16 dic. 2017

Titán - John Varley

Titán es una novela de 1979 que pertenece a ese subgénero de la ciencia-ficción de exploración de objetos espaciales fabricados por inteligencias extraterrestres. Si la literatura prospectiva también se rige por tendencias, todo parece indicar que los 1970s fueron los años para escribir sobre este tipo de megaestructuras. Otros ejemplos serían Mundo anillo de Larry Niven, que data de 1970, y Cita con Rama de Arthur C. Clarke, de 1973. Las particularidad de la que hoy me ocupa es que a diferencia de las dos anteriores, este satélite-mundo artificial de aspecto toroidal aún está habitado, aunque con signos evidentes de deterioro tanto en los aspectos biológocos como en los ingenieriles. Pero vayamos a la trama.

Cirocco Jones (en español el nombre se presta a cierto cachondeo) es la capitana de la Ringmaster, una nave espacial científica con destino a Saturno. Cuando se aproximan al planeta de los anillos detectan un extraño objeto artificial nunca catalogado que orbita en torno suyo. La nave se aproxima con la idea de atracar y explorar el interior de esa extraña superestructura, pero es atacada y absorbida por ella sin que medie provocación. Tras un periodo indeterminado de tiempo que la protagonista pasa a medio camino entre la inconsciencia y la semiconciencia en suspensión sensorial, Cirocco aparece d pronto en la superficie de uno de los ecosistemas habitados que existen en el interior del toroide. Empieza entonces a buscar a sus compañeros -la mayoria de los cuales manifiestan extraños cambios de conducta tras el periodo de aislamiento-, se tropiezan con especies animales -algunas de las cuales son inteligentes-, exploran los aspectos estructurales que soportan ese mundo artificial, y un largo etcétera que tampoco voy a desgranar para no cansar.

No voy a andarme por las ramas: la novela me ha parecido bastante insustancial porque es poco más que otra estúpida space-opera con los personajes viviendo aventuras con seres fantásticos en el interior de un mundo increíble y asombroso de dimensiones colosales (o quizás mejor, titánicas). Luego está todo el esfuerzo dedicado a describir el objeto a nivel estructural. Yo no sé si se debe a que John Varley no se ha sabido expresar con suficiente claridad, a que yo soy especialmente torpe para imaginar objetos tridimiensionales en base a símbolos lingüísticos o a que se ha perdido mucho en la traducción, que esa es otra porque vaya circo la traducción, todo el rato llamando "coca" a lo que quiero pensar que es Coca-Cola, "gracias por la coca", "quieres café o coca", "oh, mataría por conseguir algo de coca", etc. En fin, la cuestión es que visto que no había más que lagunas en lo que entendía, cada vez que aparecían cables, radios, escaleras helicoidales, túneles, cubos centrales, techos artificiales o cualquier expresión destinada a describir este mundo sintético, no me quedaba más remedio que no prestarle demasiada atención. Así que por lo menos un quinto del texto es como si no lo hubiera leído. También resulta pesada y pedante la ambientación basada en la mitología griega. Los continentes, lo ríos, los mares, las especies animales, todo todo todo con nombres de titanes, de musas, etc. Y por último, sobrevolando toda la narración, tenemos las dosis justas de antropocentrismo ridículo para aderezarla (¿puede ser el antropocentrismo de otra manera que no sea ridícula?). "Ya está este pesado con sus diatribas antiantropocentristas", diréis. Pues sí, así soy yo. Es ver muestras de antropocentrismo y/o de especismo en un texto y no poder evitar que se me revuelva el estómago. Después de unos cuantos millones de existencia del objeto espacial, resulta que son las emisiones de radio y televisión terrestres a partir de los 1950s las que han activado ciertos cambios en la visión del universo por parte de los creadores del mismo. Es de una miopía intelectual asombrosa, de verdad. Cuánto ganaríamos los lectores si los escritores de ciencia ficción se acercaran más a Stanisław Lem.

Tiene no obstante algunos méritos dignos de mención, que destacan todavía más si recordamos el año en que fue escrita. Hay un cierto poso feminista en el personaje de la capitana, pues no deja de señalar a cada oportunidad que tiene que si en lugar de mujer, hubiese sido un hombre, todo habría sido más fácil en su carrera, no se habría cuestionado tanto su autoridad, sus decisiones, etc. Para desgracia de Varley y sobre todo de las mujeres, han pasado casi cuarenta años desde que planteó esa crítica y aunque algo se ha mejorado, las cosas no están mucho mejor. Por otro lado, aunque las relaciones personales y sexuales entre los protagonistas parecen un poco metidas a calzador (¿morbo?), no deja de sorprender la naturalidad con que se tratan las relaciones homosexuales y bisexuales, eso sí, entre mujeres (¿más morbo para un público principalmente masculino y heterosexual?). Y desde luego, hay que reconocer la valentía del autor por no haberse contentado con mostrar un mundo artificial deshabitado y misterioso, sino que ofrece una explicación a todo lo que ha ocurrido en los tres millones de años de existencia del mismo. Guste más o menos, hay que admitir que esa parte se la trabajó.

Por acabar ya, una obra totalmente prescindible y por momentos agotadora, con esa intención a historia épica de conquista de lo desconocido. Pero por si no fuera bastante con una, resulta que nos encontramos ante la primera parte de una trilogía denominada, 'La trilogía de Gea', que se completa con La hechicera (1980) y Demon (1984), que segúnnos cuenta Rescepto no se ha llegado a traducir el español; desde luego en la ficha de la Tercera fundación de este escritor no consta. Pero para que no os quedéis con mi versión parcial de esta lectura (¿alguna no lo es?), tenéis una reseña en el Sitio de Ciencia-ficción donde opinan que se trata de "una gran novela de ciencia-ficción que en todo momento nos descubre el sentido de la maravilla que existe en el género". Ahí es nada, como la noche y el día.

12 dic. 2017

Diario de un mal año - J. M. Coetzee

La editorial berlinesa Mittwoch Verlag ha invitado a una serie de escritores reconocidos mundialmente a poner sus opiniones sobre temas de actualidad en papel con total libertad, que ellos publicarán en un volumen conjunto que se habrá de llamar 'Opiniones contundentes'. Un escritor septuagenario que vive en Sidney pero es de origen sudafricano y de quien solo sabemos sus iniciales, J.C., es uno de los participantes en este proyecto. El señor C. vive en los bajos de un enorme bloque de apartamentos y haciendo la colada se topa con Anya, una atractiva joven de veintimuchos años vecina del mismo edificio, por quien experimenta un flechazo instantáneo. Haciéndose el encontradizo, logra entablar conversación con ella. Cuando se entera de que está sin trabajo, le propone que transcriba las grabaciones en las cuales está dejando registrados sus jucios sobre diferentes aspectos de la sociedad actual y el ser humano. De esta manera podrá verla con frecuencia y tenerla cerca. Anya vive en el ático con su pareja, Alan, un agente de bolsa sin escrúpulos de poco más de cuarenta años. El señor C. no es tonto y sabe que no tiene ninguna posibilidad con Anya, pero la compañía de la joven hace sus días mucho más sortables. Anya no es tonta y sabe que el señor C. está loco por ella. Alan tampoco es tonto y sabe que Juan, como empieza a llamarle, desea a su chica en la forma en la que alguien de esa edad pueda desear. A medida que los textos para 'Opiniones contundentes' van desgranándose, la relación entre los tres irá tomando unos derroteros que no prometen nada bueno para alguno de los componentes del triángulo. Sin embargo para otros, serán un revulsivo necesario para seguir viviendo.

Otro libro más de J.M. Coetzee que leo que resulta ser una maravilla. Desde la primera página del primer capítulo ha conseguido que oleadas de emoción me recorran la espina dorsal de arriba abajo. Para empezar, esta rompedora novela/ensayo recopila una serie de opiniones extremadamente críticas con temas de lo más espinoso. A la cabeza va la política, abarcando desde demoledores análisis filosóficos de las autodenominadas sociedades democráticas que ponen de manifiesto sus falacias, a casos reales que muestran la nefasta situación del supuesto "mundo libre" en base a los actuales recortes de libertardes en nombre de la suguridad ante la amenaza del terrorismo islamista. Sorprende la valentía de este autor al no dejar títere con cabeza y señalar la culpabilidad de la clase política, no amilanándose a la hora de dar nombres propios: Tony Blair, Donald Rumsfeld o George Bush hijo, que eran los dirigentes mundiales en el momento en que escribió dichas opiniones. Sus juicios sobre temas de lo más dispares (y aquí hablamos de anarquismo, diseño inteligente, crueldad con los animales, la sociedad australiana y un largo etcétera que incluye la pedofilia), aportan una perspectiva nada complaciente con la corriente de pensamiento mayoritaria y hace tambalear las estructuras llenas de prejuicios sobre las que se asienta nuestra visión personal sobre estos asuntos. Precisamente una de las funciones de la trama de ficción es recoger el conflicto que las opiniones del señor C. provocan en Anya al pasarlos a texto y en Alan en la medida en que su pareja se los transmite.

Por si esto no fuera bastante, el desarrollo de toda la historia es tremendamente original. Los escritos se van viendo interrumpidos tanto por pensamientos del señor C. sobre Anya, como de reflexiones de ésta sobre los pasajes que va transcribiendo. Este narrador doble en primera persona obliga al lector a poner mucha atención para saber quién es el responsable de esta suspensión temporal de las disquisiciones del escritor, si es que quiere encontrar un sentido global a la lectura. Lo que más cuesta arriba se me ha hecho es retomar los razonamientos una vez terminado el paréntesis. Y es que en más de una ocasión he tenido que volver atrás para enlazar con la frase en la que se produjo el corte. A pesar de las molestias que me ha supuesto, a nivel estructural me parece que consigue plasmar muy convincentemente un flujo global de conciencia(s) dentro de la narración. En resumen, un libro fascinante en el fondo y en la forma. Una prueba más de que John Maxwell Coetzee es un individuo terriblemente inteligente y uno de los mejores escritores vivos. Tenéis más reseñas en Letras libres, Un libro al día y Leer sin prisa.

9 dic. 2017

Lo peor de Vázquez - Vázquez

Lo peor de Vázquez es un volumen de casi 600 páginas que recopila todas las obras publicadas en la editorial Glénat por el ínclito padre de Anacleto, agente secreto y Las hermanas Gilda (podéis consultar la lista completa en la Guía del cómic). El protagonista casi exclusivo es Vázquez (cuyo nombre completo era Manuel Vázquez Gallego) y abundan sobre todo las temáticas para adultos de contenido erótico y sexual muy, muy desmadrado. Son zafias, muy garrulas y también divertidas, aunque resulta imprescindible dejar de lado los prejucios a la hora de leerlas porque hay más de una que si hoy día se sube a Twitter pondría a trabajar a todo el aparato legal del Estado por apología de la violencia de género.

Uno de los problemas que tiene enfrentarse de golpe a todas estas historietas, publicadas a lo largo de varios años en la última etapa de su trayectoria profesional, es que muchos guiones repiten con frecuencia los mismos temas. Su habilidad para los sablazos. Los problemas con el fisco. Los fundamentos del acto creativo. Los piques y pullas a otros autores. Todo ello por supuesto desde una perpectiva humorística. En la cual encaja perfectamente que sea el propio autor el primero en reconocer que siempre escribe sobre lo mismo.

En fin, un divertimento ligero y pasado de rosca que nos ofrece una faceta de este clásico autor de cómics patrio muy diferente de la que le dio la fama. Tenéis más reseñas en Zona negativa y La cárcel de papel.

6 dic. 2017

Beltenebros - Antonio Muñoz Molina

Como en otras ocasiones, hoy aprovecho un extracto de la reseña editorial para resumir la trama de Beltenebros. Si no la incluyo al completo porque recoge también valoraciones, y la idea este engendro que llamamos "blogs de reseñas literarias" es que cada uno dé las suyas propias.
Convocado por una organización comunista subversiva, Darman, antiguo capitán del ejército republicano exiliado en Inglaterra, regresa a Madrid para ejecutar a un supuesto traidor a quien no ha visto nunca. En los lóbregos escenarios de la clandestinidad, emprende con desgana un periplo trepidante en pos de su víctima del que una misericordiosa cabaretera, viva imagen de una mujer a la que amó, tratará de desviarlo.
Sefarad era hasta el momento mi único acercamiento a la obra de Antonio Muñoz Molina. En aquel post afirmaba con rotundidad que no quería volver a saber nada de él, pero ya en los comentarios suavizaba mi rechazo para indicar más bien que iba a tardar en intentarlo de nuevo. Pues bien, han pasado prácticamente dos años y medio (que creo yo que cuenta como mucho tiempo), y si he insistido se debe a la casualidad de haber encontrado este libro por dos duros en La casquería. Para mi sorpresa, estamos ante una novela negra muy interesante y adictiva con la que me lo he pasado muy bien.

La acción transcurre en un Madrid desapacible y gris de comienzos del desarrollismo franquista. Todas las referencias la geografía física y social de la ciudad están muy logradas. Las localizaciones son fidedignas y la atmósfera opresiva de la dictadura y las penurias que imponía son totalmente creíbles. En base a las fechas de las distintas incursiones de Darman en el país y al hecho de que se menciona el crecimiento urbanístico en la periferia de la capital, yo diría que la acción transcurre entre finales de los 1950s y principios de los 1960s. El jienense consigue imprimir a la narración un ritmo muy ágil y transmitir los conflictos, angustias y miedos de todos los implicados en la acción. Al fin y al cabo estamos ante una historia de perdedores. Los protagonistas no solo perdieron la Guerra Civil, sino que sus vidas quedaron desoladas al tener que renunciar a sus sueños, la capacidad de amar y por supuesto la de confiar mínimamente en los demás.

La única pega de que puedo señalar es que en ocasiones se hace demasiado densa en las descripciones y reflexiones. Sobre todo en las reflexiones, que tienen un cierto je-ne-sais-quoi a pendantería. Mientras me enfrentaba a párrafos algo indigestos, cuya presencia se manifestaba en mi rostro con el gesto perentorio y universal de rechazo (labio superior retraído en el lado izquierdo acompañado de un sonido informe de origen nasal, palatal y gutural), no podía evitar pensar en que en este texto ya se apuntaban las maneras que en 'Sefarad' se me hicieron insoportables. En todo caso no abundan y son fáciles de llevar.

Resumiendo, una novela negra con mucha intriga y con un transfondo político tomado de la historia reciente de España. Por suerte no hace apología más que de maldad, las imperfecciones y las debilidades del ser humano, que lamentablemente son transversales a cualquier ideología. La recomiendo sin reservas desde ya. Tenéis más reseñas en Novela negra y cine negro y Viaje al Parnaso. Los primeros están incluso más emocionados que yo y en los segundos encontraréis más críticas que aquí.

2 dic. 2017

Un anillo alrededor del sol - Clifford D. Simak

Una serie de productos irrompibles, de tiempo de vida ilimitado y a unos precios imbatibles empiezan a invadir misteriosamente el mercado. Una cuchilla de afeitar que no se gasta. Un encendedor que no se agota. Una bombilla que no se funde. Poco tiempo después aparece el automóvil Eterno, un coche de muy buenas prestaciones y bajo consumo a un precio irrisorio cuyo funcionamiento se garantiza para siempre. También se empiezan a ofertar buenas viviendas totalmente equipadas, de rápida construcción, ampliables y adaptables a las necesidades de los propietarios por un precio por debajo de coste. La situación alarma a la industria mundial tradicional, que se alía en una organización transnacional para hacer frente a una revolución en la producción de origen desconocido que puede acabar con los fundamentos de la sociedad capitalista en la que ellos, claro está, ocupan la mejor posición. George Crawford, cabeza visible de una corporación denominada Investigación Norteamericana, se pone en contacto con el escritor Jay Vickers para hacerle una propuesta: contar esta historia que está haciendo tambalear la economía en un libro, pero ocultando al público que la industria está detrás del texto. A pesar de estar muy bien remunerada, al autor la oferta no le parecerá nada interesante por razones viscerales que no logra explicarse. A partir de ahí, ciertos sucesos inexplicables y casi olvidados de la infancia y la juventud de Vickers empezarán a cobrar sentido en una serie de revelaciones inauditas, cuyo devenir promete cambiar el curso de la historia el hombre en la Tierra.

Un anillo alrededor del sol es una novela de ciencia-ficción cuyo transfondo es la búsqueda y consecución de una sociedad utópica, que aunque no es un subgénero tan popular como las distopías, ya he tenido oportunidad de acercarme a él en alguna ocasión desde que tengo el blog en activo (1). Publicada en 1953, Clifford D. Simak incorpora un buen puñado de elementos habituales de la Edad de Oro de la ciencia ficción en la trama para lograr su objetivo. Para empezar tenemos la evolución de la especie humana por medio de mutantes con capacidades psiónicas y el rechazo que provocan en la población que carece de los mismos. Para continuar la existencia de universos paralelos y la posibilidad de trasladarse entre ellos. Y tampoco falta el trasvase de una conciencia humana a un humanoide sintético. Aunque bueno, esto último no me encaja demasiado en los temas típicos de la ciencia-ficción clásica, menos todavía si consideramos que enlazan (aunque no se nombren tal cual) con la ingeniería genética, los conflictos éticos de la robótica e inteligencia artificial, etc.

A nivel argumental tengo que admitir que me ha sorprendido muy gratamente la denuncia tan directa que se hace del capitalismo y la sociedad de consumo. La validez de los juicios que exponen las miserias del modelo económico que rige el planeta mantienen su validez hoy día. Por si esto no fuera suficiente, a Simak no le tiembla el pulso al poner de manifiesto que la guerra se considera un factor afín a los intereses de ese monstruo, en tanto en cuanto puede reconducir una desviación de dicho modelo al cauce que conviene a su supervivencia. En este sentido no queda más remedio que admirar su valentía y reconocer que la crítica vertida encaja muy bien en la trama. Lo malo es que hay otros puntos en los que flaquea. Sin ir más lejos hay una sobreabundancia de subtramas y personajes de poca relevancia que terminan saturando un poco. Acción, romance, misterio, prospección científica y tecnológica, crítica filosófica y social... Con poco más consigue una enciclopedia novelada. De todas formas el resultado es bastante simpático y satisfactorio. Para la cantidad de elementos tan dispares que se incluyen en el cóctel, la mezcla final deja buen sabor de boca. Tenéis un par de reseñas bastante extensas y completas tanto en Kindle garten como en Un universo de ciencia-ficción.



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(1) Ver Cánticos de la lejana Tierra, de Arthur C. Clarke; Walden Dos, de B. F. Skinner; La isla, de Aldous Huxley

28 nov. 2017

Cronomoto - Kurt Vonnegut

Cronomoto es una inclasificable novela de Kurt Vonnegut, la última que escribió allá por 1997 tal cual el propio autor comenta en el prólogo. El prólogo, por cierto, nos resume también la génesis y el argumento del libro en apenas un par de páginas. Inicialmente se trataba de una historia de ciencia-ficción que planteaba un hecho insólito: el 13 de febrero de 2001 se producía una súbita e inexplicable discontinuidad temporal que trasladaba el universo al 17 de febrero de 1991. Todo el mundo de veía obligado a repetir exactamene toda su vida en esos diez años. Sin embargo a Vonnegut el resultado no le convenció. Así que por aquello de intentar producir algo medianamente decente para aprovechar todo el esfuerzo vertido en esas líneas, se le ocurrió salvar las partes más interesantes y mezclarlas con una suerte de relato autobiográfico repleto de reflexiones filosóficas y sociológicas, de todo lo cual resultó el libro que me ocupa hoy.

Kilgore Trout, el autor ficticio y fracasado surgido de la pluma de Vonnegut, es co-protagonista junto con el autor/narrador. Sus novelas y cuentos inexistentes de ciencia-ficción se emplean para desarrollar el aspecto más ensayístico del volumen. Aquí se incluye elementos del ideario progresista y socialista con que el escritor norteamericano se identificó toda su vida y que expone también en otras obras suyas (ver por ejemplo Un hombre sin patria). El humanismo, el antibelicismo, el rechazo a la sociedad de consumo, la defensa de la justicia social, de la igualdad, del reparto de la riqueza, del derecho al trabajo, la protección infantil, de un sistema de pensiones que garantice la vida digna tras la jubilación, etc. También será Trout quien juegue un papel relevante a la hora de teorizar sobre el libre albedrío, otra de sus preocupaciones más presente en todas sus novelas. Y gracias a la disparatada vida que Vonnegut tejió para Trout, abundan las oportunidades para incluir elementos de su habitual humor ingenioso, inteligente y por momentos absurdo que tanto me gusta.

La novela (vamos a tratarla de tal) es muy entretenida y tanto los aspectos de ficción como los filosóficos resultan muy atractivos. En global estoy de acuerdo prácticamente con casi todo su discurso, sin embargo en mi opinión hay algunos puntos en los que patina. Y claro, conociéndome como me conozco, no me voy a quedar con las ganas de destacarlos. El principal es la contradicción que resulta de su optimismo y su confianza ciega en la humanidad después de relatar tantísimas infamias de las cuales los seres humanos somos directamente responsables. Vonnegut reconoce en varias ocasiones que ha disfrutado "una vida digna de vivirse", a pesar de que sufrió la Gran Depresión y tuvo que luchar en la II Guerra Mundial. Se diría que sufre un optimismo patológico. Algo envidiable y que yo querría para mí, desde luego, pero resulta un poco ilusorio si seguimos la lógica de sus razonamientos.

El texto es también una defensa incuestionable de la felicidad que proporciona una gran familia, con esposas, maridos, hijos, ex-cónyuges, hermanos, sobrinos, tíos y toda la parentela que se nos ocurra. Es de suponer que dicho alegato se ajustará a su experiencia personal, pero según lo veo yo comete el error de proyectarla como de validez universal. Porque nadie niega que las relaciones familiares pueden ser reconfortantes a veces. Pero como probablemente todos vosotros, mis queridos lectores, habréis experimentado en vuestras propias carnes, la familia es una institución llena de luces pero también de sombras. Las miserias de la humanidad que él tan convenientemente ha recogido en esta obra también afectan a las relaciones familiares. Y luego para finalizar desprecia el punto y coma como signo ortográfico; se jacta además de no haberlo usado nunca, ¡¿habrase visto una frivolidad igual?!

Tenéis más reseñas en Cyberdark, Indienauta y La tormenta en un vaso. Vaya a continuación a modo de epílogo un apunte sobre la pequeña reseña biográfica que aparece al final del libro. El redactor de la misma señala que Vonnegut sobrevivió al bombardeo de Dresde al final de la II Guerra Mundial. Nada que objetar al respecto dada la importancia que dicha experiencia tuvo en su vida, pues le llevó a escribir Matadero Cinco. Ahora bien, lo que me ha resultado muy cuestionable es la valoración de que dicho bombardeo de los aliados fue justo (sic). Francamente, se me escapa el objeto de dicha apreciación, con la cual no creo que este escritor estuviera de acuerdo. En 2015, fecha de la publicación de este título por Malpaso, debería estar más que claro que el bombardeo de Dresde es uno de los episodios más oscuros de aquella terrible contienda.

25 nov. 2017

Desperadoes. Banderas de oro

En la contraportada de Desperadoes. Banderas de oro tenemos un resumen bastante aproximado a lo que de verdad o curre en la trama (los tachados son míos):
Sarah Williams, una espiritista de renombre, contrata los servicios de Gideon Brood y su banda de pistoleros para cruzar el país apache y llegar al otro lado de las montañas, hasta la frontera de Nuevo México... Sin sospechar que empieza un viaje de pesadilla en el que Brood y sus amigos deberán luchar contra las inclemencias del tiempo, los apaches, las fuerzas de la ley y los espíritus de los muertos en el lejano oeste
Desperadoes es un cómic de terror ideado por Jeff Mariotte cuya acción se sitúa en el salvaje oeste norteamericano y que consta en total de cinco series. Por lo que he podido comprobar, no todos han sido publicados en español. En tebeosfera, mi website de referencia para consultar información sobre cómics, solo aparce el que me ocupa hoy, Epidemic! y además cinco títulos en formato revista de los cuales no se aclara la miniserie que componen (aunque por el ilustrador, que es John Cassady, yo diría que se trata del primero, Un instante de sol).El guión no es nada del otro mundo y no está muy trabajado que digamos, pero la historia tiene ese encanto especial que proporciona la mezcla del género fantástico con el western (un combo que es una de mis debilidades). Este volumen en concreto incorpora además asesinos psicópatas y venganzas que hacen referencia a anteriores publicaciones de la saga.

En cuanto al apartado gráfico, que en esta ocasión corre a cargo de Jeremy Haun, es simplemente correcto, con un estilo bastante convencional y colores planos. Eso sí, las caras de los personajes masculinos están especialmente cuidadas, mostrando rostros muy verosímiles, curtidos y machacados por las duras condiciones de vida. Hay un par de cosas que me han llamado la atención especialmente, la primera positiva, la segunda no tanto. Por empezar destacando los logros, hay unas escenas que ocurren bajo una lluvia intensa que consiguen transmitir muy bien la sensación agobiante de estar metidos en un aguacero, lo cual tiene bastante mérito y habla muy bien de la técnica del artista. La segunda sin embargo contradice lo que acabo de decir, porque en general todas las viñetas tienen una composición muy estática. Ni siquiera en las ocasiones en que la idea de acción o movimiento es imprescindible se incorporan efectos para lograrlo. Hay una escena en particular en que un caballo se encabrita porque ve una serpiente de cascabel que paradójicamente supera a American Gothic de Grant Wood en cuanto a rigidez y estatismo se refiere.

Tenéis más reseñas en  El gran libro de Vishanti, donde lo dejan a la altura del betún. En Hello friki comentan toda la serie, de la cual tienen mucha mejor opinión.

22 nov. 2017

El demonio del movimiento - Stefan Grabisnki

Casi 100 años han tenido que pasar para que los relatos de terror de Stefan Grabinski puedan leerse en castellano. Ha sido la editorial Valdemar la encargada de publicar este volumen, que incluye en primer lugar los nueve cuentos que integran su libro más conocido ('El demonio del movimiento', de 1919), y en un segundo bloque una selección de ocho piezas de narrativa breve extraida de diferentes obras suyas (sin duda esos 'otros relatos de la zona oscura' con que se subtitula la antología; podéis ver lista completa en la ficha de la Tercera fundación).

Todos los textos de la primera parte están ambientados en el ferrocarril, que además de proporcionar un medio de transporte rápido, fiable y accesible a todas las economías, permitió al autor polaco crear un universo fantástico donde maquinistas, revisores y viajeros coexisten con posesiones, espíritus, habilidades sobrenaturales y entidades interdimensionales. La segunda parte mezcla temáticas variadas que tocan el terror psicológico, el gótico-romántico, e incluso alguno de inspiración lovecrafiana.

Los cuentos son entretenidos aunque bastante predecibles en la mayoría de los casos. El desarrollo es muy lineal y convencional, lo cual a priori no tiene por qué ser un problema, todo lo contrario. Por desgracia más de uno y más de dos falla en el desenlace. Con el ánimo de finalizar la historia con un quiebro (supuestamente) inesperado, lo que consigue más bien es interrumpir abruptamente el hilo argumental, dejando regusto a poco pulido. También tengo que reconocer que en la segunda parte hay un par de relatos, tres quizás, que coquetean con la locura y los trastornos psicológicos. Insinuando que quizás la percepción y el raciocinio de los protagonistas se ven alterados por alguna enfermedad mental, Grabinski compone unos relatos muy angustiosos y con un tratamiento muy moderno del terror psicológico. En éstos, la fractura de la realidad tiene efectos más espeluznantes que cualquier demonio del inframundo: las obsesiones, las paranoias o quién sabe si la esquizofrenia de los personajes les harán experimentar unas situaciones terroríficas que nunca llegaremos a saber sin son reales o solo el producto de una mente perturbada. Como bien apunta Jesús Palacios en el prólogo, se pueden considerar precursores o influencias claras de películas como Repulsión (1965) o El quimérico inquilino (1976) de su compatriota Roman Polanski. Aunque solo sea por estos 2-3 cuentos en particular, el libro ya merece la pena. Echad un vistazo a Fantífica si queréis conocer otros puntos de vista sobre El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura.

18 nov. 2017

Cuentos escogidos - Joy Williams

Con la perra que me ha cogido con Joy Williams estaba claro que más pronto que tarde iba a dar cuenta de Cuentos escogidos. El volumen compila un total de 46 piezas de narrativa breve en dos bloques: 'Cuentos escogidos' el primero (33) y 'Cuentos nuevos' el segundo (13). He disfrutado mucho leyéndolo y he devorado las setecientas y pico páginas del libro porque en general, las tramas son bastante incómodas y exponen los conflictos en las relaciones humanas, ya sean de pareja o familiares. Pensando en este instante sobre las mismas no recuerdo ninguna que fuese minimamente alegre. Todo lo más tan gris como la mediocridad y la rutina de la vida de la mayoría de las personas, que solo rompen la monotonía de trabajos y vidas aburridas a base de perder el tiempo con habitos vacíos y sinsentido, cuando no directamente destructivos. ¿El la angustia existencial que expresan los personajes la causa o una consecuencia de los mismos? Me inclino por lo primero. También es verdad que casi todas las historias se caracterizan por esa particularidad tan postmoderna que son los finales inconclusos. Unos cierres que con algo de suerte te dejan meditabundo, pero que por lo general parecen más bien la interrupción de un flujo narrativo del que aún esperábamos más.

A medida que van cayendo los cuentos, no resulta nada complicado encontrar unos elementos transversales compartidos:

  • Alcoholismo. Raro es el cuento que no tiene un protagonista que bebe todo el rato, lo está dejándo, o fue alcohólico.
  • Cancer, afecciones raras en la sangre, trastornos psiquiátricos, enfermedades degenerativas. Dolencias graves y de diagnóstico difícil que bien remiten inexplicablemente, bien condenan al personaje, pero que en cualquier caso tienen resultados devastadores en su entorno afectivo más cercano.
  • Comentarios animalistas y ecologistas extemporáneos y molestos en boca de algún personaje secundario. Hoy día son cuestiones que tienen mayor difusión, pero no deja de resultar admirable que en fechas tan lejanas como 1972 esta autora ya mostrase interés por el trato infamante que damos a los animales o los constantes abusos del hombre sobre el medioambiente.
  • La repetición de una palabra o un sintagma nominal como punto sobre el que pivota la narración. Lo hacen tanto el narrador como los propios personajes. En respuesta a un comentario se limitan a repetir un elemento del discurso previo. Llegan incluso a señalar como manía la costumbre de reproducir sin más una de las palabras que han escuchado.
De igual manera hay ciertos elementos simbólicos que aparecen con frecuencia y que imprimen a los relatos un sutil aire ballardiano:

  • Vecinos fisgoneando por barrios residenciales en las últimas horas de la tarde.
  • Turistas, ferrys, visitas a viejos amigos, casas de vacaciones en las exclusivas islas de la costa de Maine.
  • Animales disecados, taxidermia.
Por resumir y como he dicho más arriba, los cuentos me han gustado por la infelicidad y miseria que destilan. Ahora bien, si tragar 46 dosis de la realidad más cruda y amarga no es algo que os apetezca, es muy probable que se haga pesado. Esta antología está reseñada en casi todos los grandes medios, pero por centrarnos en la blogosferea y en medios alternativos, os sugiero echar un vistazo a La antigua Biblos, La mirada actual e Indienauta.

14 nov. 2017

Fin de campo - Don DeLillo

Gary Harnkess es un jugador de fútbol americano universitario un poco complicado. Ha pasado por varias universidades, algunas con cierto renombre tanto en lo educativo como en lo deportivo, pero en todos los casos ha renunciado a los equipos y los estudios por razones de lo más variopinto. Ahora forma parte del Logos College, una modesta institución de enseñanza superior al oeste de Texas, en una zona semidespoblada al lado del desierto. En breve se va a incorporar como jugador Taft Robinson, un estudiante negro traspasado desde la universidad de Columbia que tiene unas marcas increíbles. Como Gary es originario de un pueblo del norte del estado de Nueva York, le piden que le dé la bienvenida por aquello de la proximidad de sus orígenes.

Fin de campo es la segunda novela de Don DeLillo, publicada en 1972 pero inédita en España hasta 2015. Y por mí como si no la hubieran traducido nunca, porque vaya estupidez de libro. Es pretencioso, aburrido y los personajes tiene nula credibilidad. La cosa es como sigue: los dos primeros tercios del libro se articulan en torno a soplapolleces sobre fútbol americano con su jerga ridícula de centrales, linieros, receptores y quaterbacks. Los entrenamientos, las lesiones, el relato de los partidos, la vida universitaria de unos jóvenes inmaduros con la testosterona en niveles máximos y un poderío físico descomunal. Al comenzar el segundo tercio empiezan los delirios intelectualoides de los propios jugadores, los entrenadores, algunas amigas de Harnkess y uno de sus profesores. Después de habernos pasado toda la vida viendo a los jugadores de fútbol americano universitario como cabestros que bordean el analfabetismo funcional, va DeLillo, más listo, más original y más sarcástico que nadie, y los pone a profundizar en lo inefable. En la mayoría de los casos las reflexiones recogidas son tremendamente inconexas y surgen de la boca de los personajes sin que medie aviso previo. Terminan de improvisar un partidillo bajo una ventisca de nieve, que así de fogosos e impetuosos son estos hercúleos muchachotes, y lo primero que comentan son los atractivos de la guerra nuclear. O quizás la perfección de un deporte que emula la guerra. O bien la purificación del espíritu a través del dolor, la humillación y la derrota. En definitiva tontunas de distinto pelaje que resultan inconcebibles en esos mastuerzos y que me han generado tanto rechazo como la parte deportiva.

Ya sé, ya sé. No he pillado el mensaje subyacente. Las conexiones con la situación mundial en el momento en que fue escrita. La guerra de Vietnam, el muro de Berlin, la amenaza comunista, el holocausto atómico. Bla, bla. Tal vez sí las he pillado pero no le he encontrado la gracia. Es verdad que hay un par de ocasiones en que hay una crítica directa a los sistemas políticos y los gobiernos, al consumismo y algún otro tema de interés. Pero no será más del 0,1% del texto. Un par de párrafos, poco más. No voy a salvar de la quema una novela de cerca de 300 páginas por diez frases ingeniosas. No compensa el resto de idioteces que he tenido que leer. Me da igual que sea DeLillo o la madre que lo parió.

Aunque en mi opinión el libro no vale ni el papel que han gastado en él, me ha resultado fantástico leer reseñas en los medios. La de El Cultural es pura complacencia y malabarismo lingüístico en su máxima expresión, porque no me cabe en la cabeza que esto que he leído sea "un original y necesario alegato a favor de la paz". A-co-jo-nan-te. Y en Fantasymundo derrochan buenas intenciones y mejores palabras al decir, entre otras maravillas, que la novela recoge "un fresco de personalidades libres, autónomas y brillantes en su originalidad". Esto sí que es fantasía pura y no el nombre de vuestro domino, chatos. Menos mal que en Aula de Filosofía no les tiembla el pulso al decir que es "una novela muy irregular" que entre otras cosas dedica "cuarenta páginas a describir con todo detalle un partido de fútbol americano y otras tantas a poner en boca de deportistas de élite elaboradas especulaciones filosóficas. Es aburrido y no es verosímil".

10 nov. 2017

Los superjuguetes duran todo el verano - Brian W. Aldiss

Los superjuguetes duran todo el verano y otras historias del futuro recopila un total de 21 relatos cortos de Brian W. Aldiss. Se usa como reclamo del volumen el título que sedujo a Stanley Kubrick y tomó como inspiración para una película que él no llegó a rodar por mil y una desavenencias con el propio Aldiss, a quien encargó el guión. Tras la muerte de Kubrick y con todos los derechos sobre la idea original vendidos desde hacía tiempo, fue Steven Spielberg quien lo llevó a la gran pantalla en 2001 bajo el título A.I. Artificial Intelligence (cuyo resultado deja muchísimo que desear, en mi humilde opinión). Todo esto lo explica el escritor británico en un prólogo muy interesante que detalla los vaivenes de su relación con el cineasta, a quien en un momento llega a calificar indirectamente de genio de hábitos mezquinos.

A excepción del cuento que da título al libro, que data de 1969 (podéis ver la lista completa en la ficha de la Tercera Fundación), el resto de relatos cortos incluídos está escrito entre finales de los 1990s y principios de los 2000s. La diferencia en las tramas y temáticas abordadas respecto a todo lo que había leído anteriormente (casi todo relatos de principios de 1960s), es abismal. Este tomo se compone de ficciones distópicas y utópicas que en textos muy breves, desarrollan cuestiones sociales, filosóficas y éticas. Ateísmo y ciencia frente a religión y mitos. Los excesos de la sociedad de la información y de los mass-media. Desastres medioambientales causados por la mano humana y la necesidad de desarrollar una conciencia ecológica. Las miserias del antropocentrismo. El vegetarianismo y los derechos de lo animales como paso necesario en el progreso humano, etc. Si Eumeswil de Ernst Jünger me pareció un ensayo novelado, podríamos decir que estos cuentos son ensayos desarrollados en formato breve.

A medida que comprobaba los temas que se iban desgranando en cada título, me iba quedando más atónito. Y por supuesto más encantado, que ya me tocaba reconciliarme con su obra. ¡Por fin puedo recomendar un libro suyo! No obstante hay quien no piensa como yo: "decadencia literaria" o "permanente estado de caída libre" es lo más amable que dicen sobre el británico en Bibliópolis en relación a esta compilación. En el Sitio de Ciencia-ficción no se quedan atrás y piensan que menos el que lo titula, "los relatos que integran esta antología van de lo regular a lo pésimo". Y yo que me pregunto: ¿cuáles son esas obras maravillosas de Aldiss de las que todo el mundo habla? Porque hasta llegar a éste, yo no he visto nada de interés en su obra. Nada. Nichts. Rien de rien. Es para quedarse a cuadros.

6 nov. 2017

La vegetariana - Han Kang

La decisión de Kim Yeonghye de hacerse vegetariana supone un cambio radical en su vida, pero también en la de quienes la rodean. La evolución del proceso será narrada por su marido primero, a continuación por su cuñado -el marido de su hermana Inhye-, y por último por la propia Inhye.

Mi primera sorpresa al buscar información sobre La vegetariana es la insistencia de la mayoría de los medios on-line y blogs en destacar que el libro no es un tratado sobre vegetarianismo, veganismo, ni mucho menos animalismo (dado que la protagonista excluye los productos animales no solo de su dieta, sino  también de su vestuario, podríamos calificarla de vegana sin errar mucho el tiro). Uno lee estas reseñas, digo, y parece que esta decisión, que Yeonghye toma para alejarse de la violencia implícita a la explotación de animales, no es más que un capricho de alguien que no está en sus cabales. Da la impresión de que para los redactores de estos artículos y en lo que afecta a la trama, el hecho de abrazar el vegetarianismo es poco más que circunstancial y Han Kang podría haber optado porque el personaje central hiciera cualquier otra cosa para mostrar sus rarezas. Porque por el enfoque de las críticas, ¿qué es el vegetarianismo sino una rareza? Vestir solo de verde. Repoblar un páramo de árboles. Plantar flores y arbustos en rotondas públicas sin permiso de la autoridad competente. La cosa es llamar la atención de alguna forma, parecen insinuar. A estos articulistas les da igual que sea la propia autora quien lo afirme tanto en esta obra de ficción como en  entrevistas: hacerse vegetariana es una resolución que toma la protagonista para rechazar la violencia. Pero mencionar algo así incomoda a quienes no se ha hecho nunca una pregunta.

La segunda sorpresa en relación a este libro es el motivo por el cual Yeonghye se convence de la necesidad de dejar de comer y consumir productos animales. Porque se sale de las razones habituales esgrimidas por todos aquellos que hemos dejado de participar en el holocausto animal. Por una vez y sin que sirva de precedente no voy a dar más pistas, ya que son precisamente esas causas las que permiten a Kang crear una novela tremendamente original, pero muy inquientante y desasosegante. Y si no queréis que os la arruínen os recomiendo no consultar la blogosfera ni los medios.

Uno de los grandes aciertos de la escritora coreana ha sido el no dar voz a Yeonghye, y aquí sí que coincido con casi todo el mundo. El hecho de que sean sus familiares quienes lleven el peso de la historia ayuda a transmitir la profunda molestia que provoca en su círculo más próximo que ella deje de comer animales. El marido ve peligrar sus carrera profesional. El cuñado, que es (video) artista, la utiliza como catalizador y musa para resucitar su talento. A su hermana y su familia carnal les complica la vida lo indecible y los avergüenza. Podría decirse que el vegetarianismo es un elemento perturbador del orden social que se emplea como metáfora del rechazo a la diferencia por parte de una especie tan gregaria como la humana. Pero como metáfora ha sido elegida con mucho acierto, ya que su fuerza radica en evidenciar la pasividad de la masa ante un acto intrínsecamente perverso por innecesario: el sufrimiento y la masacre de animales para ser utilizados como alimento humano. Esta pasividad e innación se materializan en la protagonista, que incapaz de poner orden en su vida, resulta víctima de todos, incluso de ella misma. Resumiendo y por poner punto final a este alegato animalista en que se ha convertido la reseña: una obra interesantísima, perturbadora y completamente fuera de lo habitual. Es bastante infausta, eso también, pero no por ello deja de hermosa. Tenéis más reseñas en Un libro al día, Lo que leo lo cuento y Libros y literatura.

2 nov. 2017

Justicia - Friedrich Dürrenmatt

El Dr. h.c. Isaak Kohler es un conocido consejero cantonal y forma parte además de los consejos de administración de algunos trusts. Una tarde entra al restaurante «Du Théâtre» y se dirige hacia la mesa donde el profesor Adolf Winter está cenando. Le apunta con una pistola y dispara sin mediar palabra, acabando de esa forma con su vida. El crimen es presenciado por la multitud de comensales que abarrotaban el local. Él se marcha tranquilamente y pasadas unas horas se entrega a la policía. El fiscal Jämmerling se hace cargo del caso y consigue una condena ejemplarizante de 20 años en prisión para que no se diga que la justicia hace distinciones entre clases. Una vez en prisión Kohler se pone en contacto Felix Spät, un joven abogado que antes trabajaba para el mejor bufete de la ciudad. Le propone estudiar su caso partiendo de la base de que él no es el asesino de Winter. A pesar de que Spät sospecha que hay intenciones ocultas en tan extravagante petición, no le queda más remedio que aceptar porque su carrera como profesional independiente no termina de despuntar, y además de pagar una jugosa minuta, Kohler le va a recomendar a sus amigos. Así pues, con la ayuda de Lienhard, un investigador privado recomendado por el propio consejero, empezará a escribir un documento a medio camino entre un informe y un diario en donde recogerá todos sus descubrimientos que como colofón, provocarán que el convicto quede en libertad.

He leído tantas reseñas de obras de Friedrich Dürrenmatt en La esquina de ese círculo que cuando vi un libro suyo en {LQ} no me lo pensé ni un segundo. No podría haber elegido mejor toma de contacto con el escritor suizo, porque Justicia ha resultado ser una novela negra con una trama tremendamente original, ideada y desarrollada a la perfección. Puesto que al asesino lo conocemos desde las primeras páginas, el objetivo de la narracion no será desenmascararlo, sino más bien poner en evidencia un sistema judicial que permite que un criminal confeso quede en libertad. Por no hablar de la inmoralidad de una sociedad que ha construído y permite dicho modelo de justicia.

No hay apenas acción, algo que al menos yo agradezco, porque relatar un tiroteo o una persecución no me parece que aporte gran cosa. Sí que tenemos otros elementos habituales en el género que por suerte se tratan con tanto estilo y clase que no resultan clichés. Sin ir más lejos, el protagonista tiene problemas con el alcohol y se relaciona con los bajos fondos (chulos y prostitutas a quienes ofrece la mejor defensa posible). Por otro lado, a medida que la investigación avanza y la conducta del abogado se degrada, van apareciendo nuevos personajes que conforman una red de intereses económicos, sentimentales y personales que dan cuerpo a la historia. Es impresionante la habilidad del escritor suizo para ir aportando pistas que ayudan al lector a desenredar el supuesto lío que tenemos delante, ya que no es tal y solo lo aparenta porque nos faltan datos.

El texto que redacta el letrado en primera persona supone el 90% de la novela. No hay florituras ni excesos lingüísticos. La prosa es simple y directa, y aunque el texto es denso por la gran cantidad de información y reflexiones que hemos de asimilar, el ritmo es imparable y la lectura no se hace nada pesada. A esto ayudan puntuales incursiones humorísticas que relajan la tensión que se acumula. Mientras caían las páginas me ha resultado imposible no pensar en Homo faber de su compatriota Max Frisch, ya que estilísticamente comparten un tono objetivo, casi científico, que a mí personalmente me encanta. Por no hablar del cierre del informe de Spät, que me ha dejado tan entusiasmado como ya me ocurriera con el clásico de su paisano.

La acción transcurre a mediados de los 1950s, pero el libro concluye con un epílogo escrito por el propio autor en un capricho metaficcional que tiene lugar a mediados de los 1980s. Es cierto que esta breve sección final termina de mostrarnos el cuadro al completo. Las explicaciones son de agradecer, más aún cuando se han urdido tan magistralmente. Sin embargo he disfrutado tanto con los desgarrados padecimientos y descubrimientos de Spät que sinceramente, no me habría importado prescindir del carácter revelador del epílogo. Tenéis más reseñas de esta excelente obra en El hombre vivo y Tu nombre en la portada.

29 oct. 2017

Venus en la concha - Kilgore Trout

Los Hoonhors son una especie extraterrestre que recorre el universo impartiendo una suerte de justicia cósmico-ecológica: provocan un diluvio masivo y global en todos aquellos planetas cuyas especies dominantes han causado desastres medioambientales graves. La medida es drástica aunque expeditiva, ya que la mayoría de las especies desaparecen (sobre todo la causante de los problemas), pero siempre sobreviven algunos individuos de algunas de ellas. Súmale a esto la resistencia propia de las especies vegetales y en unos pocos miles de años el equilibro ecológico se habrá restablecido. Como no podía ser de otra forma, los Hoonhors dan un merecido repaso al homo sapiens en la Tierra, pero en esta ocasión hay un superviviente humano: Simon Wagstaff. Nuestro protagonista abandonará el planeta azul en una nave espacial encontrada flotando a la deriva. Su intención en un constante ir y venir por todos los confines del cosmos (hecho que le hará ser conocido como 'El vagabundo espacial'), no será otra que encontrar a otras especies inteligentes que den respuesta a la gran incógnita que ha preocupado a la humanidad desde sus orígenes.

Imaginad mi sorpresa cuando una mañana de domingo pasando el rato en el mercadillo de libros de la Cuesta de Moyano de Madrid, me tropiezo con un libro de Kilgore Trout. Sí, sí, Kilgore Trout. El escritor maldito de ciencia-ficción salido de la pluma de Kurt Vonnegut y a quien éste hace referencia en casi todas sus novelas. La excitación y la emoción fue tal, que me aislé fuera del tiempo hasta que deduje que debía tratarse de alguna broma literaria urdida por el propio Vonnegut y Philip J. Farmer, que figuraba como coautor en la portada. Una posterior búsqueda en Internet me aclaró que efectivamente Venus en la concha la escribió Farmer bajo ese seudónimo con la autorización incial de Vonnegut, aunque una vez publicada y visto (más bien leído) el percal ya no le pareció tan buena idea, de ahí que en sucesivas reediciones tuviera que aparecer también el nombre de Farmer.

Conociendo el perfil literario que Vonnegut imprimió a Trout y que el mismo Farmer tiene novelas infames, no resulta difícil imaginar que no nos encontramos ante una pieza de alta literatura, sino ante una novela de ciencia-ficción intrascendente y disparatada que podríamos encuadrar en el subgénero de la space-opera. Al fin y al cabo, lo único que hace Simon es explorar el universo por zonas aún no cartografiadas y visitar planetas y civilizaciones donde le puedan ayudar en su búqueda de tintes filosóficos. Algunos mundos explorados resultan más interesantes que otros, pero en general las descripciones de las exoespecies y sus formas de vida se vuelven terriblemente aburridas nada más comenzar. Habrá quien piense que en realidad esas sociedades y seres imaginarios ocultan críticas veladas a los males propios de las sociedades humanas (machismo, las carencias de la administración de justicia, la hipocresía con que se tratan las relaciones sexuales, etc.). Estoy de acuerdo en que dicha idea no se puede despachar muy a la ligera, pero no por ello las explicaciones y detalles sobre las mismas dejan de ser tediosas.

Hay no obstante otros elementos que aportan atractivo al texto. De hecho hay golpes de humor muy trabajados, en especial los que toman como referente la guerra entre los sexos. También apuntes filosóficos fuera de lugar que exponen el buen juicio del autor. Y si Vonnegut incluía citas y menciones a las obras de Trout en sus novelas, en este caso es el protagonista quien en un nuevo giro de tuerca ficcional nos da a conocer en varias ocasiones las historias publicadas por un tal Johnatan Swift Somers III, su autor de ciencia-ficción favorito. Por cierto que si habéis leído la Guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, habréis apreciado ciertas semejanzas en las tramas que van más allá de lo casual. Según la Wikipedia, el autor británico pretendió con ello homenajear esta novela. Por ir acabando ya, estamos ante un experimento que ya solo como concepto es digno de tener en cuenta. A nivel literario no es gran cosa, pero desde luego está por encima de otras obras con más intención más elevada del propio Farmer (no digo ya de otros autores). Tres euros que pagué. Un chollazo. Yo en vuestro lugar no me lo pensaría ni un segundo si me topara con ella en cualquier librería de lance, pero bueno ya sabemos del pie que cojeo. Tenéis más reseñas en Cuásar. Ciencia-ficción y y literatura fantástica y Sevilla escribe. Colectivo Literario. Pero para que no todo sean elogios, echad un vistazo a este foro de Meristation.

25 oct. 2017

Fuck America - Edgar Hilsenrath

Jakob Bronsky es un emigrante judío-alemán que lleva poco tiempo viviendo en Nueva York. Llegó con sus padres a principios de los 1950s tras haber sobrevivido a la II Guerra Mundial. Subsiste con muchas penurias a base de trabajos ocasionales de baja cualificación. No quiere trabajar porque a él lo que le gusta es escribir. Y también porque no está nada convencido del modelo americano de éxito basado en el trabajo. Se pasa las noches en una cafetería barata frecuentada por inmigrantes judíos redactando su primera novela, que sin duda se convertirá en un gran best-seller: 'El Pajillero'.

A pesar de un nombre que invita a pensar en un ensayo anticapitalista y antiimperialista (por lo menos a mí me lo sugiere), Fuck America es una emotiva y divertida novela que trata de las terribles secuelas que la II Guerra Mundial dejó en los supervivientes judíos del holocausto nazi. Mientras daba cuenta de ella me resultaba inevitable compararla con Enemigos. Una historia de amor de Isaac Bashevis Singer porque tiene muchos elementos en común, ya sea en el argumento o en el contexto en que transcurre. Se diferencian principalmente en que Edgar Hilsenrath construye un relato humorístico y mucho más ligero, aunque sin duda el transfondo dramático sobrevuela todas las páginas.

Hay mucha picaresca para sobrevivir y mucho desmadre sexual para dar salida a la fogosidad del joven protagonista, todo ello sustentando en abundantes diálogos. Por otro lado el Sr. Bronsky como narrador en primera persona es muy poco fiable y tan pronto nos habla de hechos verosímiles, como incorpora hilarantes fantasías ideadas en su imaginación calenturienta. Sin embargo detrás de tanto disparate queda patente la profunda desesperación del protagonista. A poco que sepamos sobre la biografía del autor, no parece raro pensar que haya volcado mucho de su propia historia en la vida de Jakob. En resumen, una joyita ligera, divertida y conmovedora. Tenéis más reseñas en Algo de libros, Un libro al día y Periferia über alles. Como es de esperar en todos ellos sale muy bien parado.

21 oct. 2017

Los vivos y los muertos - Joy Williams

Alice, Annabel y Corvus son tres amigas adolescentes que viven en un poblacho de la desértica Arizona. Están algo perdidas, como suele ocurrir siempre en la adolescencia. Las tres son huérfanas de madre y tienen familias que sin llegar a ser desestructuradas, sí que tienen muchas peculiaridades que las alejan del modelo tradicional. Las tres tienen además personalidades muy diferentes, con lo cual su amistad incorpora tensiones originadas por sus constantes desavenencias. A lo largo un verano seremos testigos de sus andanzas, que tanto por sus temperamentos como por el entorno en que transcurren, son cualquier cosa menos convencionales.

Debido a la reciente publicación de un volumen de Cuentos escogidos de Joy Williams en Seix Barral, empecé a toparme con artículos y entrevistas en torno a su persona por todo Internet como parte de la estrategia de promoción del libro. En dichos textos se dejaban claras sus simpatías y apoyo a la causa animalista, así que de pronto mi interés en acercame a su obra se hizo urgente. Y hete aquí que hoy me encuentro reseñando esta novela protagonizada por Alice, que como personaje de película indie sería fantástica (toda la novela promete como película indie multipremiada en el festival de Sundance). Segura de sí misma a ratos. Indecisa a otros, que al fin y al cabo tiene apenas 16 años. Animalista, ecoactivista y vegetariana, paradojicamente odia a los gatos. Annabel es la pija, la más superficial. Su objetivo en la vida es ser guapa, popular y deseada. Pero como acaba de mudarse a esta pequeña ciudad no ha conocido aún a nadie más. Los padres de Corvus acaban de morir en un accidente estúpido. El duelo por su pérdida le hace atravesar momentos muy oscuros y como expiación a su dolor trabaja de voluntaria en una residencia de ancianos. Allí conoceremos a Daisy, una enfermera cínica, irreverente y a vuelta de todo. La residencia es uno de los negocios de Stumpp, un tiburón de las finanzas aficionado a la caza mayor que deja al rey emérito Juan Carlos I, el Campechano, a la altura del betún. Su colección de animales salvajes disecados se expone en un grotesco museo. Emily Bliss Pickless, una niña prodigio de 8 años repelente y adorable a partes iguales, inicia una campaña contra dicho museo de los horrores. El nuevo novio de su madre es un antiguo vecino de Corvus, John Crimmins, quien mató al perro de ésta última harto de escuchar sus ladridos a varias millas de distancia. El padre de Annabel, Carter Vineyard, se ha encaprichado de su joven jardinero tras la muerte de su esposa, Ginger. Por cierto que la difunta progenitora se aparece a su marido por las noches para reprocharle lo mal esposo que fue. Y no nos olvidemos de este personaje, y aquél, y el de más allá. Y casi seguro que me dejo alguno.

No es por tirar del refranero, pero quien mucho abarca, poco aprieta. Como toma de contacto con la obra de esta autora de culto americana, Los vivos y los muertos me ha dejado bastante indiferente por muy finalista que quedara en el premio Pulitzer de 2001. Y no es que sea mala lectura, al contrario. Para empezar es muy crítica e incluye ácidas reflexiones sobre la naturaleza humana que ponen de manifiesto nuestra estupidez, dejando poco o ningún margen a la réplica. También es muy entretenida, abundan los momentos divertidos y ocurrentes, disparatados en muchas ocasiones. El problema es que no hay argumento. La trama a la que asistimos no es tal, sino una serie de relatos breves de una red de personajes relacionados entre sí en mayor o menor grado por mil motivos distintos. Que no es que no sea un formato válido dentro del amplio abanico de la creación literaria, ¡faltaría más! Pero después de tanta alabanza leída en Internet yo esperaba mucho más. Más cohesión. Más globalidad. Más intención. Pero no ha podido ser. Esto es lo que hay. No hay nada más que rascar. En cuanto a las reseñas de la blogosfera, hay división de opiniones. Por ejemplo en La medicina de Tongoy y Desde Otranto coinciden conmigo en que la falta de trama juega en contra del libro aunque no impide disfrutar de él. Sin embargo en Generación reader y Blisstopic solo leemos maravillas al respecto.

17 oct. 2017

El zoo de papel y otros relatos - Ken Liu

El zoo de papel y otros relatos incluye un total de 15 textos de narrativa corta, la mayoría relatos aunque tres o cuatro pueden considerarse novelas cortas debido a su extensión (podéis consultar los títulos en su ficha de la Tercera fundación). Los hay de ciencia-ficción y y los hay clasificables dentro del género fantástico. Casi todos incorporan elementos históricos y/o del folclore de los países del lejano oriente que los hacen muy interesantes y originales, por lo menos para mi gusto. Taiwan, China, Japón o Corea proporcionan a Ken Liu la nacionalidad de la mayoría de los protagonistas y el decorado en que se desarrollan las narraciones.

Resulta admirable que el autor norteamericano de origen chino aproveche sus obras para dar a conocer las atrocidades que han cometido los gobiernos de diferentes países en muchos momentos de la historia: la discriminación y abusos sobre los inmigrantes chinos que ayudaron a trazar las vías del tren en EEUU, los experimentos médicos sobre seres humanos que realizó el ejercito japonés durante la ocupación de China en los años 1930s, la guerra sucia del gobierno USA contra el comunismo chino en los países de la zona, etc. Solo por atreverse a denunciar estas miserias, el libro está más que recomendado. Aunque también tengo que reconoceer que Liu tiene algunos tics y algunos momentos que empañan el resultado final, aunque no demasiado. Para empezar es un poco dado a tirar del sentimentalismo para provocar la emoción fácil: madres que han sufrido lo indecible y que son despreciadas por sus hijos adolescentes, niñas trasladadas junto con su familia a paises exóticos y que no consiguen hacer amigos, etc. En segundo lugar, muchos de los elementos de ciencia-ficción que usa en sus cuentos tienen cierta base científica real que el escritor se empeña en indicarnos a modo de notas aclaratorias. Esto no sé si lo hace para justificarse -cosa que me parece totalmente innecesaria-, o bien por otorgar un justo reconocimiento al autor original de las ideas que ha empleado -algo que desde luego es digno de elogio pero totalmente innecesario también-. Y no puedo terminar sin que decir que en un par de ocasiones los temas tratados están tan manidos que no me cabe en la cabeza que a estas alturas de la película alguien sea tan inconsciente de seguir escribiendo sobre ellos (pérdida de privacidad en las redes o la evolución del ser humano a formas de vida más elevadas).

En todo caso y por resumir, he disfrutado mucho leyéndolo y las 500 y pico páginas de la edición en papel se devoran casi sin darte cuenta. En esta ocasión no tendréis problema para encontrar otras reseñas de este libro, pero por si os da pereza buscar en Google ya os dejo yo las de Libros y literatura y El pez volador. En una maniobra muy arriesgada para los tiempos que corren, los primeros incluyen en la misma términos como "paradigma" y "zona de confort", así que mejor ir directamente a la segunda que en lugar de semenjantes despropósitos propios del dossier corporativo de una multinacional tiene un breve resumen de todos los textos.

13 oct. 2017

El filo de la navaja - William Somerset Maugham

Larry Darrell es un joven que huye a Canadá y miente sobre su edad para poder alistarse como aviador en la I Guerra Mundial. Lo que vio luchando en Francia le hizo volver a Chicago siendo una persona completamente diferente, de manera que con tan solo veinte años su actitud ante la vida indica que las cosas que preocupan a los chicos de su edad están muy fuera de su órbita. En casa de su novia, Isabel Bradley, conoce al autor/narrador, quien está invitado a cenar con su madre, hermana de su gran amigo Elliott Tempelton. Elliot es un coleccionista y tratante de antigüedades que lleva muchos años viviendo en París, donde ha conseguido ascender con gran éxito en el escalafón social, hasta tal punto que la nobleza y la élite más selecta le tienen entre sus iguales. A lo largo de los siguientes años y de la mano del escritor británico, conoceremos las andanzas de los componentes de este grupo y de su entorno más cercano.

Detrás de un título tan prometedor como El filo de la navaja no hay más que un relato rancio y acartonado de la forma de vida de las clases más pudientes desde principios de los 1920s y hasta mediados de los 1930s, año arriba, año abajo. William Somerset Maugham es el narrador en primera persona de toda la historia, en la cual se reparte la atención principalmente entre Elliott Tempelton, un snob patético cuyo único objetivo en la vida es codearse con la aristocracia y la alta burguesía, y Larry Darrell, cuya búsqueda de la espiritualidad es lo único que ha sobrevivido con dignidad en el argumento. A pesar de que el autor cree ser ecuánime y equidistante por criticar tanto la pedantería del primero como la ingenuidad del segundo, adopta una actitud de superioridad moral muy propia de la clase alta británica, algo que por un lado consigue equiparale a Elliot en cuanto a ridiculez y afectación, y por otro revela su hipocresía ante la sencillez de Larry.

A nivel estilístico el texto tiene bastantes características que lo hacen parecer añejo y rebuscado. Podemos empezar por el vocabulario, lleno de términos poco frecuentes y que hacen pensar en un tipo obsesionado por evitar repetir palabras aunque el precio a pagar sea usar sinónimos residuales en el leguaje hablado: cenceño, zumba, feble, aserto, futesa, enteco, etc. Sintácticamente tampoco se libra de usos arcaizantes de tiempos verbales ("como no tuviera a nadie a quien acudir..."), pronombres enclíticos ("Mostróse de amabilidad infinita", "Dijérase que nada deseaba sino..."). Por no hablar de la abundancia de alteraciones en el orden de los elementos de la frase para imprimirle pompa y esplendor ("con aquel su malicioso desenfado en el cual era maestro", "el camarero trajo la cerveza que para mí había pedido"). En todo caso y a pesar de todo lo que he dicho, el libro se lee con mucha facilidad, otra cosa es que lo que lees llegue a aportar algo o simplemente entretenga.

Entiendo que cada escritor es mayor o menor medida producto de su tiempo y de sus orígenes, y por supuesto tiene todo el derecho a crear un estilo propio. Faltaría más. Sin embargo yo como lector también soy en mayor o menor medida producto de mi tiempo y de mis orígenes, así que no me tiembla el pulso al escribir que se trata de una obra que no me ha interesado lo más mínimo. Ni en la forma, ni en el fondo. El rechazo que me provoca proviene de la arrogancia, la prepotencia y la condescendencia que rezuma cada oración de Somerset Maugham. Aunque la concepción de la vida que tienen todos los personajes, excepto Larry, tampoco ayuda mucho porque nada tiene que ver conmigo. Tenéis más reseñas en Querty libros, Tertulia Porvenir XXI y el Club de lectura de la vaquería. A diferencia de mí, todos están encantados con la novela.

9 oct. 2017

Las pisadas del diablo (Horrorama Vol. 4)

Verano de 1969 en Ipswich, una pequeña ciudad de Massachusetts no muy lejos de Salem. Brandon Waite, su novia Sarah, su hermano Dexter y su cuñada Tabitha llevan semanas enfermos. La situación les desborda cuando esta última pierde el bebé que esperaba en circunstancias muy extrañas. Brandon sospecha que el espíritu de su difunto padre, William Waite, conocido en todos los alrededores por sus prácticas ocultistas y su afición a la nigromancia, anda detrás de la desgracia. Así que el protagonista, que desde joven ha sido instruído en las artes mágicas, tiene que invocar antiguos rituales para convocar a seres demoníacos y descubrir la verdad. Tras su primera incursión en la magia negra, las cosas no resultarán tan bien como esperaba.

Las pisadas del diablo es un cómic de terror incluido en la colección Horrorama de la editorial Recerca, de algunos de cuyos números ya he dado cuenta en el blog. A pesar de que la brujería y la magia negra son temas que dan mucho juego en el género, están en franco retroceso desde hace años frente a otras temáticas enmarcadas en el horror. A mí personalmente me encantan, sin embargo el formato breve con que se tratan en este cómic da pocas oportunidades a la historia para desarrollarse. Planteamiento, nudo y desenlace ocurren en menos de una hora de lectura cuando el argumento da para muchísimo más. Algo que por cierto queda bien claro cuando llegamos a las tres historias cortas que, protagonizadas por los mismos personajes, se incluyen al final. Concebidas y publicadas con anterioridad al volumen principal, me han dejado con ganas de mucho más. Algo que no va poder ser. ¡Ajo y agua!

En apartado gráfico no es demasiado espectacular pero capta perfectamente el aire macabro del guión (a cargo de Scott Allie). Los dibujos (Paul Lee) son sencillos y efectistas, y los colores (Dave Stewart) planos en general, aunque con alguna concesión más elaborada y espectacular en las escenas sobrenaturales. Chulísimo, pero me ha sabido a muy, muy poco. Más reseñas en ¿Cómo quieres que cuente estrellas? y Los archivos de Typhares.

5 oct. 2017

Idoru - William Gibson

La red difunde el rumor de que Rez, el cantante chino/irlandés líder del longevo y mundialmente conocido dúo Lo/Rez, va a contraer matrimonio con Rei Toei, un ídolo de la canción sintético que solo existe como holograma en el mundo físico y software en el mundo virtual. Ante semejante desvarío, propio sólo de una estrella del rock, su conmocionado guardaespaldas y responsable de seguridad, el australiano Keith Blackwell, contrata a Colin Laney. Colin es un analista de datos extraordinariamente hábil a la hora de descubrir puntos nodales en información aparentemente incoherente, pero que cayó en desgracia en su anterior trabajo. Así que el brillante consultor de datos se marcha a Tokyo a tratar de descubrir si hay alguien detrás de las ridículas ideas de Rez. A Tokyo viaja también Chia McKenzie, una jovencita de 14 años, miembro del club de fans de Lo/Rez de Seattle. Su intención es descubrir si las habladurías sobre su adorado Rez son ciertas. En el vuelo se sienta junto a Maryalice, una mujer peculiar pero simpática, que cargada de maletas, le pide ayuda para pasar una de ellas por el control del aeropuerto destino.

Idoru es la sengunda entrega de la denominada Trilogía del puente de William Gibson. La acción transcurre en el mismo escenario globalizado/hipertecnológico/distópico que la primera entrega, y aunque las tramas son totalmente independientes, comparte algún personaje de menor trascendencia (el guardia de seguridad Berry Rydell, que protagonizara Luz virtual). En esta ocasión la trama se desarrolla en el Tokyo reconstruido tras el gran terremoto que también afectó a California, como ya sabíamos de anterior volumen. Si por algo se caracteriza el argumento es por explotar hasta la saciedad los elementos distópicos del cyberpunk que popularizó este autor. Se podría decir que aproximadamente un 25% del texto son descripciones encaminadas a ponernos en ambiente. Me refiero a cosas como:
"Un crepúsculo anaranjado al otro lado de una ventana inclinada con marco de metal imprimía colores aceitosos en el cielo."
O bien:
"Las cuatro sillas de la sala tenían respaldos estrechos y altos, todos rematados por una reproducción en acero del Sombrero del Elfo Malvado."
Puestos a pensar me parece que la estimación del 25% es incluso conservadora. Me atrevería a decir que una de cada tres frases no aporta nada al argumento. Porque ya me diréis a mí de qué sirve saber, por ejemplo, ya sea que...
"El mono de Typorex de la camarera refulgía sobre la mesa biedermeier emplastada con incrustaciones de chips de silicio de viejas computadoras en desuso."
...o que...
"Chia soñó con una playa cubierta de fragmentos aplastados de electrónica: criaturas como cangrejos que se escabullían, con las patas rayadas como resistores viejos."
Con ello no quiero decir que la historia sea aburrida o tenga fallos de estructura o desarrollo. No es eso, de hecho la novela no está mal. El problema es que Gibson abusa de las descripciones hasta agotar al lector. Llega un momento en que cada vez que pasas página eres capaz de detectar las frases innecesarias de un simple vistazo. Aparecen todas a la vez como resaladas por un efecto de postprocesado digital. En un alarde de esa nobleza que tengo y que pocas veces demuestro, puedo entender la necesidad del autor de sobresaturarnos de referencias a esos escenarios high-tech porque la novela data de 1996 y por entonces, el ideario cyberpunk no estaba tan instalado en el inconsciente colectivo. Es eso o ganas de exprimir la gallina de los huevos de oro tras un descenso en las ventas de los anteriores libros, se me ocurre. De todas formas, lo que no le voy a negar al escritor norteamericano es su gran capacidad de anticipación y la exactitud de muchas de sus predicciones. En esta ocasión, destaca el riesgo de que los gobiernos mundiales quieran alterar la neutralidad de la red... ¡siete años antes de que el término fuese acuñado! Lo cual no es óbice para que otras veces pierda un poco el norte, demostrando que afectación y química no están reñidas en frases tan absurdas como:
"La furgoneta de Arleigh olía a monómeros de cadena larga y a electrónica caliente."
La narración va alternando capítulos con las dos tramas, confluyendo ambas cuando se aproxima el final. Esta técnica es también muy propia de Gibson, que si mal no la recuerdo explota hasta la friolera cifra de cuatro hilos argumentales en Monalisa acelerada. Resumiendo, vuelta a los orígenes para componer una obra que sin ser mala, se ve lastrada por las opresivas y repetitivas descripciones que no aportan nada y empañan el recuerdo de la buena impresión que causaron en Neuromante. Para mi sorpresa no he encontrado muchas reseñas en la blogosfera en español, así que os dejo la de El jardín del sueño infinito nada más. No estoy muy de acuerdo con ella, pero todo sea por fomentar la pluralidad de opiniones.

1 oct. 2017

XVII Premio UPC. Novela corta de ciencia ficción

Este libro lo pillé de saldo en Bibliostock, junto a otros dos o tres que también recopilaban diferentes obras premiadas en el archifamoso Premio UPC de ciencia-ficción. Aunque llevo siglos oyendo hablar de él, ésta es mi primera toma de contacto con este reputado galardón, que lleva en activo desde 1991 y tiene el marchamo de autenticidad fandom del ínclito Miquel Barceló (y que dios me perdone por usar "autenticidad", palabra que detesto, en uno de mis posts). Por lo que he podido ver en la Wikipedia,  ultimamente está de capa caída, con la convocatoria pasando a ser bianual en lugar de anual por un lado, y dejando de publicarse los textos premiados por otro. Sin embargo parece que ya hay un acuerdo con la editorial Apache libros para solucionar el último punto comentado.

La decimo séptima edición corresponde al año 2007, en que se laurearon las siguientes novelas:

  • Primer premio (ex aequo): "Belcebú en llamas", de Carlos Gardini (Argentina). Un sicario perteneciente a una hermandad de asesinos a sueldo, escindida de la ortodoxia cristiana, protagoniza una intriga político/religiosa que mezcla colonización de planetas, herejías y un nuevo Génesis a través del uso de biotecnología muy avanzada. Tengo que admitir que el lenguaje afectado y rebuscado me cargaba un poco durante la lectura, sin embargo cuando terminé de leerlas todas ha destacado por encima del resto, no solo por la trama y la composición, sino por el barroquismo de su estilo.
  • Primer premio (ex aequo): "En defensa de Elíseo" ("Defending Elysium"), de Brandon Sanderson (EEUU). El idealista agente de una organización terrestre que goza en exclusiva de la tecnología alienígena derivada de los contactos con extraterrestres se enfrenta, en una trama noir, al gran desengaño de su vida. De ritmo algo acelerado para mi gusto, conecté muy bien con el argumento a nivel ideológico porque arranca con un enfoque 100% antiantropocéntrico. Pero llega el final y se produce un giro que viene desbaratarlo y quitar el "anti" que lo precede. Diferencias de pensamiento al margen, no está mal, pero creo que le han robado a Gardini la exclusividad del primer premio (y supongo que la mitad de los 6.000€ del galardón).
  • Mención UPC: "Tricordio. Tres cuerdas y una sola melodía" ("Tricord. Tres cordes i una sola melodia"), de Joan Baptista Fonollosa (Barcelona). Colonización espacial y viajes en el tiempo que coquetean con las paradojas habituales en el subgénero para componer una narración con una trama demasiado manida para mi gusto, a la que esta obra no aporta ninguna sorpresa. Bueno en realidad sí, porque incluye una subtrama sin relación con la historia principal, pero que supongo que sería necesaria para poder llegar a la extensión mínima exigida en el concurso.
  • Mención especial: "Recuerdos de otra vida" ("Records d'una altra vida"), de Jordi Guàrdia (Lérida). Otra trama detectivesca que incluye mucha alta tecnología médica, inteligencias artificiales y nanobots. La idea que desarrolla está tan vista y se tiene uno que leer tantos topicazos de novela negra para terminarla que resulta un poco bochornoso pensar que le han dado una mención epecial.
Lo cierto es que me lo he pasado bastante bien leyendo estas cuatro novelas cortas porque no exigen apenas esfuerzo y entretienen. Aunque no por el contenido, sino más bien por todas las sinápsis que activan en la memoria: a medida que pasas páginas eres consciente de que resulta imposible no pensar en obras de otros autores en las que encontrar coincidencias argumentales de fondo. En general pecan de falta de originalidad, provocada por la saturación de referencias/influencias del género; se añade un amateurismo más que evidente en las dos últimas. Tengo pendientes al menos un par de volúmenes más de este mismo premio, así que no descarto volver a ellos en breve y decir algunas verdades, no importa que duelan. Tenéis más reseñas en Rescepto y el Sitio de Ciencia-ficción.

27 sept. 2017

El palacio de los sueños - Ismail Kadaré

El joven Mark-Alem pertenece a la poderosa familia albanesa de los Qyprilli a través de la línea materna, con lo cual no ostenta el apellido. Sus bien situados tíos le consiguen un empleo en el Tabir Saray, un organismo oficial que se encarga de registrar e interpretar los sueños de todos los habitantes los Estados Unidos Otomanos. Esta todopoderosa institución es conocida y temida en los cuarenta y tantos países que los componen, pues de los análisis que hacen de los sueños de la población y sus tendencias pueden inferir intentos de golpes de estado, el resultado de batallas o guerras, incluso catástrofes naturales. El protagonista seguirá una carrera meteórica en el "palacio de los sueños", recorriendo los diferentes departamentos en orden ascendente de importancia en cuanto a su relacion directa con el Sultán, jefe del gobierno, quien cada viernes recibe puntual el denominado Sueño Maestro que influyen en sus decisiones.

Me tropiezo con El palacio de los sueños en un reciente post de El niño vampiro lee y la trama me llama poderosamente la atención. Así que me pongo con esta novela de Ismail Kadaré, un total desconocido para mí hasta ese momento, pero que según compruebo en la Wikipedia que tiene un premio Principe de Asturias de las Letras y ha sido nominado varias veces para el Nobel de Literatura.

Ambientada en un trasunto del Imperio Otomano en una época no especificada (mediados del S. XIX quizás, por lo que se deduce de los medios de transporte), se trata de una fantasía kafkiana que para mi sorpresa no resulta demasiado deprimente. Mark-Alem es un mero engranaje en la maquinaria estatal del Tabir Saray, que se localiza en un inmenso edificio pesadillesco. Pasillos interminables y desolados, funcionarios reservados y desconfiados de maneras hoscas, enormes estancias donde siempre hace un frío desapacible, timbres que rigen las estresantes actividades de los empleados. La sensación de desamparo es apabullante. Sin embargo el respaldo de su importante familia consigue transmitir cierta seguridad al lector a pesar de las situaciones tan misteriosas a las que debe enfrentarse. Esa es en definitiva la impresión final que me transmite la novela: el ser humano como elemento sin capacidad de decisión y/o elección, ya sea como parte de la maquinaria del estado o en la familia/sociedad. La crítica a los aparatos del estado y a los totalitarismos es doblemente comprensible si tenemos en cuenta que Kadaré escribió la novela a finales de los 1970s, cuando aún vivía en Albania, por aquel entonces uno de los países comunistas más opacos para Occidente. Aparentemente esta es una de las obras más reputadas de este escritor. A mí no me ha disgustado, pero a excepción de la ambientación kafkiana, que le ha quedado bordada, no he terminado de encontrar la gracia. Es muy ligerita y se lee en seguida, lo cual siempre es bueno. Tenéis más reseñas en Un libro al díaKoratai - Literatura japonesa y de otras latitudes (como en este caso).
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