30 nov. 2013

La Subasta del Lote 49 - Thomas Pynchon

Thomas Pynchon es otro de esos autores mencionandos por todos lados y que para mí era un completo desconocido literariamente hablando, que por otro lado es de lo único que yo podría conocer a este señor. Para tener una primera experiencia con su prosa he optado por la técnica "menos es más", esto es, menos páginas son más fáciles de digerir si la novela no gusta, así que la elegida ha sido La Subasta del Lote 49. La acción transcurre a mediados de los 1960s en California. La protagonista es Edipa Maas, quien un día se encuentra con la no muy agradable sorpresa de ser una de las albaceas testamentarias de un ex-novio, el millonario Pierce Inverarity. Cuando Edipa empieza a ejercer sus funciones en la ciudad de San Narciso se topa con una valiosa colección de sellos que será una de las pistas que la llevarán a la misteriosa organización R.E.S.T.O.S., compañía que durante siglos ha sido una alternativa clandestina a los servicios postales oficiales. El envío de correo por este canal subrepticio parece existir en USA desde finales del XIX y en Europa desde finales del S.XVI, cuando pudo haber sido fundada por un tal Tristero, tras unas rencillas familiares originadas por la herencia del monopolio de correos en vigor en aquel entonces.

Presentada así, cualquiera diría que estamos ante una novela intriga y misterio, lo cual no es del todo falso, pero a decir verdad el único calificativo que me encaja para describirla es el de onírica. Porque solo a través de la intrincada lógica del subconsciente y del flujo de un sueño podemos darle algo de sentido a las situaciones, elementos y descripciones con que nos vamos topando. Uno tras otro y por motivos aparentemente casuales, la protagonista se encuentra con extraños personajes salidos del underground, cuyas pistas y comentarios conducen a conexiones con nuevos individuos o lugares que favorecen encontronazos con otros tipos aún más raros. Lo mismo venden armas y parafernalia nazi que regentan una librería de lance, pero lo que está claro es que todos tienen algo que aportar al misterio de  R.E.S.T.O.S. y Tristero, ambos desconocidos hasta ayer mismo para Edipa, quien de repente ve pistas de su existencia a lo largo de toda la costa oeste. La continuidad del argumento se basa tanto en el azar y en sucesos probabilísticos anidados que no se sostendría en el mundo real. Al final, ni la propia protagonista ni el lector cuentan con datos suficientes para saber si hemos asistido a un complot o al resultado de una paranoia.

La verdad es que la novela es demencial y disparatada. Extraña y divertida. Muy extraña y muy entretenida, al menos para mi gusto. Yo diría que es absorbente. Si algo tiene esa falta de coherencia racional en el desarrollo es que consigue sorprender página tras página. Está además plagada de referencias coetáneas a la fecha de su publicación que abarcan desde la cultura pop a la alta cultura, pasando por la contracultura de los 1960s. Así entre los muchos personajes y situaciones que sustentan la historia tenemos a Los Paranoides, un grupo de pop que practica el surf y ha surgido en la estela de la Beatlemanía y la British Invasion. Naturalmente sus componentes fuerzan en acento británico para estar en la onda. Toda la contracultura de drogas y activismo político tan típica de la California izquierdista a mediados de los 1960s sobrevuela el texto, ya sea con constantes menciones al LSD como droga de uso terapéutico y/o recreacional, o bien satirizada a través de Mike Falopio, el lider de la Sociedad Peter el Grasiento, una organización de ultraderecha con muchos puntos en común con el marxismo. Por otro lado tiene mucho peso una obra de teatro ficticia, 'La Tragedia del Correo' de Richard Wharfinger. Se trata de un drama de venganzas que parodia clásicos como Hamlet, y es llevada al escenario por una compañía de aficionados de San Narciso, artífices también de la contracultura.

No recuerdo haber leído algo mínimamente parecido en mi vida. Sin duda estoy convencido a seguirle la pista a Pynchon. En la blogosfera abundan las reseñas de esta novela. Hay quien la considera intragable (Un Libro al Día), quien hace una defensa muy coherente de su valía (Cicutadry) y quien la homenajea con un post muy al estilo de la misma novela (El Lamento de Portnoy).

26 nov. 2013

La Niña del Pelo raro - David Foster Wallace

Otro de los autores comentado y elogiado por toda la blogosfera y de quien tampoco había leído nada: David Foster Wallace. Tiene hasta su propio acrónimo: DFW, lo cual a) le otorga cierto caché como escritor de culto y b) permite ahorrar 15 letras al mencionarle. Como suelo hacer casi siempre al enfrentarme a un autor desconocido, me he decido por un libro de relatos: La Niña del Pelo raro. Los textos incluídos en este volumen son:

  • Animalitos inexpresivos
  • Por suerte, el Ejecutivo de Cuentas sabía practicar la Reanimación Cardiopulmonar
  • La Niña del Pelo raro
  • Lyndon
  • John Billy
  • Aquí y allí
  • Mi Aparición
  • Di nunca
  • Todo es verde
  • Hacia el Oeste, el Avance del Imperio continúa
Los nueve primeros son relatos cortos de diferente extensión, mientras que el último es claramente una novela corta. Los cuentos me han parecido todos muy correctos, tanto a nivel técnico como por las tramas. Algunos me han gustado más y otros me han gustado algo menos, pero todos destilan calidad y muy buenas maneras. Historias cotidianas aderezadas puntualmente con ciertos giros retorcidos muy bien introducidos y que curiosamente, les aportan credibilidad. Porque admitámoslo, hay detalles turbios dentro de cada uno de nosotros que apenas se hacen notar porque casi siempre los podemos mantenemos a raya. Casi siempre. Pues bien, a mi me ha encantado la forma en que DFW proporciona vía de salida estas pequeñas infamias para dar empaque a la narración. Algunos ejemplos:

  • La madre que abandona a sus dos hijos pequeños (el menor autista) en mitad de la carretera porque el novio de turno no los aguanta ('Animalitos inexpresivos', probablemente el relato que más me ha gustado)
  • Los hermanitos (niño y niña) que excitados por las revistas porno que han encontrado casualmente en su casa intentan practicar el coito. El padre los sorprende y castiga al niño, que es el mayor de los dos, quemándole el pene con un mechero y no contento con ello, le amenaza con abrasarlo entero si vuelve a repetirlo. El niño crece y se convierte en un yuppie ochentero incapaz de mantener relaciones con penetración con mujeres y se limita a recibir felaciones. Se excita además quemandolas con cerillas y mecheros mientras se la chupan ('La Niña del Pelo raro', que lamentablemente desprende de un apestoso tufo a Menos que cero).
  • La incapacidad y torpeza de todo un doctorando del MIT para arreglar una simple cocina eléctrica y el pánico que le desborda cuando intenta asumir sus limitaciones ('Aquí y allí')
Prácticamente todos los relatos tratan las relaciones amorosas/personales, aunque cada uno en un marco de referencia completamente diferente. Una pareja de lesbianas en 'Animalitos inexpresivos'. Dificultades de pareja desde el primer momento de la relación en 'Aquí y allí'. La infidelidad matrimonial vista desde diferentes puntos de vista en 'Di nunca'. Admiración y afecto que quizás oculta un amor gay en 'Lyndon'. Aún cuando los cuentos datan de finales de los 1980s, el tratamiento es muy, muy contemporáneo.

Resumiendo, el nivel es bastante alto. Si hubiese dejado de leer en 'Todo es verde' estaría más que convencido de querer seguirle la pista a DFW. Ahora bien, aún no me he pronunciado sobre la novela corta, y me temo la novelita en cuestión es harina de otro costal. A mí me ha parecido simple y llanamente insoportable. Tanto es así, que no he terminado de leerla. ¿Alguien conoce el horror de leer algo que no te interesa una mierda, que no te llama lo más mínimo la atención? ¿Que aburre, cansa, hastía, fastidia y disgusta? ¿Que exige un esfuerzo supremo pero no devuelve ni la más mínima gratificación?
Paréntesis totalmente innecesario pero no por ello irrelevante: Soy plenamente consciente del riesgo en que incurro con las preguntas que acabo de hacer. Esa retórica de segunda con la que pretendo poner de manifiesto mi repulsa a esta novela corta, pone en bandeja a los fanboys más radicales de DFW una réplica para mandarme a paseo. Lo sé. No importa. No tengo miedo. Lo acepto humildemente.
Pues así me he sentido yo con 'Hacia el Oeste, el Avance del Imperio continúa'. No llevaba ni 50 páginas (bueno, a saber cuántas llevaba) y ya había comprobado unas 20 veces cuánto me quedaba por leer. No ha habido nada, absolutamente nada, que me haya gustado de lo poco que he conseguido leer de esta historia en que se mezcla creación (meta)literaria, el mundo de la publicidad, una fiesta con todos los actores que han salido en spots de McDonald's y una franquicia de discotecas llamada 'Casa Encantada'. Nada. Creo que el detonante para tomar la decisión de abandonar y dejar de sufrir ha sido un momento metaliterario que aperece por sorpresa y que el autor, en un alarde de sinceridad, titula: 'Una Interrupción verdaderamente descarada y maleducada'. Eso ha sido ya la gota que colma el vaso. La sensación de liberación y de paz al cerrar el libro en ese momento ha dado sentido a este día.

Resumiendo, a fecha de hoy y a pesar de que los nueve primeros textos me han gustado, no tengo el más mínimo interés en DFW. Tenéis mas comentarios de esta compilación en El blog del Cresta, Listas de libros y El increíble Mike. A los dos primeros les ha gustado mucho, el tercero es muchísimo más crítico y la considera irregular, especialmente por el rimto cansino que impone el último texto.

22 nov. 2013

El Enredo de la Bolsa y la Vida - Eduardo Mendoza

Dada la densidad y profundidad de mi anterior lectura, me apetecía rebajar un poco el tono, así que, ¿por qué no recurrir a la última aventura del detective sin nombre salido de la pluma (figuradamente) de Eduardo Mendoza? El Enredo de la Bolsa y la Vida retoma la acción más de una década después de donde finalizó La Aventura del Tocador de Señoras. El protagonista sigue regentando una peluquería de señoras sin clientas ni futuro que acumula préstamos y préstamos de La Caixa (Parlem-hi?). Un buen día y por avatares del destino, retoma el contacto con Rómulo el Guapo, un antiguo interno del centro psiquiátrico en donde estuvo ingresado durante años, quien le propone dar un golpe infalible, aunque rechaza participar. Lo cual no va a ser obstáculo para que al final termine por verse implicado en lo que resulta ser un disparatado caso de terrorismo internacional para ayudar a su viejo amigo.

No tengo gran cosa que comentar, la verdad. El libro destila todas las características habituales de la serie: sátira de novela policiaca e intriga, personajes marginales de Barcelona que hablan como catedráticos sacados del TBO, situaciones absurdas e hilarantes enmarcadas en la geografía propia de la ciudad condal. A mí personalmente el lenguaje pomposo y forzadamente elevado del protagonista me hace muchísima gracia, así que me ha parecido una lectura muy divertida y entretenida, perfecta para desconectar un rato. Lo que creo que está cogido con alfileres es la trama que mezcla por un lado temas de rabiosa actualidad, como es la crisis económica mundial que llevamos padeciendo desde el 2008, la inmigración, etc., con un caso de terrorismo que por el planteamiento parece sacado de los 1970s (tipo Chacal). En fin, tampoco hay que ser más papistas que el Papa, ¿la novela consigue lo que pretende? Pues si pretende entretener y divertir, sí, desde luego que lo consigue. Entonces no hay más que hablar.

Tenéis más reseñas en El búho entre libros, Anika entre libros y A miñas lecturas. Todos hacen un análisis  bastante más exhaustivo que el mío, que en esta ocasión he optado por reducir y abreviar.

18 nov. 2013

Desgracia - J. M. Coetzee

Acabo de revisar todo lo que llevo leído este año porque no quiero hacer afirmaciones a tontas y a locas, así que lo que voy a decir a continuación es producto de una reflexión muy profunda. Profunda, pero no prolongada, porque unos segundos me han bastado para tenerlo claro: Desgracia de John Maxwell Coetzee es, junto con los Cuentos de Askildsen y Viaje al Fin de la Noche de Céline lo mejor con que me he topado en 2013. Es muy poco probable que me encuentre con otro libro que pueda poner al nivel de estos tres en el mes y medio escaso que queda hasta 2014.

Muy brevemente, la historia que el Nobel sudafricano nos cuenta es la siguiente: David Lurie es profesor de "Comunicación" en la Universidad Técnica de Ciudad del Cabo, aunque en realidad las asignaturas que imparten están directamente relacionadas con la literatura inglesa (poesía a la cabeza). Tiene 52 años y su trabajo nunca le ha entusiasmado. Ha estado casado dos veces y tras el segundo divorcio, lleva viviendo solo ya varios años. Una tarde, volviendo de las clases, se encuentra con una de sus alumnas e incapaz de resistir el impulso, la seduce. La historia con la chica se complica y ésta presenta una queja sobre él a la Universidad. Lurie, a medio camino entre la arrogancia y la dignidad, se niega a arrepentirse de su actitud ante la comisión formada para estudiar el caso, siendo por tanto obligado a dimitir de su puesto. Tras el descalabro emprende un viaje a la provincia del Cabo Oriental para visitar y pasar unos días con Lucy, su única hija fruto de su primer matrimonio. Lucy huyó de la ciudad al campo y tiene una granja junto con unos amigos, aunque nada más llegar, Lurie comprobará que las cosas han cambiado desde la última vez que se vieron. Ahora su hija está sola en la propiedad y la vida allí se ha vuelto más complicada, más peligrosa. A pesar de lo cual, lo más difícil está aún por venir.

La narración a que nos enfrentamos es Literatura con mayúsculas, una narración que procede de la miseria y de la desgracia más absoluta. ¿Qué otra cosa podíamos esperar si no, de semejante título? Indefensión, incomunicación, mezquindad, servilismo, contradicciones y engaños. Basura, mucha basura emocional y muchas relaciones de mierda. Violencia y odio, aunque también cariño, afecto y amor. Mentiras. Mentiras compasivas y mentiras autoindulgentes. El protagonista está increíblemente bien construído. Dentro de su singularidad y sus rarezas, es verosímil al 100%. Vapuleado por los años y harto de hipocresía, se presenta como un cínico que ya no está dispuesto a hacer concesiones para agradar a la sociedad o encajar en lo políticamente correcto. Su enorme desafección hacia el mundo me ha recordado irremediablemente a los protagonistas de los relatos de Askildsen o al Ferdinand Bardamu de Céline. A veces he compartido sus planteamientos, otras veces los he rechazado de plano. Sin embargo y para mi sorpresa, me he sentido identificado con el personaje en todo momento. He llegado a entender con una lucidez pasmosa su ideario, el porqué de su actitud y su forma de ser, indepedientemente de que yo, como lector, pudiese estar a favor o en contra de uno u otros.

Por otro lado, hay un fondo filosófico en la obra que no se puede ignorar. Muy en la línea de lo que recuerdo de las primeras novelas de Houellebecq, los diálogos o los pensamientos del protagonista y del narrador en su nombre, enmascaran crudas reflexiones sobre el ser humano que a nadie dejan impasible por el descarnado conocimiento que demuestran nuestra naturaleza. Por si esto no fuese suficiente, Coetzee incluye también con una naturalidad y habilidad conmovedora la realidad de los animales que comparten el planeta con el hombre. Me ha asombrado que exponga sin tapujos la existencia miserable que les damos, no solo cuando nos deshacemos de las mascotas que nos aburren, algo que en general puede provocar rechazo, sino que nos enfrente a las incoherencias en que incurrimos cuando por un lado nos apiadamos de ellos pero por otro no nos privamos utilizarlos como comida. Me ha resultado evidentemente desde el primer momento que dicha sensibilidad solo podía proceder de alguien que simpatiza con el movimiento animalista, aspecto que ha quedado confirmado tras consultar la Wikipedia.

Resumiendo, una lectura que me ha fascinado, un autor que se ha encaramado por derecho propio al Olimpo de mis favoritos. Tenéis más reseñas de esta novela en Mike & Libros (donde yo he tenido la fortuna de descubrirlo) o El Desván de los Libros. Por cierto, hay una adaptación al cine de 2008 que mantiene el título y está protagonizada por el ínclito John Malkovich. Sin haberla visto, me parece difícil que pueda superar al original impreso.

14 nov. 2013

Caída y auge de Reginald Perrin - David Nobbs

Tras los dos últimos descalabros necesitaba ir a por un valor seguro, así que tirando del fondo de lecturas pendientes no lo dudé ni un instante, pues tenía la impresión de que Caída y auge de Reginald Perrin me iba a proporcionar sin duda una buena dosis de humor inglés del más irreverente para así olvidar la nadería insustancial de las Grimes y Stoner. Una vez terminado me atrevo a afirmar -sin que me tiemble el pulso lo más mínimo- que David Nobbs está a la altura de Tom Sharpe o P. G. Wodehouse.

La trama, que los más mayores recordaremos por serie de TV homónima de la BBC, es bien sencilla: Reginald I. Perrin es un mando intermedio en Postres Lucisol que en plena crisis de los 40 empieza perder el control. Su trabajo y su matrimonio son expresión de su fracaso personal y del completo sinsentido que la vida significa para él. Así que primero intenta cambiar su rutina y se decide por fin a tener una aventura con su secretaria, algo que venía postergando durante años. Posteriormente empieza a beber de más y a tener comportamientos erráticos e imprevisibles en su entorno más cercano. Esta actitud fuera de lo normal es en realidad parte de un plan urdido por él. Su intención es que nadie se sorprenda de que haya decidido poner fin a su vida, si bien el suicidio que ha ideado es fingido. Cree que simulando su muerte podrá escapar de la cárcel que es su existencia presente y tener la oportunidad de empezar de nuevo como otra persona. Pero Reggie es mucho más simple que eso y una vez lo consigue, se da cuenta inmediatamente del error que ha cometido e intenta por todos los medios recuperar su vida.

La novela cuenta con todas las características del mejor humor británico. Los cientos de situaciones absurdas a que nos enfrentamos se resuelven con golpes de efecto relatados con el tono más indiferente posible. Evidentemente, el contraste entre tanto disparate y la cotidianidad típicamente británica solo permite un resultado: carcajada tras carcajada. Eso sí, no olvidemos que a pesar de las risas que provoca, el fondo de la novela es terriblemente agridulce, pues se están tocando temas de mucho peso: la rutina como aniquiladora implacable de la ilusión y la esperanza, la crisis de la mediana edad, el deseo de una vida más intensa y la frustración de no haberla logrado. Incluso hay una crítica clarísima al capitalismo y a sus exigencias de crecimiento contínuado basado en el consumo irracional y sin sentido, ¡en 1975! Lo bueno del caso es que los dramas enfocados en clave de humor son mucho más llevaderos y las risas los relativizan.

En resumen, ha sido todo un acierto hacerme con este libro. Como ocurre con todos lo títulos de Impedimenta, se trata de una edición muy cuidada con ese diseño tan cuco que les caracteriza, pero lamentablemente está un poco inflada en precio. Tenéis más reseñas en El Placer de la Lectura, La Tormenta en un Vaso y Bendito Atraso.

10 nov. 2013

Stoner - John Williams

William Stoner era hijo de unos campensinos muy humildes de Missouri (o Misuri, que visto escrito así me hace daño a los ojos, pero por lo que parece es correctísimo). Gracias a una beca tiene la oportunidad de estudiar Ciencias Agrónomas en la Universidad de dicho estado, cuyo primer curso abordó en 1910 con 19 años, pero ya en segundo se da cuenta de que lo que realmente le gusta es la literatura. Así que sin decir nada en casa, cambia sus estudios y se diploma en algo que nada tiene que ver con la agricultura y mucho con la literatura y el inglés. El mismo día de la graduación, tras la entrega de diplomas, les confiesa a sus padres lo que ha hecho y que no piensa volver a la granja. Sus progenitores lo aceptan muy estoicamente, porque siempre habían querido lo mejor para su único hijo. Resuelta la cuestión familiar, nuestro protagonista con ayuda de su mentor, Archer Sloane, un viejo profesor del departamento de Inglés, empieza a dar clases mientras prepara su doctorado. Esa será su existencia hasta su muerte a mediados de los 1950s: la docencia y la universidad. Pues bien, esto es todo el argumento de Stoner. La novela nos cuenta su vida, con sus dichas (pocas) y sus desgracias (muchas). Déjà-vu, déjà-vu. No hay más: un profesor de universidad que se enamora, se casa, tiene una hija, tiene problemas con su señora esposa, se ve inmerso en un enfrentamiento con el nuevo jefe del departamento, uno de sus amigos íntimos llega a vicedecano, tiene un aventura con una joven profesora, etc. etc.

Sinceramente, no entiendo la pasión que levanta esta novela, con un Vila-Matas a la cabeza de quienes cuentan las maravillas de la misma. Que si clásico contemporáneo por un lado, que si obra maestra injustamente ignorada y por fin recuperada por otro, que si sublime relato de pequeñas heroicidades anónimas por el de más alla,... Todo lo que se puede leer sobre ella es de ese orden. Pues bien, a mi me parece que la historia es propia del guión de otro TV-film de sobremesa en día laborable, ya van dos seguidos. A nivel técnico la narración es impecable, un lenguaje directo, claro, sin artificios inútiles y descriptivo al máximo. No cabe duda de que John Williams es un escritor con una técnica muy pulida. Los capítulos se leen y se asimilan uno tras otro casi sin darte cuenta. Y eso evidentemente, es bueno y lo hace soportable, porque la trama, ¡uf, qué trama tan inane! Un individuo dócil y sumiso, un pelele que traga carros y carretas con todo lo que le pasa, especialmente tanto en su relación matrimonial como laboralmente, putada tras putada año tras año con las clases y los horarios. Es de suponer que sus orígenes humildes le hacen ser eso, una persona humilde que acepta humildemente las jugarretas que le gasta el destino. Curiosamente su mujer es lo único que me ha llamado la atención en cuanto a personajes: procedente de la clase bien de San Luis, es una auténtica pirada que hace la vida imposible al pobre profesor (pero de divorcio o separación ni hablar). El hombre hace lo que puede por disfrutar con cosas simples, como los libros o la dedicación a sus estudiantes, por ejemplo. Me parece estupendo y un ejemplo a seguir, yo estoy totalmente a favor de simplificar en todo: placeres, objetivos, expectativas, ¡todo simple y sencillo! Pero él la verdad es que consigue muy poco. Su aventura extramatrimonial cuando acaba de entrar en los 40 también se ve frustrada por las envidias y antipatías del profesorado. Resumiendo, un sufrir y un sinvivir prácticamente todos los días de su vida.

Soy plenamente consciente de las limitaciones que el entorno, la educación, la genética y mil y un factores más ponen al desarrollo personal del individuo. Habría que verme a mí en el día a día para hacerse una idea de lo que es una vida estéril actualizada a 2013. Stoner hace lo que puede dadas las circunstacias que le envuelven, su forma de ser, su carga emocional familiar, bla, bla. Pues sí, todo respetabilísimo, faltaría más, pero aburridísimo y cero interés para mi gusto.

Podéis leer todo lo que yo no os puedo decir de este libro en El Placer de la Lectura, Un libro al día, La medicina de Tongoy y en prácticamente en cualquier otro sitio de la blogosfera, los suplementos literarios, los medios generalistas, etc.

6 nov. 2013

Las Hermanas Grimes - Richard Yates

La trama de Las Hermanas Grimes se desarrolla a lo largo de casi 50 años, principalmente en Nueva York y localidades limítrofes. Nos introducimos en la vida de Sarah y Emily Grimes cuando son solo unas niñas de nueve y cinco años respectivamente, y dejamos de saber de ellas cuando Emily, la menor, está cerca de cumplir cincuenta. La acción empieza en 1930, tras el divocio de sus padres y finaliza a mediados de los 1970s, cuando ambas has pasado por todo tipo de experiencias, algunas buenas pero la mayoría símplemente neutras o negativas.

Richard Yates nos da el punto de vista Emily, quien se describe como menos agraciada físicamente que su hermana mayor, pero sin embargo mucho más decidida y centrada en su propia vida. Esto, unido a su inteligencia y capacidad de esfuerzo le permite disfrutar de una beca y completar unos estudios universitarios. Sarah, sin embargo, ha nacido para casarse, ser esposa y madre. Esa es la vía por la que discurrirán sus días, pues con apenas 20 años contrae matrimonio con el que parece ser el marido perfecto: de buena familia y con el brillo que a ojos de los estadounidenses prestan unos orígenes británicos. A lo largo del periodo que abarca el libro nos da tiempo a asistir a las fortunas (pocas) y desgracias (muchas) que pueden ocurrirle a una familia. El nacimiento de los hijos de Sarah, las diferentes relaciones de Emily, la muerte de su padre, la vejez y enfermedad de Pookie, la madre, los graves problemas matrimoniales de Sarah, etc.

Desde un punto de visto formal, estamos ante una novela muy correcta y con una prosa inmediata, muy fácil de leer (se da cuenta de ella en un par de sentadas). No sé en 1976, cuando se escribió, pero desde luego en 2013 el argumento no sorprende lo más mínimo. En mi opinión, sin ser una novela mala, no hay nada por lo que destaque, aunque probablemente mi opinión aquí se ve lastrada por el dramón de la versión cinematográfica de Revolutionary Road hecha por Sam Mendes. Todo lo más, el tratamiento de las relaciones personales me ha parecido muy veraz. Sarah y Emily tienen una relación muy estrecha, pero que dista mucho de ser perfecta. En varias ocasiones la hipocresía aparece como resultado de la inseguridad y egoismo propios del ser humano. Ambas, no obstante, parecen aceptar dócilmente que un poco de falsedad es parte inevitable en el trato. De hecho resulta propio de la naturaleza del hombre. Por otro lado, la supuesta tragedia de las protagonistas, esto es, que ninguna de las dos encaje en el modelo de felicidad proyectado socialmente como de obligado cumplimiento, es hoy por hoy moneda de uso corriente. En definitiva una historia honesta, sí, pero el nivel de interés queda a la altura de los TV-films de día laborable en la sobremesa.

Por cierto, que una vez hayáis leído la reseñas del Lector-malherido Inc y Un Libro al día, advertiréis que en comparación he sido bastante benévolo.

2 nov. 2013

El Desierto de los Tártaros - Dino Buzzati

No sé muy bien cómo he llegado a la obra de Dino Buzzati. Ni idea, la verdad. Por el gran número de autores que salen en ellos, no sería extraño que haya sido desde algún libro de Vila-Matas. En fin, lo mismo da, la cuestión es que me llamó la atención y como resultado me he leído El Desierto de los Tártaros, con toda seguridad la novela más deprimente con que me he topado en 2013.

La trama es bien simple, el joven Giovanni Drogo acaba de terminar su formación en la escuela de oficiales del ejército y parte a su primer destino: la fortaleza Bastiani, un olvidado reducto defensivo enclavado en las inhóspitas montañas del norte. En cuanto se instala, el opresivo entorno natural y la asfixiante atmósfera a fracaso e inutilidad que inundan el fuerte se hacen palpables. Aun cuando su instinto le conmina a huir de ese lugar, el miedo a un borrón en su expediente le convence para quedarse unos meses. Meses que se transforman en años. Años que le alejan inexorablemente de su antigua vida en la ciudad. Años que se consumen uno tras otro y que aniquilan cualquier posibilidad de conseguir un traslado. Los breves permisos que disfruta no hacen sino mostrarle la pérdida de vínculos con sus viejos amigos. Las ocasionales visitas al pueblo más cercano exponen el patetismo y la soledad de una existencia que se le escapa. Soldados y oficiales sueñan con una contienda con el país del norte que dignifique sus carreras militares pero que, evidentemente, nunca se materializará. Entre tanto por uno u otro motivo, compañeros con más suerte se van marchando, otros más en su línea insustancial simplemente se jubilan, los hay que por caprichos del destino mueren de manera ridícula.

Naturalmente lo terrible del caso es que la historia del Teniente Drogo es extrapolable a todos y cada uno de nosotros, solo con cambiar un par de matices sin mucha importacia. Todos nos engañamos a nosotros mismos, nos mentimos por comodidad y buscamos excusas para posponer las decisiones que nos ayudan estar más cerca de nuestros sueños y nos alejan de la monotonía y el tedio de trabajos sin ningún interés ni esperanza. Miedo, familia, sociedad, sistema, lo mismo da, pronto llega el día en que es demasiado tarde para hacerlo y no nos queda más remedio que hacer frente a una vida frustrada y fracasada. Solo queda el necio consuelo de los tontos: solo somos otro más de una lista interminable. Vaya con Buzzati.

Tenéis otras reseñas en El Placer de la Lectura, Pedaladas a buen ritmo y Confieso que he leído. Curiosamente son todas bastante más extensas que la mía.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...