31 dic. 2016

La vista desde Castle Rock - Alice Munro

Acabo el año con otro libro de relatos cortos a cargo de la premio Nobel de Literatura de 2013. La vista desde Castle Rock reúne un total de 11 cuentos, más un prólogo y un epílogo, cuyo hilo conductor es el origen familiar de Alice Munro, remontándose hasta sus ancestros escoceses a finales del S. XVIII. Dividido en dos partes, la primera comienza hablándonos de sus antepasados de las islas británicas, de las duras condiciones de vida en el inhóspito valle de Ettrick, donde habitaban, de su emigración a Canadá y Estados Unidos a principios del S. XIX, y de cómo se establecieron como granjeros en unas circunstancias que si bien eran casi tan duras como en Escocia, al menos les daban la esperanza de conseguir una vida algo mejor. Los relatos incluídos en la primera parte, denominada "Sin ventajas" y que finaliza con un par de títulos centrados en su padre, son:

  • Sin ventajas
  • La vista desde Castle Rock
  • Illinois
  • Las agrestes tierras de Morris
  • Trabajar para ganarse la vida
La segunda parte, llamada globalmente "Mi casa" comprende seis cuentos protagonizados por la propia autora, que abarcan desde su infancia a su madurez:

  • Padres
  • Bajo el manzano
  • Ayuda doméstica
  • El plan
  • Mi casa
  • ¿Para qué quieres saber?
Me quedo sin duda con los relatos del primer bloque. Derrochan mucha más fantasía y ficción que los centrados en Munro. Ella misma admite en el prólogo que debe incorporar elementos de cosecha propia si quiere hacer que la narración tenga interés, dada la falta de información concreta que tiene respecto a sus predecesores. También la realidad histórica de los colonos aporta temas muy atractivos y recoge datos impactantes. Sin ir más lejos, los índices de mortalidad por aquel entonces eran descorazonadores: las madres durante los partos, los bebés y críos de cualquier enfermedad infecciosa, los padres en accidentes y por enfermedades también.

Pero no me malinterpretéis, los cuentos de la segunda parte también son estupendos. La cuestión aquí es que enfrentarte a una cría repelente y engreída, a una adolescente que se inicia en el sexo, a los problemas de una mujer joven a punto de casarse o a las complicaciones de salud de una mujer madura resulta poco más que trivial si poco antes has sido testigo de las dificultades por las que hubieron de pasar los emigrantes. Considerados aisladamente ganarían peso específico, pues los orígenes de Munro son muy humildes, muy de clase trabajadora y siendo poco más que una adolescente tuvo que cuidar de su madre, quien padeció Parkinson desde una edad relativamente joven. No obstante, al comparar con los otros les falta chispa. De todas formas se trata de una objeción mejor. El nobel de la escritora canadiense está más que justificado y desde aquí vuelvo a recomendar sus libros; éste también, por supuesto. Tenéis más reseñas en El lamento de Portnoy y en El blog de Enrique Ortíz.

28 dic. 2016

La muerte es un asunto solitario - Ray Bradbury

Venice, L.A., California a finales de los 1940s. Un joven escritor en ciernes de unos veintitantos años, y que malvive con apenas un par de relatos cortos publicados al mes -si hay suerte-, descubre a un anciano muerto entre los restos de una vieja feria semienterrados en un canal. El teniente detective Elmo Crumley, también escritor aficionado, se hace cargo del caso y entre los dos se establece muy buena química de cara a investigar lo ocurrido. Nuestro protagonista (alter ego del autor, según se lee por todas partes), que narra la historia en primera persona y del cual no se llega a saber el nombre, cree que se trata de un caso de asesinato, y guiado por fuertes corazonadas empieza a indagar por su cuenta. Tras seguirle la pista al difunto hasta la habitación alquilada en la que residía, descubre que sospechaba que alguien le estaba siguiendo. Su supuesto asesino ahora parece acosar a la anciana que le arrendaba la habitación. Poco a poco y como resultado de sus pesquisas, nos vamos adentrando en el mundo de los residentes más viejos, solitarios y perdedores de Venice, todos los cuales, debido a los presentimientos del protagonista, se convierten en víctimas potenciales de este psicópata. Y para su desgracia así se demuestra con el paso de los días. Cuando el asesino acaba con una de las mejores amigas del protagonista, una antigua cantante de ópera de éxito en los 1920s pero ahora con obesidad mórbida y enclaustrada en casa, los acontecimientos se desbordan y la búsqueda del criminal se vuelve imperiosa.

La muerte es un asunto solitario es un homenaje a la novela negra clásica norteamerica de los 1930s-1940s y a autores como Raymond Chandler, Dashiell Hammett o James M. Cain. El libro, escrito en 1985, recrea todos los tópicos habidos y por haber, pero hay que reconocer que de verter tanta tinta en describir las localizaciones en que transcurre (un tercio del total de la novela, grosso modo), Ray Bradbury consigue transportarnos a una asfixiante localidad costera que está perdiendo su degradado perfil urbano bajo una incipiente pero imparable especulación inmobiliaria: viejos parques de atracciones situados en muelles, cines o campos de tiro están siendo demolidos para dar paso a la modernidad y al lujo. El relato tiene bastantes tintes fantásticos, ya que la acción se guía por corazonadas, intuiciones o turbias pesadillas que, sin razón aparente, van conduciendo a nuevos cadáveres y señalando nuevas víctimas. Estos personajes secundarios nos ayudan también a sentirnos rodeados de un lumpen de fracasados sin proyección de futuro en este barrio de Los Ángeles: la antigua diva operística Fannie Floriana; Jimmy, Sam, Prieto o Henry el ciego, personajes marginales que comparten alojamiento con la obesa cantante en el mismo destartalado edificio; la antigua estrella del cine mudo Constance Rattigan; su antiguo pretendiente, el perverso actor homosexual John Wilkes Hopwood; el Sr. Shapeshade, dueño del cine recientemente derruido; Cal, el peor peluquero de todo Venice; A. L. Shrank, psicólogo, hipnotista, clarividente y quiromántico; etc.

Aunque la narración es un poco pesada, con adjetivaciones interminables, descripciones innecesarias a cada poco, un lenguaje terriblemente pomposo y afectado que transforma la menor nimiedad en un acto de transcendencia absoluta, etc. etc. etc, tengo que admitir que se hace muy interesante una vez entras en ella, siempre que consigas vencer el rechazo visceral que provoca el estilo ampuloso de Bradbury. En este sentido, yo diría que la componente misteriosa/fantástica ayuda bastante, de hecho tanto la ambientación como la acción me han recordado mucho a La feria de las tinieblas, del mismo autor. Por otro lado, el cierre es bastante flojo, con un par de guiños pretendidamente agudos que para mi gusto resultan bastante simplones, pero en fin, creo que el mérito de la novela está en el ambiente que recrea y en el desarrollo, más que en la sagacidad desplegada en la trama en general y en su resolución en particular. Tenéis más reseñas en MundoSteampunk e Inmediatika; como suele pasar con Bradbury, no hay dios que le chiste ni le critique una coma.

23 dic. 2016

La solución final - Michael Chabon

Recurriendo a la sinopsis editorial podemos dar las pinceladas justas sobre la trama de La solución final sin mucho esfuerzo:
En su largo retiro en la campiña inglesa, un anciano de ochenta y nueve años, que según rumorean los lugareños fue años atrás un famoso detective, vive apartado del mundanal ruido. Un día irrumpe en su ordenada vida Linus Steinman, un muchacho mudo que ha escapado de la Alemania nazi con un loro gris como único compañero. ¿Qué significa la misteriosa cadena de números en alemán que el loro repite incesantemente? ¿Acaso esconde un código secreto de las SS, o es un mero sinsentido?
Parece que hace ya mil años que leí esa espectacular ucronía que me dio a conocer a Michael Chabon: El sindicato de policía Yiddish. Y si aquella novela me fascinó, ésta que hoy me ocupa me ha dejado completamente indiferente. No voy a negar que incluye muchos componentes al margen del puramente detectivesco para que sea distraída: la II Guerra Mundial, espionaje y contraespionaje; flema y tipismo británicos; colonialismo y multiculturalismo incipiente; humor absurdo. Sin embargo es tan corta y el desarrollo tan rápido, que la terminas en un abrir y cerrar de ojos, habiendose expuesto todo a un ritmo tal que apenas deja impronta. Y lo peor del caso es que tampoco es me ha importado demasiado.

¿Entretiene? Pues sí. ¿Es fácil de leer? Mucho. ¿Tiene interés? Más bien no, creo yo. Como podeís comprobar, la profundidad del análisis del post de hoy es directamente proporcional a la impresión causada por esta narración. Tenéis más reseñas en Solo de libros, Cuchitril literario y Soy leyenda.

20 dic. 2016

Las arenas de Marte - Arthur C. Clarke

Martin Gibson es un conocido escritor de ciencia-ficción cuya popularidad, debida no solo a sus libros sino también a sus artículos de divulgación, le lleva a ser invitado al vuelo preinaugural de la primera nave espacial de viajeros que cubrirá la ruta La Tierra-Marte. Ya hace algunos años que existe una colonia humana en el planeta rojo, limitada por el momento a un par de miles de habitantes concentrados en dos enormes cúpulas geodésicas que les protegen de una atmósfera de oxígeno muy enrarecido. Todos los pioneros de la colonización marciana tiene una gran formación científica, técnica, tecnológica o simplemente cuentan con el mayor número posible de habilidades y conocimientos para ser autosuficientes. Cuando nuestro protagonista llega al planeta se encuentra con un sutil rechazo por parte del responsable de la colonia, Warren Hadfield. Él mismo adoptará una postura ligeramente arrogante en su trato con los colonos, en parte como reacción a esta actitud pero también por su forma de ser. Sin embargo al ir implicándose poco a poco en el día a día de la colonia, terminará por integrarse e identificarse con las necesidades y anhelos de los habitantes humanos del planeta, factores que se transmitirán en los artículos que irá enviando a las revistas y periódicos de la Tierra con quienes tenía comprometidos sus reportajes.

Arthur C. Clarke publicó Las arenas de Marte en 1951, por tanto, la imagen que nos ofrece del planeta rojo se enmarca en las expectativas de exploración de nuestro sistema solar propias de la Edad de Oro de la Ciencia-Ficción.

  • Marte fue un planeta cuya mayor esplendor data de miles de millones de años en el pasado.
  • Aún quedan trazas de oxígeno en su leve atmósfera.
  • De la vida inteligente originaria no queda ni rastro, pero aún existen ciertas plantas que consiguen extraer oxígeno de los minerales presentes en el suelo marciano. 
  • También se descubren unos pocos especímenes de una única especie animal hervívora que se alimenta y respira gracias a estas plantas. 
  • Etc.
El primer tercio de la novela transcurre en la nave de transporte de pasajeros Ares. Se trata de una trama muy ligera e insustancial con fondo de space-opera que se sitúa en el típico universo tecnológico clarkiano compuesto de bases espaciales y espaciopuertos que aprovechan la fuerza centrífuga para generar una falsa gravedad. Al aproximarnos a Marte se deja entrever que algo especial se cuece en Fobos, uno de sus satélites. Ya en la superficie y para completar los dos tercios restantes, durante unas exploraciones méramente turísticas se descubren otras cúpulas cuya presencia no está declarada en los planes de expansión terrestre y que hacen sospechar a Gibson que la colonia marciana tiene unos planes que se ocultan a la madre Tierra.

Según mi experiencia, en general las novelas de Clarke son bastante insípidas. Este autor parece escribir para un público que va de los 8 a los 90 años porque sus tramas suelen ser bastante neutras e inocentes, muy poco animadas, sin conflictos reales, faltas de gancho, aburridas vaya. Tampoco es que tenga mal estilo y la lectura sea irritante, no es eso. Es que es monocorde, átono, falto de entusiasmo. La novela que me ocupa hoy tiene tiene un poco de todo para tratar de despertar interés en un público lo más generalista posible desde diferentes apartados. Hay una trama amorosa totalmente inane entre el tripulante más bisoño de la Ares y la hija adolescente del ejecutivo en jefe de la colonia. ¿Qué aporta? Pues nada, ya lo digo yo. Por otro lado el pasado oscuro del escritor ficticio -que no es otra cosa que un primer desengaño amoroso que marcó su vida cuando era universitario-, le persigue hasta Marte. Admito que los aspectos de terraformación de Marte están bien ideados aunque sean totalmente irreales. De hecho hay ciertas características que repetirá en la saga de la Odisea espacial, pero no bastan para que el conjunto convenza. Eso sí, mi sorpresa ha sido mayúscula cuando tras pasarme todo el libro soportando pamplinas antropocentristas de todo tipo (en especial despreciando la inteligencia, las necesidades y la importancia de toda aquella especie que no sea el homo sapiens), el autor reflexiona por boca de Gibson para reclamar un comportamiento ético del ser humano con otros animales de cara a su trascendencia y evolución a estados superiores. Por supuesto, no puedo estar más de acuerdo con él, aunque me quede la sospecha de que su interés viene condicionado por el miedo al "qué dirán" unos seres superiores que nos pudieran estar observándonos. Se ve que muchas ideas presentes en 2001: Una odisea espacial (un libro redondo, en mi opinión) ya rondaban su cabeza casi veinte años antes. Más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción, Rescepto y Cyberdark.

14 dic. 2016

Muero por dentro - Robert Silverberg

David Selig nació con la capacidad de leer el pensamiento. Su habilidad ha hecho de él un desgraciado, un paria, un marginado, pues saber lo que la gente piensa no le ha servido más que para frustrarse, para deprimirse, para aislarse de sus congéneres, a quienes considera esencialmente mentirosos y falsos. Hijo único de una típica pareja judía neoyorquina, este don increíble moldeó su mal carácter desde pequeño, así que por indicación del terapeuta que le trataba, sus padres intentaron tener un hermanito, pero tras varios intentos que terminaron en aborto espontáneo (su madre ya rondaba los 40), sus progenitores adoptaron a una niña cuando él contaba unos 10 de edad. Por supuesto el nuevo miembro de la familia no sirvió de ninguna ayuda al protagonista. Su misantropía, su soledad, su abandono continuaron año tras año. Sólo con un par de chicas logró mantener relaciones de cierta entidad, pero las mismas se vieron adulteradas por su capacidad de conocer los pensamientos ajenos. Incluso tras dar por casualidad con otra persona dotada de sus mismas facultades psiónicas, nada mejoró, pues al contrario que él, este mutante se siente afortunado de poseer ese poder y ha logrado emplearlo para que su vida sea más fácil, aunque a David sus estrategias le parezcan faltas de escrúpulos y su amistad débil e interesada. Cuando conocemos al protagonista son mediados de los 1970s y malvive redactando trabajos de literatura para estudiantes universitarios mediocres. Su hermana intenta rehacer su relación con él, marcada por el odio mutuo desde siempre, y a David se le hace cada vez más difícil afrontar su existencia porque está perdiendo su extraordinaria habilidad a pasos agigantados, y aunque nunca le haya hecho feliz, esa es la única realidad que conoce.

En Muero por dentro, Robert Silverberg ha conseguido relatarnos una maravillosa historia de soledad y desesperación que en mi opinión, trasciende los límites de la ciencia-ficción. Evidentemente la mutación que afecta al protagonista es un tema recurrente en el género, sin embargo el autor se centra en los efectos que dicha habilidad pueden provocar en la personalidad del sujeto que la experimenta y en cómo afecta a sus relaciones con el resto de su entorno (familia, amigos, parejas, etc.), ignorando casi por completo cualquier aspecto relacionado con la posible causa de la misma. Por otro lado el conflicto que se desarrolla no puede ser más típicamente humano: la pérdida de sus asombrosos poderes, a los que considera culpables de todas sus desgracias, lejos de alegrarle, le hacen aún más infeliz porque va directo a una situación desconocida a la cual no le quedará más remedio que adaptarse. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Silverberg ha creado un personaje que inspira pena, compasión, lástima y comprensión a partes iguales.

El protagonista nos relata su mundo en primera personal a base de flashbacks que nos van revelando poco a poco los motivos que le han llevado a quedarse encerrado en si mísmo, con muy poco contacto con sus semejantes y muchísimos recelos en sus relaciones interpersonales. La lectura es tremendamente ágil y entretenida, repleta de sutiles referencias socioculturales que nos permiten ver cómo envejece David sin que haya mejoras sustanciales en su patética vida: Eisenhower presidente de EEUU, los primeros vuelos suborbitales, el asesinato de Kennedy, la Guerra de Vietnam, el uso recreacional del LSD, Nixon, etc. Resumiendo, una historia maravillosa que cuesta creer que haya salido de la misma pluma que escribió dos novelas tan insustanciales y prescindibles como El hombre en el laberinto y A través de un billón de años. Si no conocéis nada de este autor, mi recomendación es que ignoréis estas dos últimas y empecéis por ésta. Tenéis más reseñas en Bibliópolis, Rescepto y La medicina de Tongoy.

12 dic. 2016

Fünf Hundert

Queridos lectores, sería completamente absurdo y un poco preocupante que os hubieseis dado cuenta de que con la última reseña he alcanzado la redonda y por ello sicalíptica cifra de 500 libros comentados. Pero no os preocupéis que para eso estoy yo, para decirlo a los cuatro vientos: con Los días azules de Fernando Vallejo son ya 500 los libros que ha pasado por este humilde blog, que es también el vuestro: Das Bücherregal.

Para mí es bastante fácil saberlo porque desde el panel de Blogger no tengo más que eliminar las 10 entradas de Autopromoción que he publicado hasta el momento (ésta incluída), y así obtengo fácilmente un total de 500 posts sobre libros después de casi 7 años de actividad. Para cualquier otra persona, llegar a este descubrimiento habría supuesto tener que contar uno a uno los artículos publicados, porque de la zona de etiquetas es completamente imposible deducirlo. No todo lo que no son Novelas son Relatos cortos. También hay cómics, ensayos y alguna obra de teatro. Y poesía, y microrrelatos (bueno, solo uno para ser honestos). Y lo que termina de hacer el recuento a partir de las etiquetas una nulidad intelectual es el hecho de que algunos volúmenes reseñados inclueyn un poco de todo

Ya que estoy de promoción, aprovecho para confesar que de poco más de un año a esta parte (septiembre de 2015 para ser exactos), la actividad en el blog ha sido algo más irregular que durante los años anteriores. Sin ir más lejos, acaba 2016 y estoy más o menos al nivel de lecturas de 2011, solo que con meses muy movidos seguidos de otros sin apenas reseñas. Ello se debe a ciertos cambios en mi actividad profesional que me han dejado menos tiempo para leer durante temporadas cuyo comienzo no puedo predecir ni controlar. Sin embargo, como vengo repitiendo desde que empecé el blog, no es cuestión de cantidad, ni tampoco de calidad porque los truños seguirán apareciendo inesperadamente. Seguiré leyendo, desde luego, y mantendré vivo el blog en la medida en que me resulte entretenido, factor éste que se mantiene a pesar de los años. Así que no sé si habrá 500 reseñas más, pero unas cuantas más sí que van a ir cayendo. Es lebe das Bücherregal!

9 dic. 2016

Los días azules - Fernando Vallejo

Los días azules es la primera parte de la autobiografía de Fernando Vallejo, que por total desconocimiento yo comencé a leer hace unos meses por Entre fantasmas, el volumen que le da cierre. En éste que me ocupa hoy, el tono es por lo general alegre, amable, feliz, afable, lo que uno espera de los primeros años de vida de un niño que ha nacido en una familia que no tiene que pasar especiales estrecheces económicas. Así pues, conoceremos su deambular por diferentes viviendas tanto en Medellín como en fincas en las proximidades de la capital de Antioquia, donde convivían con sus abuelos maternos y una hermana viuda de su abuela. Muchas de las anécdotas de la infancia vivida en ese entorno son divertidísimas, otras son auténticas barrabasadas propias de críos que a pesar de lo dramático, consiguen sacar una sonrisa al lector.

El autor no llega a indicar que su familia fuese especialmente acomodada, sin embargo su formación en colegios salesianos y en materias extraescolares como piano dejan entrever que muy probablemente estuviesen en los estándares de clase media-alta de principos de los 1950s. Lo que sí queda muy claro desde el primer momento es que nació en una familia de ideología conservadora. Su padre, que llegó a ser ministro, fue abogado, editor de un periódico y militante activo del partido conservador en un periodo de Colombia que históricamente ha sido denominado La Violencia (via Wikipedia), caracterizado por los asesinatos políticos generalizados de miembros tanto del partido conservador como del liberal. Vallejo nos habla desde casi la primera página de cadáveres decapitados y masacrados tirados en las cunetas, desconociendo si son de una u otra ideología porque de hecho eran de ambas por turnos. Las matanzas afectaron también a los campesinos, que optaron por abandonar el campo para buscar seguridad en las grandes ciudades. El escritor heredó las ideas conservadoras del padre, que solo ocasionalmente se dejan caer en el texto, junto con alguna de las perlitas clasistas a que ya nos tiene acostumbrados.

Aproximadamente a un tercio del final es un Vallejo adulto quien rememora su infancia tamizándola a través de la experiencia adquirida con los años. A partir de ahí el texto se vuelve un poco más amargo, aunque no demasiado. Como podrá suponer el lector habitual a su obra, lanza sus críticas contra la iglesia católica y contra España, pero sobre todo contra Colombia y su violencia estructural. Como resumen, conocer de su propia mano los primeros años de vida de este escritor colombiano ha resultado una experiencia simpática y entrañable con la que no resulta complicado identificarse por momentos, sobre todo en cuanto a ese amor infantil y desinteresado que siente por sus mayores, y desde luego en el relato de las travesuras. Tenéis más reseñas en Llover sobre mojado y Literatura contemporánea.
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