20 jun. 2017

En la orilla - Rafael Chirbes

A Esteban el comienzo de la crisis de 2008 le sorprendió en la que fue la única aventura empresarial de su aburrida vida como propietario de una humilde carpintería en Olda, un pueblo levantino un poco al interior y a tan solo una decena de kilómetros de la población costera de Misent. Cuando ya debería haberse jubilado, aportó una gran suma de dinero para asociarse con Tomás Pedrós, un especulador inmobiliario de la zona. Así que con 70 años se ve obligado a cerrar el negocio, despedir a sus empleados y esperar la resolución judicial sobre la liquidación de deudas de la carpintería. Como penitencia extra debe cuidar a su padre de noventa y pico años, cuya enfermedad le hace totalmente dependiente. Esteban toma la voz para narrar su vida: la amarga relación con su padre, el amor y admiración que profesaba a su tío, el gran fracaso amoroso que le marcó siendo joven, su renuncia a la escuela de Bellas Artes para volver a su pueblo natal a aprender el oficio de su pardre y heredar en el futuro el modesto negocio. Junto a sus experiencias iremos conociendo también los puntos de vista de otras personas de su entorno. Sus pocos amigos, con quienes pasa rato en el bar, a la cabeza Francisco Marsal, a quien conoce desde que eran críos y que nacido en buena familia, ha tenido una vida glamourosa y de éxito. Fue precisametne Francisco quién terminó llevando a Leonor al altar, su gran y único amor. También hablará Liliana, una inmigrante colombiana que le ayuda en los cuidados del anciano. Y los antiguos empleados de la carpintería; a Álvaro, el más antiguo, le han consideran un miembro más de la familia; otros llegaron con el boom de la construcción, Jorge, Julio, Ahmed. Es precisamente éste último, un inmigrante marroquí, quien nada más empezar el relato descubre un cadáver muy descompuesto en una zona pantanosa cercana a Olda. Dicho cadáver interpretará un papel discreto que será clave para entender al protagonista.

Con esta novela Rafael Chirbes consigue radiografiar más aspectos de la realidad social española usando de nuevo como telón de fondo la especulación inmobiliaria y la cultura del pelotazo a través del ladrillo. Si en Crematorio el protagonista era el arquetípico especulador de éxito salido del arroyo, que disfruta de una posición inmejorable en pleno auge del sector, en En la orilla la acción transcurre tras la crisis económica mundial, cuyo efecto más notorio en nuestro país fue la debacle en  la construcción y la explosión de la burbuja inmobiliaria. Esta vez los protagonistas son los que han salido peor parados: trabajadores poco cualificados, inmigrantes o familias con hijos pequeños que también quisieron su parte del pastel pero a quienes les salió el tiro por la culata y se quedaron con una mano delante y otra detrás.

El tono general del texto es terriblemente sombrío y deprimente, ya que el desastre que compone la vida de los personajes que la pueblan es la culminación de unas vidas dirigidas a un descalabro que se preveía inevitable ya desde el parto. Vejez, soledad , pobreza y enfermedad son el resultado de una existencia desdichada caracterizada por la ausencia de alegría, empleos aburridos y mediocres, familias capaces de anular toda ilusión, perpetuando así la miseria generación tras generación. Como viene siendo habitual con este autor, no tiene reparos en mostrarnos lo peor del ser humano, así que cada uno de los participantes en la trama es hipócrita, engreído, vanidoso, falso, avaro, mentiroso, desalmado, egoista o cualquier otra combinación de vilezas que se nos ocurra. La verdad es que estamos ante una novela despiadada cuya lectura inflinge un dolor y un desánimo espantoso. Estoy seguro de que vidas como las narradas existen por todos lados, de hecho ciertos aspectos incluidos en la trama me han resultado insoportablemente cercanos, de ahí que haya tenido que darme un descanso en un par de ocasiones porque mi capacidad de resistencia ante tanto espanto (y tan próximo) se veía superada. También influye el estilo de Chirbes, ese hilo de conciencia imparable, denso y angustioso que no te deja descansar ni un momento. Me ha parecido muy buen libro aunque en mi opinión hay que tener mucho estómago para abordarlo. Mucho. Tenéis más reseñas en El placer de la lectura, Un libro al día y La nave de los locos, que me ha parecido especialmente acertada.

14 jun. 2017

Una moral de lo minoritario - Didier Eribon

El filósofo y sociólogo Didier Eribon realiza en Una moral de lo minoritario un concienzudo análisis de las identidades marginales que se deducen de la obra de Jean Genet, de ahí el subtítulo 'Variaciones sobre un tema de Jean Genet'. Para ello, y aunque abarca todas sus obras, se centra principalmente en dos de ellas: Santa María de las Flores y Diario del ladrón. Tanto la primera como la segunda le permiten estudiar la concepción que este autor tiene de la homosexualidad por un lado y de la excusión social derivada de delincuencia por otro. El dato que quiere destacar Eribon es que ya en la época publicación de estas obras (años 1940s, aunque se basaban en experiencias que iban tan atrás como principio de los 1930s), Genet no se avergüenza de los insultos y los desprecios que recibe por ser gay o criminal, sino que antes al contrario, como mecanismo de defensa se obliga a componer una nueva subjetividad donde se muestra exhultante de orgullo por las diferencias que le marginan. Es decir, adelanta como poco en un par de décadas el concepto de 'orgullo gay' enarbolado desde finales de los 1960s en los movimientos de liberación del colectivo LGTB.

Como elementos de apoyo a su estudio, el autor francés recurre por un lado otros autores que fueron pioneros en intentar evitar, con mayor o menor éxito, que la homosexualidad fuese considerada una condena o una enfermedad, mostrando para ello un retrato positivo de la misma en sus obras: André Gide, Marcel Proust, Marcel Jouhandeau, Stefan Zweig, etc. Por otro, el pensamiento de otros filósofos y sociólogos de reconocido prestigio (Michel Foucault, Pierre Bourdieu, etc.) le permite reforzar su discurso. Una gran parte de libro se dedica a desmontar la homofobia institucionalizada en ciertas corrientes del psicoanálisis, en concreto en la denominada lacaniana (por Jacques Lacan). Creo que como idea global del espíritu del libro valdría muy bien una conclusión final de Eribon a tan solo un par de páginas antes de terminarlo:
"Ya no se trata de saber como y por qué se llega a ser homosexual, y por qué, cuando se es homosexual, no se quiere cambiar, sino considerar que serlo está inscrito por el orden social en una categoría considerada inferior, expuesta al insulto, la infamia, la abyección... No hay una etiología individual de los psiquismos que conduzca a la homosexualidad, sino estructuras poco igualitarias del orden social que colocan a determinados individuos en categorías inferiorizadas, condenadas, sometidas al ostracismo (ser mujer, ser homosexual, ser negro, etcétera), y el hecho de pertenecer a una de esas categorías produce un tipo de psiquismo que no depende de eso a lo que la verborrea psiconanalítica nos tiene acostumbrados, sino de la violencia social y de las estructuras de dominación."
Bueno todos somos mayorcitos y ya sabemos lo que pasa con los ensayos. Por lo general la rigurosidad que se les exige y supone pesan en su contra debido a las constantes referencias a obras de terceros, notas aclaratorias a pie de página, citas extraídas de otros textos, profusión de fechas, etc. La parte más puramente literaria y filosófica del libro (unos dos tercios del total) es bastante llevadera desde mi punto de vista, no solo por toda la información sobre autores y publicaciones que incluye sino por las excelentes apreciaciones sobre identidad y activismo LGTB que aporta Eribon, muy próximas a la teoría queer en tanto en cuanto no busca la asimilación de otras sexualidades al modelo heteronormativo, sino  la aceptación de las mismas sin ninguna exigencia. Sin embargo toda la parte dedicada a desmontar el ideario reaccionario del psiconálisis en general y de Lacan en particular se me ha hecho muy pesada. No puedo dejar de señalar tampoco que el ensayo data de 2001 y que quizás necesitaría una revisión. 16 años después, ciertas consignas políticas que por aquel entonces eran habituales en el movimiento LGTB y que Eribon hace suyas (a la cabeza el matrimonio homosexual) han experimentado avances considerables en Europa y más países y estados de America, incluyendo Francia. Porque si algo tiene el texto es que es muy francés. Mucho.

Por resumir un libro denso a ratos, pero interesante, ya sea por los aspectos históricos o por los filosóficos/sociológicos. El analisis que realiza de la homo/bi/transexualidad en la sociedad es difícilmente rebatible y contempla además un modelo de integración que respeta con naturalidad las diferencias que las definen. Y con esto termino porque no como no he encontrado ninguna otra reseña en la blogosfera, no os voy a poder recomendar otras opiniones.

10 jun. 2017

Seda salvaje - Eloy Tizón

Seoane Suelves tiene 34 años y trabaja en la compañia de seguros Arcadia. Se va a casar en pocas semanas con Fátima, su novia desde hace 8 años. Seoane es bastante neurótico y pasa el tiempo curioseando los objetos personales de sus compañeros de trabajo, en base a los cuales imagina sus vidas. Sus manías se descontrolan y un día decide contratar a un detective privado para que investigue a su prometida. Para su sorpresa, o quizás no tanto, su pareja lleva una vida secreta que no por inocente deja de desconcertarle en tanto en cuanto le margina, le excluye. A partir del momento en que él conoce la verdad, la relación empezará a teñirse de emociones contradictorias.

Termino de leer Seda salvaje de Eloy Tizón y no consigo decidir si es un insulto o una estafa. Algo de ambas hay. En favor de lo primero está la total ausencia de alma de la historia relatada. Nunca hubiera pensado que llegaría a decir algo así sobre un libro. Un relato sin alma. Sin trama. Sustentado por lo mismo que las obsesiones del protagonista: por nada. Tremendo. Queriendo ser magnánimo (debido a la perversa educación católica de la que malamente podré librarme nunca), quizás se podría entrever cierta intención de relato kafkiano a lo que en realidad resulta poco más que un despropósito escrito con un registro afectada y empalagosamente elevado. Algo totalmente innecesario pero que va estupendamente para lograr un intenso goce masturbatorio. Que no digo yo que esté mal, ¡líbreme dios! Sin duda resultá reconfortante e incluso terapéutico para quien lo escribe y algún que otro connosieur de los placeres solitarios que comparta ese fetichismo tan minoritario. A mí como lector sólo me ha provocado una total inhibición del deseo, una anhedonia inesperada. "Sé que no volveré a ser joven después de haber escrito esta historia.", nos dice Tizón a través de Seoane apenas comenzado el libro. Desde luego quién no volverá a ser el mismo después de haberla leído soy yo. He quedado marcado de por vida. De todas formas confío en los mecanismo de protección de mi cerebro reptiliano para que bloqueen este recuerdo en breve. Puro instinto de supervivencia.

En favor de lo segundo (de la estafa) está el hecho de que quedase finalista en el Premio Herralde de 1995. No sé si esto se debió al pésimo nivel de las novelas que aspiraron a dicho galardón ese año, o tal vez a la falta de criterio del jurado que así decidió. Claro que también prodría ser cosa mía, por supuesto. Lo que me recuerda al tan manido pretexto de uso habitual para romper con tu pareja: "No eres tú, cari. Soy yo". Algo que nadie en su sano juicio se cree ni entiende. En fin, lo mismo me da. De esta novela corta sólo me han gustado tres cosas: su brevedad y dos ocurrencias ingeniosas que sacan la cabeza de pronto en ese marasmo de prosa pedante. También es barato y es de Anagrama, con lo que queda bien en la estantería. Mira, ya son cinco. Tenéis más reseñas en Escomberoides, Cuchitril Literario y Sin ir mas lejos. En los dos primeros no convence; en el tercero yo diría que tampoco, aunque no se atreven a reconocerlo.

6 jun. 2017

Las voces del tiempo - James G. Ballard

Las voces del tiempo es una compilación de relatos cortos de ciencia-ficción de James G. Ballard. Los ocho textos incluídos datan de principios de los 1960s y en conjunto son de lo mejor que he podido leer de este autor. Los títulos son:

  • 'Las voces del tiempo'
  • 'El barrendero de sonidos'
  • 'El hombre sobrecargado'
  • 'Trece a Centauro'
  • 'El jardín del tiempo'
  • 'La jaula de arena'
  • 'Las torres de observación'
  • 'Cronópolis'
Las temáticas tratadas son las que tanto fascinaron a este autor al comienzo de su carrera, al final de la cual derivó más bien hacia aspectos relacionados con la conducta humana y la sociología. Sin embargo en este libro tenemos una mezcla muy personal de historias que transcurren extraños futuros desolados, unas veces a causa de pandemias ('Las voces del tiempo'), otras por fracasos en la exploración espacial ('La jaula de arena') o colapsos tecnológicos ('Cronópolis'). En otros relatos este escritor británico fantasea con el tiempo y la percepción, manipulándolos a su antojo ('El hombre sobrecargado', 'El jardín del tiempo'). La conquista del cosmos también sobrevuela una cruel mascarada gubernamental de tintes conspiranoides ('Trece a Centauro'). Aunque en todos ellos abundan los elementos típicamente ballardianos, los que más me han gustado coquetean con tramas algo menos habituales en su obra, ya sea una historia de amor con despecho muy sui géneris ('El barrendero de sonidos') o un desasosegante relato kafkiano ('Las torres de observación'), ambos ambientados en entornos de ciencia-ficción que son a la vez cotidianos e insólitos. En definitiva, una colección de cuentos que recomiendo por la altísima calidad y originalidad de los mismos. Curiosamente no he encontrado ninguna reseña a este volumen, ni siquiera en el Sitio de Ciencia-Ficción. Como la mía no es que sea precisamente muy elaborada, he incluído links en algunos relatos que se critican en Ballard rasante, un interesante blog dedicado a la obra breve de este afamado literato.

2 jun. 2017

Desde lo más profundo - Christopher Isherwood

En Desde lo más profundo nos acercamos a Christopher Isherwood en cuatro momentos diferentes de su vida. Se trata de por tanto de cuatro relatos cortos autobiográficos, cada uno de los cuales transcurre en países totalmente diferentes, ya que se ve que este autor fue un culo inquieto. Lo cierto es que por su extensión se aproximan bastante más a la novela corta, pero a efectos de esta reseña lo dejamos en relatos.

  • 'El señor Lancaster'. Corre 1928 y Christoph se va unas cuantas semanas a Frankfurt invitado por un pariente politico lejano que trabaja en una naviera.
  • 'Ambrose'. En 1933 y con los nazis afianzados en el poder, Isherwood y su amigo alemán Waldemar huyen de Berlín y se marchan a vivir a una isla griega. Les ha invitado Hans Schmidt, un amigo del segundo que trabaja como hombre de confianza y guardaespaldas de Ambrose, un acaudalado joven británico autoexiliado del Reino Unido.
  • 'Waldemar'. Es a finales de agosto de 1938 cuando nuestro hombre vuelve a Inglaterra, y en ruta hacia Dover se encuentra en el ferry con una antigua conocida de sus días en Berlín, Dorothy. Tras saludarse afectuosamente ella le comenta que vuelve con su prometido, que no resulta ser otro que su amigo Waldemar, de quien no sabía nada tras la aventura en la isla griega. Dorothy es una de aquellas idealistas militantes comunistras procedentes de la clase alta británica, así que prevé serios problemas con su familia cuando vean que su futuro yerno es 100% clase trabajadora.
  • 'Paul'. En 1940 el escritor británco ya se había afincado en Estados Unidos y estaba trabajando como guionista para unos estudios de Hollywood. Allí conoceremos por un lado a sus amigos, entre los cuales está el escort de lujo que titula el texto, y por otro su profundo interés en las filosofías orientales relacionadas con el autoconocimiento, que empezaban a introducirse tímidamente en la cultura norteamericana.
A raíz de leer estos cuatro cuentos no se puede negar que este autor tuvo una vida de lo más movida e interesante. Tampoco se puede decir que estén mal escritos o que se hacen pesados. Mentiría si así hiciera y puestos a engañaros, que sea por motivos más importantes que dar mi opinión personal sobre un libro. La cuestión de fondo que no hay por qué ocultar es que son muy intrascendentes; particularmente los dos primeros son poco más que las aventuras de un hombre joven bastate engreído y pedante, algo que el propio Isherwood reconoce cuando en un inciso dirigido al lector, admite que se siente muy alejado de aquél que fue años atrás. Los dos siguientes están algo mejor porque tratan también temas políticos, sociales o espirituales, además de reflejar con mucha veracidad el angustioso ambiente pre-bélico y la II Guerra Mundial una vez comenzó la contienda. En todo caso, mi impresión general es que el libro dista mucho de ser una obra maestra y por tanto, no tengo motivos para recomendarlo. Tenéis otra reseña en Una hoguera para que arda Goya, que a mí, visto el desinterés que me ha causado, me parece hinchada hasta decir basta. En todo caso ahí la dejo, que si algo no pretendo es dogmatizar con mis opiniones.

29 may. 2017

El Maximortal - Rick Veitch

En 1908 en Tungus, en la profundidad de Siberia, y tras la explosión de origen desconocido que generó un enorme cráter, se materializa una extraña mujer  dotada de super poderes. Esta super entidad femenina copula con un cazador y genera un huevo con un pequeño vástago que lanza al espacio. El huevo regresa a la Tierra en forma de meteorito diez años después, cayendo en las proximidades de Vistación, en California. Un matrimonio buscador de oro que vive en los alrededores, se acerca a ver que ha ocurrido y se encuentra con un niño de unos 10 años dentro del bólido. La mujer, que sufre visiones místico-religiosas por algún tipo de trastorno mental, adopta inmediatamente al pequeño, dándole el nombre de Wesley. El crío no pierde el tiempo y sin que sepamos el motivo empieza a decapitar a todos los habitantes del pueblo y a guardar las cabezas en un silo. El ejército logra reducirle y no volvemos a saber de él hasta que en 1943 el doctor Robert Uppenheimer (sic), jefe del proyecto Manhattan, se interesa por un pequeño cobertizo que hay en las instalaciones militares de Los Álamos, Nuevo México, donde estudia la viabilidad de la bomba atómica. Llevado allí por una premonición totalmente irracional, se encuentra con un baúl que alberga en su interior a ese pequeño monstruo hibernando dentro del recipiente original que le trajo a nuestro planeta.

Como podéis comprobar sigo manteniendo mi promesa de dar salida a los cómics que tengo acumulados leyendo por lo menos uno al mes. En mayo le ha tocado el turno a El Maximortal, otra novela gráfica sobre superhéroes que firma Rick Veitch. En esta ocasión, se trata de un homenaje al género a través de una sátira histórica sobre la génesis del personaje de Superman. De esta forma, en 1937 entran a formar parte de la trama el guionista Jerry Spiegel y el dibujante Joe Schumacher (trasuntos de los creadores del Hombre de Acero, Jerry Siegel y Joe Shuster), que venden su idea de True Man a Sidney Wallace, un mafioso editor de Cosmo Comics que los engaña como a unos pardillos. True Man resulta ser un trasunto literario del extraño superhombre recluido en Los Álamos, de hecho, algunas de las historias que idea Spiegel reflejan exactamente los planes que el gobierno de los EEUU tiene planeado este superhéroe.

Este volumen me ha parecido tremendamente anodino e insustancial. No voy a negar que la incorporación personajes y sucesos históricos reales le da cierta originalidad. También toda la crítica a la industria y sus sucias artimañas, incluyendo la estafa a los creadores o la mercantilización consumista de los personajes, resulta de interés desde un punto de vista de cultura general. Sin embargo, el hilo argumental es bastante flojo y si por algo destaca es por todos los aspectos que quedan sin explicar o por los giros sin coherencia ni justificación alguna. A modo de epílogo el propio Veitch se marca un pequeño ensayo sobre la relación entre los superhéroes de los cómics y el Übermensch de Nietzsche, donde además aclara todas las equivalencias históricas entre el Maximortal y el mito de Superman. En los aspectos gráficos, el formato es exactamente el mismo que en El Uno: tinta negra y cierto feísmo underground, aunque con menos profusión que en áquel. Para que podáis leer otras opiniones, os recomiendo que echéis un vistazo a las reseñas de Zona negativa y Entre cómics. Las dos han quedado mucho más convencidos que yo y recogen aspectos importantes que yo no he mencionado, lo cual puedo reconocer sin problema y sin tener que cambiar mi impresión global de esta obra. 

25 may. 2017

Juventud - John M. Coetzee

John M. Coetzee relata en Juventud sus años de joven adulto, cuando en 1959 y con unos tiernos 19 años dejó Sudáfrica para establecerse en Londres, dispuesto a labrarse una carrera como poeta y escritor. Sin embargo, es su recién obtenida licenciatura en matemáticas la que le permite conseguir lo que en principio parece un buen trabajo: programador de ordenadores en IBM. No está especialmente interesado en la informática, pero cree que este empleo le permitirá ahorrar dinero para poder centrarse en la literatura en un futuro muy próximo. En las oficinas del gigante americano de las -por aquel entonces- incipientes tecnologías de la información, se combinan el carácter reservado de los británicos con la frialdad innata del autor, lo cual no hace sino acentuar su soledad y aislamiento. Mientras la juventud londinense se divierte a comienzos de la loca década de los 1960s, Coetzee pasa su tiempo libre curioseando librerías, en la biblioteca del British Museum (donde aprovecha para progresar en su tesis doctoral sobre la obra de Ford Madox Ford) o en cines donde se proyectan películas europeas. Las jornadas laborales de 9 a 5 empiezan a resultarle un obstáculo para lograr su sueño de ser escritor, así que tras algo más de un año como pionero de la programación renuncia a su puesto. Pero por aquel entonces las leyes de inmigración de UK eran muy rigurosas con los extranjeros, así que tras un pequeño paréntesis de apenas unos meses desempleado se ve obligado a buscar otra ocupación remunerada si no quiere que el expulsen de las islas británicas. Es así como termina en plena campiña trabajando para International Computers, la competencia inglesa de IBM, alejado de la vida cultural de Londres y sin escribir ni un mal poema.

En la segunda parte de la autobiografía novelada del Nobel de Literatura de 2003 nos enfrentamos a sus pasiones, sus miedos e incertidumbres cuando ha de asumir que ya es un adulto y debe ganarse la vida. El objetivo de dedicarse al arte de la escritura no hace sino ponérselo más difícil, ya que ha de luchar con uñas y dientes para no dejarse llevar por la corriente, que le invita olvidar sus aspiraciones literarias y por el contrario, llevar una existencia mediocre propia de la clase media. Comprarse un coche. Casarse y tener hijos. Hipotecarse con una casa. Coetzee rechaza visceralmente renunciar a su deseo de ser un artista, pero su temperamento apocado, reservado y frío le impiden llevar la tormentosa vida de sus idolatrados modelos: Baudelaire, Picasso, Rimbaud. En su opinión, solo si consigue experimentar la vida en todos sus aspectos, especialmente los más oscuros, los más turbios, contará con las bazas necesarias para convertirse en un buen poeta, en un artista de verdad. No es consciente por tanto de que ya está inmerso en un infierno propio que está forjando su carácter como escritor. No bebe alcohol ni se droga, sus experiencias sexuales son vacías y desapasionadas, intrascendentes a más no poder. Sin embargo pelea por lo que cree, a pesar de tener frente a él a toda la sociedad invitándole a olvidar su quimera y ser uno más.

El autor sudafricano emplea un narrador en tercera persona para contar su propia historia, lo que fomenta la duda de si todo lo que leemos es cierto o tal vez, haya partes de ficción. Demuestra una vez más su gran maestría con las palabras, consiguiendo que sus frases se entiendan con total naturalidad y facilidad por más compleja que sea la idea que quiera transmitir. Pero a esto ya estoy acostumbrado, aunque no pretendo quitarle importancia, todo lo contrario; he de admitir eso sí, que reseña tras reseña repito poco más o menos lo mismo sobre su estilo. Si hay algo por lo que destaca este libro es porque Coetzee demuestra ser tener una capacidad crítica imbatible, capaz de desmantelar todas las convenciones sociales y defender con una coherencia aplastante aquello que considera justo. Y lo hace con una habilidad tal que inutiliza cualquier defensa de lo que bajo su pluma se nos revela como una gran mentira parte de un sistema de valores falso y miserable. Poco le importa que lo siga y acepte la inmensa mayoría. Temas tan diversos como el ideal de establecerse y crear una familia, la situación de su país y la idea de patriotismo, o la pasión y el amor como motores del arte son analizados y deconstruidos para poder despojarlos de su alienante poder destructivo. Y eso no es algo que pase todo los días, no al menos en los libros que me voy encontrando yo. No recuerdo haber experimentado más momentos sublimes de emoción en todo el año que leyendo esta pequeña obra maestra. Breves instantes que se prolongan solo unos segundos y en los que tengo que parar para ser plenamente consciente del placer que me proporciona lo que acabo de leer, para decirme a mí mismo que estoy ante una obra de arte. Que es exactamente lo que Coetzee se proponía conseguir cuando era un joven veinteañero. Tenéis más reseñas en Cuéntate la vida, Libros y literatura y Ni un día sin libro.

22 may. 2017

Los jugadores de Titán - Philip K. Dick

Tras perder la guerra contra los vugs de Titán, la población de la Tierra ha quedado diezmada, aunque no por culpa de los extraterrestres, sino paradójicamente por el empleo la radiación Hinkel por parte del ejército rojo chino durante la contienda. Los escasos habitantes del planeta tiene además muchísimas dificultades para concebir hijos, aunque gracias a los avances de la medicina, en concreto a la extirpación de la glándula Hynes, se ha conseguido retrasar el envejecimiento y prolongar la vida humana hasta casi los docientos años. De hecho a eso se debe que la raza humana no haya desaparecido aún. Los vugs, que son una especie muy ludópata, han importado un juego de mesa llamado el Farol, en el cual además del azar, tiene mucho peso la habilidad para el engaño de los participantes. En estas partidas se apuestan ciudades enteras y lógicamente para que no haya ventajas injustas, están vetadas a cualquier humano con capacidades psiónicas. En un grupo de juego de Farol que hay en California, Pete Garden pierde Berkeley, su título más preciado. Tras una venta un poco irregular, la propiedad termina en manos Jerome Luckman, propietario de Nueva York y casi toda la costa este. Luckman se desplaza a California para integrarse en ese grupo de Farol y seguir ganando propiedades, llevándose un par en su primera noche. Sin embargo, al dia siguiente, el suertudo aparece muerto. La investigación policial que se iniciará inmediatamente pondrá de manifiesto la existencia de grupos secretos organizados, tanto de humanos como de vugs, que operando desde las sombras intentan que el desequilibrio existente entre los dos bandos planetarios se incline a su favor.

Los jugadores de Titán es un nuevo título reeditado por Minotauro para su colección Biblioteca Philip. K. Dick. El libro incorpora los componentes habituales de su obra, tanto argumentales como estilísticos. Así pues, la trama recoge aspectos bélicos y post-apocalípticos resultado del pánico nuclear y la Guerra Fría (fue escrita en 1963), o bien los clásicos conflictos entre percepción y realidad subyacente una vez eliminada la engañosa farsa de los sentidos. Los personajes y el contexto son igualmente los característicos: protagonista masculino con trastornos mentales y afición/dependencia de las drogas psicoactivas, personajes femeninos odiosos y carácter insoportable, humanos con habilidades extrasensoriales (precogs, telequinéticos, etc.), extraterrestres amorfos y telépatas, elementos tecnológicos muy por delante de su tiempo que se usan como simple apoyo a la narración (inteligencias artificiales aplicadas a todos los bienes de consumo a través de lo que el autor define como efecto Rushmore, vehículos voladores utilitarios, etc.). Quizás difiere de otras en que hay marcados elementos de novela negra, como la investigación del asesinato de Luckman o los misteriosos complots secretos, y también unas divertidísimas incursiones humorísticas procedentes del efecto Rushmore instalado en un vehículo.

No voy a decir que es el mejor título de Dick, pero como soy muy fan de este escritor, tampoco voy a decir que es malo, porque solo con zambullirme en el universo típicamente dickiano a mí ya me tiene ganado. Dejando al margen mi predisposición innata a embobarme con sus textos, tengo que reconocer que el ritmo bastante moderado y los golpes de efecto están muy bien planeados, lo cual le permite reconducir la acción por caminos muy originales y totalmente inesperados. El final sí que flojea, pero en cualquier caso, se trata de un libro muy accesible que seguro hará disfrutar a los incondicionales y en ningún caso aturdirá a quien se acerque a su obra por primera vez. Tenéis más reseñas en Sagacomic - Lothlórien y el Sitio de Ciencia-Ficción.

17 may. 2017

Lionel Asbo. El estado de Inglaterra - Martin Amis

Desmond Pepperdine es un adolescente mestizo de 15 años que vive con su tío, Lionel Asbo, en una torre de viviendas sociales en Diston Town, un degradado suburbio de Londres de mayoría blanca. Su madre, Cilla, murió de un accidente estúpido cuando él tenía 12 años. Cilla fue la mayor de una familia completamente disfuncional de 7 hermanos. La abuela de Des se quedó embarazada de ella recién terminada la escuela primaria, a los 12 años de edad. Grace, que así se llama la matriarca, tuvo 6 hijos más, todos ellos de padres diferentes, a cada cual de rasgos y nacionalidades más exóticas. Bueno, todos nos, porque tanto Cilla como Lionel son hijos del mismo individuo, de fenotipo y rasgos tipicamente británicos, de ahí que en Diston les llamaran "los gemelos". Cuando conocemos a Des, está teniendo una aventura sexual con su abuela, que está a punto de cumplir los 40, algo que en ese barrio marginal significa entrar en la vejez, pues la esperanza de vida de los residentes es poco más de 60 años. Esta relación carnal e incestuosa inquieta profundamente al jovencito, no solo por las cuestiones morales implicadas, sino además porque su tío Lionel es un criminal de poca monta aunque bastante violento que ha pasado en numerosas ocasiones por correccionales y cárceles, condenado por vandalismo, robos, palizas, etc. Muy lógicamente, Des sospecha que su tío no va a ver con buenos ojos que nieto y abuela tengan sexo, así que cuando a los oídos del macarra llega la noticia de que su madre vuelve a las andadas con los hombres, Des empezará a tener motivos serios para preocuparse

Martin Amis ha escrito en Lionel Asbo una sátira muy cruda donde describe a la perfección la sociedad inglesa, de ahí el subtítulo "El estado de Inglaterra". Los tópicos de dicho país van cayendo uno tras otro y componiendo una historia que aúna elementos de comedia negra, drama social, novela romántica y novela negra. Así por ejemplo, los tabúes sexuales o precocidad sexual de la clase obrera de las islas británicas me han recordado a algunos sketchs de Little Britain. La terrible precariedad de la existencia de la clase trabajadora inglesa entronca directamente con el realismo social de Ken Loach. El matonismo de Lionel es reflejo de la violencia estructural de los más desfavorecidos de Inglaterra, tan habitual en campos de fútbol o en salidas nocturnas durante las vacaciones alcohólicas que suelen pasar en la Costa Brava, Mallorca o la Costa del Sol. De hecho su personaje es tan cliché que parece sacado de cualquier película de gánsters británicos de Guy Ritchie. Y el golpe de efecto al hacer que este amenazador y robusto delincuente gane un desorbitado premio en la Lotto, permitirá además que el autor saque las vergüenzas al insoportable clasismo que asfixia al Reino Unido desde tiempos pretéritos.

No obstante, la novela no llega a la altura de otros títulos de Amis; me ha parecido muy entretenida pero a la vez insustancial. Reconozco que recoge críticas muy válidas a la sociedad británica, tanto a problemas coyunturales que vienen de antiguo (clasismo, racismo, etc.), como a formas de inmundicia creadas más recientemente (la glorificación de la belleza física sobre el intelecto, el envanecimiento de la incultura, criminalización de la clase trabajadora, la influencia perniciosa de los medios de comunicación en el encumbramiento del lumpen, etc.). Sin embargo al desarrollo de los diferentes temas le falta consistencia, por lo que a medida que pasan los años y se suceden acontecimientos -por lo general más tristes que alegres-, me queda la impresión de que se trata de hechos aislados enlazados con poco éxito. Como decía un poco más arriba, curiosa y fácil de leer, pero con poca sustancia. Por supuesto, se trata como siempre de una opinión personal, aunque por lo poco que he podido leer en la blogosfera, no ha despertado excesivos entusiasmos. Veáse si no Libros... ¿y por qué no? o el blog de Jordi Corominas i Julián.

13 may. 2017

El dios Escorpión - William Golding

Esta es mi primera incursión en la narrativa breve del Nobel de literatura de 1983. El dios Escorpión incluye tres novelas cortas, o al menos así se indica en la propia edición. Los títulos de las mismos son:

  • 'El dios Escorpión'. El Faraón de Egipto fracasa en su divina tarea de controlar la subida del Nilo. Su bufón está destinado a ser enterrado junto a él, pero se revela a su destino y rechaza la vida eterna que le espera en su tumba.
  • 'Clonc Clonc'. Una pequeña tribu prehistórica tiene su asentamiento en la selva. Los hombres son cazadores, las mujeres guardan las chozas mientras ellos salen de batida. Uno de ellos está herido y es víctima de crueles bromas por parte de sus compañeros. Rechazado y abandonado, regresa al poblado y sorprende a sus compañeras en un extraño ritual de tintes mágicos.
  • 'El enviado especial'. Un inventor griego consigue una audiencia con el César y le convence para que financie algunas de sus creaciones, que prometen revolucionar campos tan dispares como la gastronomía, el transporte, las comunicaciones y la guerra.
De estos breves resúmenes se puede deducir que hay una clara ambientación histórica en todos ellos. De hecho, William Golding destaca por su maestría a la hora de transportarnos a tiempos remotos y conseguir que nos metamos en contexto. Así, podemos sentir el sol abrasador en el valle del Nilo, la vida salvaje en la jungla o los maravillosos paisajes mediterráneos del Imperio Romano. Los tres relatos tienen un destacado trasfondo filosófico, pues todos ellos tratan las contradicciones humanas de una manera u otra. El autor británico expone en estos tres textos breves unas historias preciosas sobre temas que han preocupado al ser humano desde el origen de los tiempos, cuya validez universal y atemporalidad quedan demostrada en el momento que consigue conectar con el lector. Conflictos entre razón y mito, entre nuestro yo racional y nuestro lado más salvaje y primitivo. Las incoherencias en nuestro carácter y comportamiento, que nos hacen capaces de realizar los actos más abyectos, pero también los gestos más sublimes. Los miedos y debilidades inherentes a nuestra naturaleza, esa perversa herencia genética de nuestros ancestros que en lugar de protegernos nos convierte en nuestros peores enemigos.

Soy consciente de que me ha quedado una reseña un poco críptica, pero prefiero no dar más pistas y que seáis vosotros mismos quienes disfrutéis este libro. Se lee en un par de sentadas pero lo que es yo, lo he disfrutado en todas y cada una de sus frases. ¡Pero, pero, pero!, como cada lector es un mundo, os dejo a continuación las impresiones de Cuchitril literario sobre esta joyita. Ya os adelanto que no se ha quedado tan contento como yo, más bien al contrario. Sin embargo en Tu nombre en la portada están más alineados conmigo.

9 may. 2017

Los impostores - Alfred Bester

El doctor Damon Krupp y su ayudante la doctora Cluny Decco llevan a cabo un ambicioso experimento: la Potenciación Fetal Generada con Maser por Emisión Conjuntiva de Radiación. Cuando trasladaban al niño probeta a la Cúpula de la Universidad OxCam en Marte, todavía flotando en un vientre Maser, la nave se estrella en Ganímedes. Los científicos mueren, pero el niño es salvado y adoptado por el rey maorí de esa luna de Júpiter. Treinta y pico años después conoceremos a Rogue Gallery Winter, el niño rescatado y heredero del trono maorí de esa colonia. Trabaja como periodista para Solar Media, una agencia de noticias de la Tierra. La potenciación a que fue sometido durante su gestación in vitro le ha convertido en un sintetista, lo cual le permite percibir patrones ocultos y vínculos subyacentes en todos los elementos con que se encuentra. Una compañera de trabajo, Demi Jeroux, que es una titánida polimorfa procedente del satélite de Urano, se enamora de él y empiezan una tórrida relación. A partir de ahí sus vidas se verán envueltas en una disparatada trama noir sobre el contrabando de meta, la nueva energía que mueve el Sistema Solar, que les hará pasar por mil y un peligros.

Los impostores es una novela muy chorra redactada en clave humorística pero que a mi no me ha hecho demasiada gracia. Alfred Bester la escribió a principos de los 1980s, después de haber abandonado la literatura a finales de los 1950s para dedicarse a trabajar en una revista de viajes y estilo, de la que llegó a ser redactor jefe. Todas las referencias a este autor dicen que su vuelta al género, aunque muy esperada por los aficionados, resultó más bien un fiasco. Lo cierto es la que hoy reseño está a años luz por detrás de El hombre demolido o Las estrellas, mi destino. Es muy acelerada y no tiene cohesión global. No se trata más que de una recopilación de gags ocurrentes, absurdos o ingeniosos que se van sucediendo los unos a los otros para hilar una trama bastante endeble y sin otro propósito provocar la risa, algo que no siempre consigue por más que lo intenta. También el hecho de que exista un doble narrador hace que la lectura sea algo molesta: Rogue por un lado, que tiene una visión parcial de lo que ocurre; Odessa Partridge por otro; se trata de una directora de algún tipo de agencia de contraespionaje que tiene una perspectiva más amplia de lo que está pasando. Bester alterna entre ellos a su conveniencia y a cada poco. Del Rogue en primera persona a la Odessa en tercera. Esto me ha parecido un incordio, no solo por forzar un cambio de punto de vista de un párrafo a otro, sino porque además te hace dudar de quién es realmente el personaje más relevante en la historia. Para finalizar y por curiosidad, indicar que el norteamericano, al igual que hizo con los otros dos títulos comentados más arriba, recurre de nuevo a los caligramas, aunque el efecto de los mismos en este caso deja bastante que desear, tanto estética como conceptualmente.

Resumiendo, aunque no es un tostón con las seis letras, la impresion final es de pérdida de tiempo absoluta. Mil veces más interesante sin duda el periodo clásico de este escritor. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción, Fantasymundo y Recomendaciones (o no) de Mt. En los tres casos coinciden con mi opinión, aunque alguna otra encontraréis por la blogosfera que dice justo lo contrario.

5 may. 2017

Embassytown - China Miéville

La Ciudad Embajada es un pequeño enclave humano en el planeta Arieka, en los confines del Inmer conocido. Es a todos los efectos una colonia del distante planeta Bremen, con el que mantiene un contacto comercial contínuo aunque a intervalos muy, muy espaciados debido a su lejanía. La especie autóctona son los Ariekei, unos seres inteligentes cuya descripción física se hace aunando elementos de insectos-caballos-corales-abanicos. Los Ariekei, también llamados Anfitriones, dominan la biotecnología hasta límites inconcebibles por la ciencia humana, siendo éste uno de los factores de mayor peso en las transanciones entre ambas especies. El particular lenguaje de los lugareños, denominado el Idioma, es comprensible para otras especies inteligentes, pero ellos sólo lo pueden entender cuando lo articulan los Embajadores. Se trata de parejas de clones Terre creados mediante ingeniería genética en Ciudad Embajada, y que han recibido un entrenamiento específico para llevar a cabo esta función. Los clones pueden pronunciar el Idioma, que se caracteriza por tener dos voces simultáneas, y ademas, son percibidos por los Ariekei como un sola mente, ya que no solo basta con hablar dos voces a la vez, algo que podría hacerse con grabaciones. Otra de las características únicas y diferenciadoras del Idioma es que es expresión unívoca del pensamiento y la realidad que perciben los Anfitriones, impidiendo por ejemplo la especulación o la mentira. De ahí que necesiten una mente tras los sonidos articulados. En este contexto es donde conoceremos a Avice Benner Cho, una joven Terre nacida en este planeta que tras ser inmersora durante una larga temporada, regresa a Ciudad Embajada con Scile, su tercer cónyuge, que es lingüísta y está muy interesado en estudiar el Idioma. Su vuelta a casa coincide con la llegada desde Bremen del primer Embajador no gestado en Arieka desde hace miles de kilohoras. Este nuevo Embajador levanta aún más sospechas cuando se descubre que no son clones, sino dos personas sin parentesco alguno. En cuanto es presentado a la sociedad local y a los Anfitriones, se producirán unos cambios en la fisiología de los Ariekei totalmente inesperados e incontrolables. El desenlace de los mismos pondrá en riesgo la continuidad y la vida de la colonia humana en el planeta.

Embassytown es una novela de ciencia-ficción repleta de ideas muy originales desde el punto de vista de ficción especulativa y que además parte de una base psicolingüística muy interesante también. El concepto global de los alienígenas, su particular e intrincado lenguaje, su concepción de la realidad, su tecnología, su arquitectura, etc. es de lo más extraño y menos antropomorfo/antropocéntrico con que me he topado nunca. Pero para mi desgracia, China Miéville se pasa de rosca dando vueltas y más vueltas sobre esos planteamientos hasta el punto de que ha conseguido agotarme ya desde la segunda o tercera parte de las nueve que componen el libro. El principal fallo que encuentro es que la trama que se infla innecesariamente a base de meter historias y personajes cuyo peso en la acción se diluye hasta desaparecer a medida que se suceden los capítulos y sin que su presencia haya quedado justificada. La noción de Inmer, por ejemplo, me parece asombrosa. Ya sean los viajes de la protagonista como inmersora, la descripción del espacio desde una perpectiva multidimensional y gravitacional, o las extrañas manifestaciones de impensables elementos astrofísicos que lo pueblan darían de por sí para una novela. Pero por más fascinante que sea, en realidad no aporta nada de relevancia al argumento. Nada. Nitchs. Rien. Otro caso similar lo tenemos en Ehrsul, una automa con un software Turing muy avanzado que es la mejor amiga de la protagonista. Pues bien, Ehrsul es otro ingrediente sin interés que se toma y se deja según conviene, y cuya ausencia no alteraría en lo más mínimo el tema que trata la novela. Por otro lado, también a destacar negativamente un cierto regusto a Deus ex Machina en varias ocasiones a lo largo del texto. Algunos personajes que habían pasado sin pena sin gloria se revelan de pronto y muy interesadamente como claves en el progreso y/o resolución de la trama, que se había quedado estancada tras capítulos y capítulos de incursiones en la Urbe de los Anfitirones, descripciones de sus costumbres, explicaciones sobre cuestiones lingüísticas o detalles sobre las biotecnolgías que caracterizan a dicha especie alienígena.

En fin, no me quiero enrollar más que voy a terminar escribiendo una reseña tan pesada como la novela. No puedo terminar sin mencionar que en el fondo, y a pesar de lo hábil que es Miéville para generar un escenario completamente alejado de la visión humana de la realidad, el mensaje final es profundamente antropocentrista. Pues sí, resulta que el Idioma es defectuoso en tanto en cuanto es fidedigno a la realidad que perciben los Anfitriones. Pero que no se preocupe el Inmer que ahí estamos los humanos para conseguir que todo gire y se adapte a nosotros, a nuestra forma de concebir la existencia y con los parámetros que a nuestra especie le vengan bien. Todo ello, por supuesto, sin intención de hacer colonialismo cultural/ideológico. ¡Qué va! Está más que comprobado que el ser humano se mueve siempre con las mejores intenciones y ánimo de enriquecer no ya la comunicación interespecie, sino a las especies en su totalidad, a las que les concedemos la habilidad de ser tan ruines y miserables como nosotros. Por resumir en una frase y siempre bajo mi opinión personal, muy buena base para una novela fallida. Visto lo popular que es este escritor, que acumula premios del género y reseñas elogiosas por toda la blogosfera, me da la impresión de que me voy a quedar bastante solo en mi opinión. Más reseñas en Pepe Fotón y Papel en blanco, muy favorables las dos; algo menos son los comentarios que podéis encontrar en Los ojos del visitante y Rescepto, cosa que me deja un poco más tranquilo.

1 may. 2017

El diablo a todas horas - Donald Ray Pollock

La vida de Arvin Eugene Russell no es muy fácil que digamos. Nacido a finales de los 1940s, con tal solo diez años pierde a su madre tras una larga y dolorosa agonía causada por un cáncer. Unas horas después del entierro su padre se suicida. Los servicios sociales le trasladan desde Knockemstiff, Ohio, donde vivía, a Coal Creek, Virginia Occidental, para que su abuela materna y el hermano de ésta se hagan cargo de él. Allí pasará los siguientes diez años aproximadamente, rodeado de rednecks borrachos y agresivos, beatos incultos, reverendos abusadores de menores y también tres o cuatro buenas personas que le quieren y que son el centro de su vida. Lamentablemente, una serie de acontecimientos dramáticos harán que tenga que huir y como no se le ocurren demasiados sitios a los que ir, se volverá a Ohio para ver una vez más, quizás la última, la casa donde se crió.

Complicado hacer un resumen más extenso del argumento de El diablo a todas horas sin desvelar la información clave que permite disfrutar de esta perversa novela. Donald Ray Pollock ha compuesto una impresionante novela de género, con componentes de thriller, novela negra y terror. Sin embargo también se puede interpretar como una Bildungsroman que hará que Arvin se enfrente a lo más podrido y repugnante del ser humano en su camino a la edad adulta. No saldrá indemne desde luego, pero intentará aplicar su personal y desalmado concepto de justicia siempre que esté en su mano.

Pollock ha escrito una devastadora historia plagada de subtramas crueles y despiadadas. Como ya me pasó con el libro de relatos Knockemstiff, mi mente quiere pensar que tanto nivel de degradación en el ser humano no es concebible. Pero no es así, ¡desde luego que lo es! Asesinos en serie, sheriffs corruptos, predicadores paletos desconectados de la realidad y con línea directa con Dios. Hay ejemplos de sobra en las noticias, en las hemerotecas, en los documentales de TV. Lo que pasa es que resulta bastante insoportable psicológicamente enfrentarse a ello. La violencia y la degeneración, provocadas por un círculo vicioso de pobreza, abandono y marginalidad del cual los personajes no pueden salir, dejan un rastro que inunda todas la páginas. Y aunque no podamos evitar el gesto de repugnancia y horror durante la lectura, tampoco conseguiremos despegarnos del libro una vez comenzado. Una trama perfectamente hilvanda, un lenguaje accesible y una acción que se desarrolla a ritmo adecuado son los elementos imprescindibles para lograrlo. Sé que suena muy a best-seller, quizás comparta la estrutura, no lo voy a negar, pero tanta bajeza moral creo que compensa. En mi opinión, una auténtica maravilla que fue reseñada prácticamente por toda la blogosfera en el momento de su publicación en 2013. Por dejar algunas os sugiero Fantasymundo, Vagando por Urano y El lamento de Portnoy. En éste último no sale excesivamente bien parada y aunque sigo pensando lo mismo, tengo que admitir que no le falta razón en sus argumemtos.

27 abr. 2017

El festín del amor - Charles Baxter

Es verano y el insomnio no deja dormir a Charles Baxter, así que aprovechando la agradable temperatura nocturna sale a despejarse un rato dando una vuelta por la cuidad. En un parque coinicide con un vecino suyo, Bradley W. Smith, dueño de una cafetería que a veces frecuenta, que está paseando a su perro. Se ponen a charlar de esto y aquello y cuando comentan el nuevo libro que Baxter está escribiendo, su vecino insiste en que sería muy buena idea dar voz a varias personas para que cuenten su relaciones amorosas. Para ello, él mismo comienza por contarle cómo su primera mujer, Kathryn, le dejó por una jugadora de volley. Luego es ella quien expone su versión de lo ocurrido. También conoceremos a Chloé y Oscar, los dos jóvenes empleados de Bradley que están locamente enamorados, como sólo se puede estar cuando te ocurre por primera vez y ademas apenas tienes 20 años. Más tarde vendrán Harry y Esther Gingsberg, los vecinos de Bradley, ya rozando los sesenta años y con un hijo conflictivo que tiene serios problemas psicológicos y les está amargando la vida; y también Diana, su segunda esposa, y el amante de ésta, David..

El festín del amor es una preciosa novela que trata el manoseado y sempiterno tema de la esencia del amor, aunque por suerte para cualquier persona con cierta capacidad crítica, no hace concesiones a la idealización, sino que lo enfoca desde una perspectiva muy realista que muestra sus maravillas, sus contradicciones y sus miserias. Los capítulos se suceden cambiando los protagonistas, quienes van exponiendo uno tras otro -a modo de relatos cortos-, sus experiencias únicas y personales con sus parejas. Estas dos características que aparecen en cursiva son en mi opinión lo más destacado del texto, pues aunque los hechos sean los mismos, cada uno de nosotros construimos nuestra propia versión de la realidad en base a aspectos tan difíciles de conciliar con los demás como son nuestro bagaje personal y emocional o nuestros intereses. Y es que esta idea de la construcción de la realidad por cada individuo, que evidentemente no está restringida a las relaciones personales, sino a toda nuestra experiencia de la existencia, me resulta muy acertada. Pero al margen lo que yo pueda pensar sobre la idoneidad de la misma para explicar el universo humano, Charles Baxter logra plasmarla con mucho estilo y gran habilidad, consiguiendo así escribir una de las novelas sobre el amor más coherentes, adictivas y agridulces que recuerdo haber leído. De esta manera comprobamos que los instantes que uno de los miembros de una pareja considera sublimes de la vida en común, han quedado totalmente olvidados por el otro, por quien pasaron sin pena ni gloria. O bien las causas de una ruptura se demuestran totalmente diferentes cuando preguntas a cada uno por separado. Y como esto lo he vivido en mis propias carnes, me resulta reconfortante y tranquilizador comprobar que no soy el único que se ha percatado.

Resumiendo, una auténtica gozada, de lectura sencilla y agradable, pero para nada intrascendente. Como parece que últimamente estoy muy cinéfilo también, no me voy a quedar con las ganas de añadir que hay una adaptación homónima de 2007 para la gran pantalla protagonizada por Morgan Freeman. Por la breve consulta que he hecho a la IMDb, tengo serias dudas acerca de su fidelidad a la fuente original. Tenéis más reseñas en Desde la ciudad sin cines y Recomendaciones (o no) de Mt.

24 abr. 2017

Horrorama Vol. 7

El volumen 7 de la colección Horrorama publicado por Recerca es un homenaje a los clásicos del cómic de terror donde varios autores y artistas plasman sus creaciones en formato corto y en blanco y negro. Se incluyen un total de once episodios de diferentes procedencias y estilos gráficos que comparten el tema común del horror: sectas satánicas, misteriosas apariciones sobrenaturales, psicópatas, bestias del averno, terror gótico,... un poco de todo en definitiva. Se copia el esquema habitual de las publicaciones más populares de los 1950s y 1960s, como Creepshow o Tales from the Crypt de E.C. Comics, con un mostruoso anfitrión enlazando unas con otras y comentando el relato que viene a continuación, siempre con un sentido del humor muy siniestro.

El cómic es simplemente un entrenimiento rápido e insustancial que sin duda gustará a los amantes de las historias de miedo, pero que siendo honestos, no destaca ni por la calidad de los guiones ni por la originalidad de los mismos. Claro que igual es pedir mucho para las 12 páginas que ocupan los más extensos. Por otro lado la editorial no se molestó demasiado en cuidar la colección, que ni siquiera aparece numerada ni con el título de la serie visible en portada, excepto precisamente, en el que comento hoy. Si no hubiera sido por Tebeosfera, yo ni me habría enterado. Por resumir, si hay interés en el género creo que es mucho más recomendable y satisfactorio a todos los niveles buscar las películas y series de TV que desde los 1980s han llevado a la pantalla tramas que siguen este mismo modelo: Tales from the Crypt (1989–1996) de la prestigiosa cadena estadounidense HBO, o Creepshow (1982), Creepshow 2 (1987), Creepshow 3 (2006), las dos primeras de las cuales involucraron a dos grandes firmas del horror: George A. Romero y Stephen King, ¡ahí es nada!

Nota de última hora que no sé muy bien cómo encajar en el texto que ya tenía escrito, y que por no retorcerlo más aún va aparte: además de las expuestas, se ve que hay dos películas británicas de los 1970s que yo no conocía, Tales from the Crypt (1972) y The Vault of Horror (1973). Y seguro que me dejo alguna más.

20 abr. 2017

Eumeswil - Ernst Jünger

Martin (aka. Manuel) Venator es un historiador y profesor universitario que durante las noches trabaja como camarero para El Cóndor, el tirano que gobierna Eumeswil desde su alcazaba. Eumeswil es una ciudad-estado localizada en algún punto sin determinar que podríamos situar en el actual Marruecos sin temor a errar mucho el tiro. Surgida tras la guerra civil de escala planetaria que desbarató el Estado Mundial que se habia creado para hacer frente a los cientos de problemas que afectaban a la Tierra (inestabilidad política, conflictos armados, crisis medioambientales, agotamiento de recursos, etc.), solo sabemos que existe en un futuro no demasiado lejano en el que principios del S.XXI ya forma parte del pasado. Manuel, procedente de una familia de historiadores (su padre y su hermano también lo son), considera que su proximidad a la cúpula gobernante le garantiza una oportunidad excelente para conocer y documentar de primera mano el funcionamiento del poder despótico. No pierde detalle de lo que se habla en las  reuniones que tienen lugar tras las cenas en la alcazaba, y registra en sus notas todo lo que ocurre y se comenta. En esas tertulias nocturnas maceradas en alcohol son fijos Domo y Attila, jefe de seguridad y médico personal de El Cóndor, respectivamente. También se invita a la élite cultural de la ciudad cuando son requeridos: Vigo, reputado historiador; Bruno, filósofo; Thofern, experto en gramática. Esas notas de que Manuel/Martin tanto nos habla constituyen, a  modo de ficción narrativa, esta inclasificable novela.

Me enfrento hoy a uno de los textos más complicados de clasificar que he leído nunca. Puestos a definirlo yo diría que estamos ante un ensayo novelado, o bien, una novela filosófica, aunque me inclino más por lo primero. Lo que Ernst Jünger hace en Eumeswil es, básicamente, desarrollar el concepto de anarca, una suerte de anarquista sin ningún compromiso con el activismo político. El anarca, probable transunto de él mismo, se siente totalmente desvinculado de la sociedad en la que vive, aunque acepta su existencia y se adapta a ella sin ánimo alguno de realizar mejoras ni cambios en la misma. Rechaza cualquier modelo de gobierno que coarte su bien más preciado, su libertad individual, pero simultáneamente, dado que el goce de dicha libertad es un privilegio exclusivamente suyo, ésta no se puede ver amenazada por ninguno de ellos. De todas formas estas ideas generales son demasiado simplistas para abarcar todos los frentes que ataca el autor para plasmar sus ideas. El libro está plagado de referencias a movimientos filosóficos y políticos que se relacionan con este neologismo: anarquismo, solipsismo, comunismo, socialismo utópico, etc. También son legión los intelectuales que bien por alinearse con su ideas o bien oponerse a ellas se mencionan y tratan: Charles Fourier y Benjamin Tucker entre los primeros; Donoso Cortés, que ahora recuerde, entre los segundos. Pero si hay una figura que resulta imprescindible para el escritor es sin duda, Max Stirner, en cuyas reflexiones respecto a la individualidad y la libertad personal se encuentra la génesis del anarca.

Jünger expone los aspectos que le interesan sin demasiada linealidad ni continuidad temporal, lo que provoca cierta dispersión en la narración. Sin embargo, una vez tomas conciencia de que su objetivo real es filosófico, la trama, los personajes y el contexto se revelan como elementos de fondo que favorecen la comprensión de sus razonamientos. Al tratarse de una novela que transcurre en el futuro, los protagonistas emplean en su vida diaria ciertos dispositivos tecnológicos que evidencian el gran talento anticipativo del autor. De esta manera, no resulta complicado identificar el fonóforo con los actuales teléfonos móviles; mucho más interesante pero también difícil de concebir es el luminar, un complejo sistema de información que aúna elementos de bases de datos documentales e inteligencia artificial, pero que a la vez es capaz de sintetizar escenarios holográficos inmersivos basándose en todo el conocimiento que tiene almacenado. El acceso ilimitado de Manuel a este dispositivo, facilitado por su cercanía y buenas relaciones con El Cóndor, le garantiza disponer de una cantidad ingente de información con que madurar sus ideas.

La verdad es que no sabía muy bien a qué me enfrentaba al empezar este libro, pero dadas mis simpatías por el movimiento libertario y el anarquismo primitivista -al menos conceptualmente-, he de admitir que he disfrutado mucho con su lectura. Ya sea por los aspectos filosóficos, por los históricos (sin ir más lejos la dictadura fraquista y Franco se mencionan al menos en un par de ocasiones) o por esa sutil ambientación scifi de tintes distópicos, mi impresión es que estamos ante una obra brillante. Más reseñas en El Boomeran(g) y Crítica de libros.

17 abr. 2017

Llenos de vida - John Fante

Estamos en Los Angeles a principios de los años 1950s. John Fante y su joven esposa, Joyce, van a tener su primer hijo. El trabajo de escritor y sobre todo como guionista para unos grandes estudios de cine le han proporcionado la seguridad económica para decidirse a ello. También se han comprado una casa con jardín. Pero la venta no ha resultado todo lo conveniente que pensaban porque de pronto, el suelo de la cocina cede bajo el peso de la embarazada: hay una infestación grave de termitas. Como no se pueden permitir contratar a profesionales de la construcción, deciden pedir ayuda al padre de John, Nick Nante, que ya está jubilado pero ha trabajado en el sector durante décadas. Así que las circunstancias obligarán a nuestro protagonista a vérselas por un lado con el futuro abuelo, un emigrante italiano de armas tomar y con la emoción a flor de piel ante la perspectiva de tener su primer nieto varón, y por otro con su mujer, a quien el cóctel de hormonas pre-mamá ha despertado una, hasta entonces inexistente religiosidad, y está decidida a abrazar el catolicismo antes de dar a luz.

Hace unos días me tropecé con una entusiasta reseña de Llenos de vida en Cuchitril Literario. Empujado por no sé bien qué extrañas fuerzas de la psique, no han pasado ni dos semanas y ya he leído esta fantástica novela corta de John Fante. Ágil, ingeniosa, divertida o emotiva, son solo algunos de los calificativos que podríamos dar a esta sátira de la vida familiar en los EEUU de mediados del siglo XX. Fante, un completo desconocido para mí hasta ayer mismo como quien dice, tiene una pluma aguda y ácida pero también comprensiva y bondadosa, de manera que consigue hacerte sonreir exponiendo lo que en el fondo son las miserias de las relaciones familiares. Imposible no identificarse con el protagonista en las mil batallas con su padre, la conexión especial con su madre y las trifulcas de enamorado con Joyce. A pesar de ser vapuleado emocionalmente por sus seres queridos, que le tratan como un pelele de opiniones totalmente soslayables, el cariño que siente por ellos y un poco de cordura extra consigue que todo acabe bien en lugar de en batalla campal.

Una verdadera joya que se lee en un pispás y que deja un entrañable regusto agridulce. El único aspecto negativo es que esos diálogos cargados de réplicas y contra réplicas aproximan el texto a las sitcoms de TV, lo que tampoco sorprende sabiendo cual era el trabajo del autor en aquellos años. De todas formas esta queja no es óbice para que os recomiende su lectura con tanto ahínco como el propio Palimp. Además de la suya, tenéis más reseñas en Monólogo interior, Un libro al día y Papel en blanco.

12 abr. 2017

Memoria de unos ojos pintados - Lluís Llach

Barcelona, mediados de los años 1930s. Dos chicos y dos chicas de clase trabajadora que nacieron en 1920 se incorporan a un mundo adulto convulso y altamente politizado. El protagonista de la historia es Germinal Massagué i Guillaume, hijo de un obrero anarquista catalán de la CNT y una francesa. A sus ochenta y pico años relata todas sus vivencias de aquellos años a Lluís Sedan, un director de cine que pretende sacar de ellas un buen guión para su próxima película.

Memoria de unos ojos pintados es una entretenida y emotiva novela escrita por Lluís Llach, mucho más conocido creo yo por su faceta de cantautor contestatario de los 1960s-1970s, aunque su carrera musical continuó durante muchos años. El libro me ha resultado muy interesante desde el punto de vista histórico, ya que la acción se desarrolla a lo largo de una época que a nivel argumental da muchísimo juego. De la II República Española, uno de los momentos más prometedores e ilusionantes vividos en España desde el punto de vista progresista, pasamos a la Guerra Civil Española y tras la derrota del bando republicano, a la  dictadura y la ideología nacional-católica del Franquismo. Con los antecedentes anarquistas de Germinal, no resulta complicado imaginar que las cosas no van a ser fáciles para él y sus amigos.

Por si lo anterior no fuese bastante, la trama principal se basa en una historia de amor homosexual entre el protagonista y su amigo de siempre, David Baster, hijo de un humilde pescador de la Barceloneta. Con estos elementos no cabe esperar más que un drama como la copa de un pino y emociones desbordadas en todas las páginas. Y para mi gusto, ése es el principal problema: el texto es lacrimógeno a más no poder. Todo es sufrir y padecer penurias por un lado, y la comprensión y el amor de los amigos y la familia por otro; los horrores de la guerra aniquilando esperanzas y vidas humanas; los sueños de modernidad, igualdad y progreso frustrados por un golpe de estado de los sectores más reaccionarios de la sociedad, etc. Sin ánimo de hacer un spoiler, es que no pasa nada agradable. Y aunque suceda, se ve malogrado inmediatamente por algún acontecimiento de un orden cósmico superior irremediable: asesinatos políticos, guerra, enfermedad, hambre, etc. Ya sé que siempre repito que me gustan las historias donde se muestra lo peor del ser humano, pero es que en esta se cuentan con los dedos de una mano los párrafos que no exponen una desgracia. Raro es el capítulo en que no se te coge un nudo en el estómago por las calamidades que se ven forzados a vivir los personajes.

Si a pesar de tantas desdichas no me ha gustado es porque hay un problema de fondo que ensombrece la narración: su maniqueísmo, un elemento que suele ser habitual en las obras que en enmarcan en la Guerra Civil Española. Me temo que yo soy más de la opinión de que nadie es totalmente inocente y que la maldad es intrínseca al hombre. No es que el autor no explique varias tropelías cometidas por alguno de los agentes de la II República considerados como progresistas; y el papel activo de Francia cerrando sus fronteras a la ayuda internacional también se pone en entredicho, por dar un par de ejemplos. Sin embargo en su libertad como creador, Llach prefiere que estos aspectos no formen parte de la trama y sean elementos ajenos a la acción. Y ya por terminar, el cierre con venganza me ha resultado bastante poco creíble y una manera un poco infantil de intentar compensar todo el dolor que han experimentado los personajes. En definitiva, una novela bien escrita, con un lenguaje muy accesible y que a mi juicio destaca por los aspectos históricos; no obstante, siempre también en mi opinión personal, el resultado global se ve lastrado por el desgaste emocional brutal a que somente al lector. Si Lluís Sedan saca una película de todo esto, aquellos que vayan a verla tendrán que ir cargados de pañuelos de papel. Avisados quedáis. Tenéis un par de reseñas positivas en La tormenta en un vaso y A leer que son dos días, y otra más algo más crítica en Libre y salvaje.

8 abr. 2017

Tratado de la infidelidad - Julián Herbert y León Plascencia Ñol

Colección de relatos cortos a cargo de Julián Herbert y León Plascencia Ñol que comparten como tema común la infidelidad. Puesto que no están firmados individualmente, he de entender que están escritos a cuatro manos, signifique esto lo que signifique. Lo cierto es que no he encontrado información al respecto así que se trata de una mera especulación por mi parte. Viendo la cubierta tiene todo el sentido del mundo imaginar que estamos ante historias de cuernos (entendiendo en este caso "infidelidad" como falta de lealtad al cónyuge). Bien, así es en la mayoría de los casos, sin embargo en Tratado de la infidelidad también hay algún cuento que se desarrolla sobre el significado de falta de exactitud o veracidad. El volumen se articula en tres partes, no me preguntéis el motivo porque si lo hay, a mí se me ha escapado.

RASTROS EN EL SENDERO
  • Tarjeta postal con el Tajo al fondo (***)
  • Gymnopedias (***)
  • Los sentidos
  • Aspirinas (***)
SERIE B
  • Una horda de locos
  • Clementina
CASI UNA NOVELA
  • A Hard Rain's (***)
  • Palabras mucho más cortas que un sentimiento abatido
  • Tokyo Big Diary (***)
He marcado con tres asteriscos mis preferidos: historias de amor/odio que mezclan locura, celos, pasión, BDSM y el cóctel habitual de desajustes emocionales que se presenta cuando hay sexo entre dos personas que se atraen físicamente. Por cierto que la generalización de "personas" sobra porque siempre ocurre entre hombre y mujer, pero bueno, así so yo, ¡inclusivo por naturaleza! El resto no me ha impresionado tanto y algunos tienen cierto aire experimental. Pero que no cunda el pánico, se trata en todo caso de una lectura rápida y ágil con la única posible pega de que sabe a poco. Al menos yo me he quedado con ganas de más historias en que los demás sufren terremotos emocionales, porque desde luego yo no tengo ningún interés en padecerlos en mis carnes. Tenéis más reseñas en Devaneos, donde no han terminado muy contentos, y en Libros y Literatura.

4 abr. 2017

Una afición peligrosa - Patricia Highsmith

Hasta el momento y por más que admire profundamente su faceta de novelista, la calidad de los relatos cortos de Patricia Highsmith me ha parecido demasiado variable, con algunas colecciones muy buenas y originales (Pequeños cuentos misóginos, Crímenes bestiales) y otras no tanto (Sirenas en el campo de golf, Catástrofes). Una afición peligrosa junto con Pájaros a punto de volar son libros póstumos que incluye cuentos inéditos hasta la fecha, o sólo publicados en revistas, nunca en otras de sus compilaciones de narrativa breve. Un interesantísimo artículo de Paul Ingendaay que aparece a modo de epílogo nos indica que los textos que aparecen en este volumen datan de un periodo que abarca las décadas de 1950, 60 y 70 y añade que las razones que llevaron a la escritora a no intentar publicarlos siguen siendo un misterio.

Este libro inclina la balanza positivamente a favor de Highsmith en mi experiencia con su obra corta, ya que el nivel de los cuentos -de todos ellos-, me ha parecido insuperable. Son como sus espeluznantes y maravillosas novelas, solo que condensadas en unas pocas páginas: una prosa perfecta que imprime un ritmo trepidante, una colección impagable de personajes trastornados capaces de casi todo o a quienes les ocurre casi de todo, unas temáticas asfixiantes, turbias y opresivas en las que hay un poco de todo: intriga psicológica, tramas noir protagonizadas por psicópatas, cuentos de animales, etc. Los catorce relatos del volumen son:

  • El problema de la señora Blynn, el problema del mundo
  • Nada extraño a simple vista
  • El retorno
  • Un completo fracaso
  • El mejor amigo del hombre
  • Pájaro en mano
  • Una afición peligrosa
  • El segundo cigarrillo
  • Las cosas salieron mal
  • Dos palomas muy desagradables
  • Trato hecho
  • Música que mata
  • Variaciones sobre un juego
  • Una chica como Phyl
Independientemente de los protagonistas o la trama, los cuentos comparten un leitmotiv común: la decepción y el fracaso. El ser humano decepciona a sus congéneres (y por supuesto también a los animales) y tanta decepción desemboca en una sensación de fracaso tal, que resulta imposible de asumir, lo cual conduce a un final trágico. Además, por el camino los personajes secundarios se revelan como individuos mezquinos, inútiles, despreciables. Evidentemente con este sustrato de podredumbre humana, violencia, sufrimiento y desgracia con finales infelices en 12 de los 14 cuentos, no me quedaba más remedio que maravillarme por todos y cada uno de ellos. Quizás el único fallo que en mi opinión se podría mencionar es que en muchas ocasiones los cierres son un poco forzados y no están muy bien traídos. En especial, cuando Highsmith recurre al suicidio de los protagonístas, las circunstancias a las cuales les había abocado eran ya suficientemente dramáticas. Solo se me ocurre que se pueda tratar de una forma de expiar su culpa, pero francamente, esta explicación no encaja demasiado bien con una autora que alcanzó fama mundial haciendo que Tom Ripley asesinara a un millonario, le suplantase y consiguiera que su delito quedara indemne. Tenéis otra reseña en La toalla del boxeador.

31 mar. 2017

El Uno - Rick Veitch

A mediados de los 1980s un empresario capitalista sin escrúpulos llamado Itchy Itch provoca una batalla naval entre los EEUU y la URSS. Como una de sus compañías fue adjudicataria de los sistemas de control de todos los buques de la armada norteamericana, aprovechó para introducir  software malicioso que le permitiera apoderarse de ellos. El objetivo de esta acción tan destructiva no es otro que chantajear a los gobiernos mundiales y hacerse aún más rico y poderoso. Al primer ministro soviético Mikhail Kubalov no le tiembla la mano a la hora de atacar con misiles nucleares y el presidente de USA McKenzie hace lo propio en respuesta. El pánico ante el holocausto atómico se apodera de la población de la Tierra. Sin embargo, las cabezas atómicas no estallan. En ninguno de los bandos. En el caos que acompaña el inicio de esta contienda de escala global conoceremos a Egypt, una joven e irresponsable artista con un hijo de 8-10 años al que presta poquísima atención. Junto con sus compañeros de piso, Doc Benway, que sigue idolatrando el movimiento hippy, del que formó parte en los 1960s, el hijo de este último, Jay-Hole, un delincuente de tres al cuarto, y Guda, una joven afroamericana, entrarán en contacto con El Uno, un superhéroe desdoblado en dos cuerpos. Por un lado es un extravagante y místico cuarentón, y por otro, un hombre volador de fuerza extraordinara que viste unas mallas ajustadas que le cubren de la cabeza a los pies y que como se demuestra bien pronto, es quien ha inutilizado el arsenal nuclear de los dos grandes bloques.

Se me acumulan los cómics y como no tengo costumbre de leerlos no les doy salida. Así que voy a enmedar esta situación y me he propuesto leer al menos uno al mes, empezando muy por los pelos en marzo. A Rick Veitch le conocí hace tan solo unos meses cuando me leí The Supreme-El retorno de Alan Moore, ya que es uno de los principales dibujantes de esa serie. No obstante, en El Uno firma tanto el guión como la parte gráfica. Estamos ante una obra que según palabras de Moore en el prólogo a esta edición, revolucionó el concepto de cómics de superhéroes apenas un año antes (se publicó en 6 entregas entre 1985–1986) que su aclamada obra Watchmen. A mí no me ha extrañado encontrarme con una demencial crítica a la guerra fría y al capitalismo salvaje por mucho que se trate de una novela gráfica de superhéroes. Con ello quiero indicar que me parece un formato tan válido como cualquier otro, porque de hecho la mayoría de cómics que he leído, que no son muchos, han sido casi siempre sátiras o dramas. En cualquier caso, entiendo que esta obra conmocionara el género si anteriormente se venía asociando a la simple aventura, porque si por algo destaca esta historia es porque no de deja títere con cabeza. Se trata de una feroz crítica al capitalismo gestada en los oscuros años del presidente Reagan, cuando la escalada de tensiones entre los dos bloques sociopolíticos mundiales hacía pensar que el enfrentamiento a gran escala era inevitable. El Armaguedón atómico se detiene por la intervención de El Uno, que recoge toda la influencia de la espiritualidad New Age y la hipótesis Gaia que considera a la Tierra como un organismo vivo. Sin embargo las hostilidades continúan mediante supersoldados resultado de experimentos secretos de muy dudosa ética llevados a cabo en ambos lados: los supestos hermanos Charlie y Amelia desde EEUU y el Übermensch Bog por la Unión Soviética. Por otro lado nuestro superhéroe de doble entidad tendrá que enfrentarse además a El Otro, personificación del lado malvado que todos los humanos llevamos dentro.

En el apartado gráfico, todo el volumen se compone de viñetas en abundantísima tinta negra, adoptando el feísmo típico del cómix underground cuando se quiere transmitir desagrado y asco, algo que funciona de maravilla con las expresiones de los rostros. La única excepción se da al recurrir a unas imágenes digitales en forma de círculos concéntricos que cubren la cara de El Uno, y además funcionan como su marca de identidad. En realidad las viñetas son diametralmente opuestas al perfeccionismo y alto grado de detalle y cuidado del color de Supreme, lo cual demuestra el gran talento y versatilidad como dibujante de este artista. En resumidas cuentas, una obra interesantísima y totalmente recomendada cuyo mensaje comparto de cabo a rabo. El único punto negativo es que me deja un ligero poso de nostalgia por no haber podido leerlo en su momento, cuando fue realmente pionera cuestionando la sociedad occidental basada en el capitalismo y el consumismo, críticas que afortunadamente hoy día tienen mucha mayor difusión. Esa sensación de llegar tantos años tarde a un trabajo tan preclaro me jode, la verdad. Tenéis más reseñas en Zona negativa y Sobre historieta.

28 mar. 2017

Edicto siglo XXI - Max Ehrlich

En un futuro no demasiado lejano la Tierra ha sufrido una debacle ecológica a causa de la contaminación, la superpoblación y la falta alimentos. El GobMund que se creó para hacer frente al desastre se ve obligado a tomar medidas urgentes y desesperadas para evitar que la población siga aumentando, pues en caso contrario la ración diaria de calorías tendrá que ser reducida más de lo que ya lo está. Entre las varias soluciones que se manejan se opta finalmente por prohibir la procreación durante 30 años bajo penas de muerte a los infractores (la otra alternativa con más peso era eliminar a la población mayor de 70 años, muy numerosa debido a los avances médicos han hecho posible que se llegue a vivir hasta 150 años o más). Ocho años después de entrar en vigor este edicto de control de la población, conocemos a Russ y Carole Evans, una joven pareja que vive en una situación privilegiada: unas viviendas adosadas a modo de urbanización norteamericana de mitad del siglo XX que forman parte de una pequeña reserva natural-museo. Todo un lujo considerando la jungla de hormigón de mini apartamentos en enormes bloques de más de 100 plantas de altura donde vive el ciudadano medio. Russ, como FuncSeg de este MusEst tiene derecho a ello, al igual que el resto de sus compañeros y su jefe, George Borden. La relacion entre George y Edna Borden, y sus vecinos los Evans es muy cercana, tanto como que suelen practicar el intercambio de parejas, una medida fomentada por el estado, que consideró que relajar las costumbres sexuales facilitaría alternativas al ocio y evitaría la tentación de los embarazos. Edna tiene un pequeño robot-bebé llamado Peter que le permite vivir la fantasía de que es madre (con ayuda eso sí de terapia y psicofármacos). Carole intenta también resistir su ganas de tener un bebé con ayuda de estos robots humanoides, pero fracasa, su psique no acepta el engaño. Así que tras quedarse embarazada intencionadamente, trama un plan para criar a su hijo en el que involucra a su marido. Pero como cabe imaginar, dada la deriva distópica que ha experimentado el planeta lo van a tener muy difícil, si no imposible.

Edicto siglo XXI es una novela muy ligera que incluye prácticamente de todas las temáticas tabú habituales en la literatura de ciencia-ficción de los años 1960s-1970s: superpoblación, desastre ecológico, normalización de costumbres sexuales al margen de la pareja estable, eutanasia voluntaria, uso generalizado de drogas tanto para uso terapeútico como recreacional, etc. A pesar del sustrato new wave en el argumento, todas esas capas de modernidad y progreso social en las costumbres son absolutamente hipócritas y falsarias. Max Ehrlich envía en realidad un claro mensaje reaccionario con la intención de reafirmar que el modelo social presente (presente cuando se escribió el libro, quiero decir) es el único válido: la familia heterosexual tradicional que trae niños al mundo y se quiere con exclusividad hasta que la muerte los separe. Ni las mayores amenazas, ya provengan del estado o de la naturaleza, podrán detener el impulso del ser humano a buscar una pareja con quien encontrar el Amor y tener descendencia que garantice la continuidad de la especie. Asi que nada de orgias en lupanares estatales, nada de polvos casuales en clubs de sexo, nada de intercambios de pareja con tus vecinos. Por supuesto nada de métodos anticonceptivos. Y desde luego cero intromisión del estado en la vida privada, especialmente si pretenden anular el instinto de reproducción, que es lo que nos hace realizarnos como personas. ¡Qué importa si el planeta se va al garete!

No se puede decir que Ehrlich fuera muy original, mientras iba leyendo no he podido evitar pensar en otros libros o películas anteriores y de mayor repercusión que trataban estos mismos temas pero con más destreza. Supongo en definita que se trata de un producto cultural resultado del Zeitgeist (hablamos de 1971). Tanto debió gustar en su momento que incluso hubo una adaptación al cine llamada Z.P.G. (Zero Population Growth) / Edicto Siglo XXI: Prohibido tener hijos. El lenguaje empleado es muy sencillo, lleno de diálogos y descripciones de costumbres sociales, nuevas (retro) tecnologías o nuevos organismos gubernamentales, casi todas los cuales podrían haberse suprimido porque solo pretenden ponernos en un contexto y epatar. Un ejemplo claro es la explicación sobre las Casas del Adiós, centros estatales que proporcionan un suicidio asistido a los ancianos que desean morir. Lo que me ha resultado más molesto han sido los neologismos. Con ánimo de imprimir un aire futurista al texto, el autor abusa hasta al agotamiento de términos de su invención, formados en primer lugar apocopando palabras, para posteriormente componerlas en un solo término: PolEst por policía estatal, GobMund por gobierno mundial, MusEst por museo estatal, SatComGobMund por satélite de comunicaciones del gobierno mundial, o el dudoso psiconarcosintetista, que yo diría es una especie de terapeuta/psiquiatra. Ni que decir tiene, la técnica resulta ingenua y cansina, y a partir de la segunda aparición consigue provocar poca o ninguna sorpresa.

Resumiendo, pasados más de 45 años el libro ha quedado muy desfasado, muy anticuado, aunque más en la forma que en el fondo: no olvidemos que en el intervalo también de 45 años la problación mundial se ha duplicado, pasando de los 3.685 millones en 1970 a 7.347 millones en 2015. Por no hablar de la devastación del medio ambiente producida por la deforestación de las selvas tropicales y los gases de efecto invernadero, ambos resultado principalmente de un modelo de ganadería intensiva insostenible. Mi recomendación es que en lugar de leero, sale más a cuenta ver la película protagonizada por Oliver Reed y Geraldine Chaplin. Al menos tiene un look retrofuturista impagable. En esta ocasión, no incluyo otras reseñas porque no las he encontrado, todos lo resultados de Google hacen referencia al film.
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