando todo el argumento y un largo etcétera, eso sí, siempre desde una perspectiva ciencia-ficción dura) puede sonar a pastiche, pero nada más lejos de la realidad: el oscuro complot que guía la narración junto con los atrevidos elementos de humor ácido que salpican el texto tienen la fuerza necesaria para que en conjunto sea muy difícil encontrarle fallos. Lo poco que se me ocurre objetar es que los ingredientes cómicos son, para mi gusto, demasiado dependientes del Zeitgeist y del conocimiento que tengamos de la cultura popular peninsular, algo también apuntado por Rescepto. En cualquier caso, se trata de una bobada sin mucha importancia y no voy a dejar de recomendarlo por algo así. Todo un acierto que me ha hecho pasar muy bien el rato.
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