28 mar. 2017

Edicto siglo XXI - Max Ehrlich

En un futuro no demasiado lejano la Tierra ha sufrido una debacle ecológica a causa de la contaminación, la superpoblación y la falta alimentos. El GobMund que se creó para hacer frente al desastre se ve obligado a tomar medidas urgentes y desesperadas para evitar que la población siga aumentando, pues en caso contrario la ración diaria de calorías tendrá que ser reducida más de lo que ya lo está. Entre las varias soluciones que se manejan se opta finalmente por prohibir la procreación durante 30 años bajo penas de muerte a los infractores (la otra alternativa con más peso era eliminar a la población mayor de 70 años, muy numerosa debido a los avances médicos han hecho posible que se llegue a vivir hasta 150 años o más). Ocho años después de entrar en vigor este edicto de control de la población, conocemos a Russ y Carole Evans, una joven pareja que vive en una situación privilegiada: unas viviendas adosadas a modo de urbanización norteamericana de mitad del siglo XX que forman parte de una pequeña reserva natural-museo. Todo un lujo considerando la jungla de hormigón de mini apartamentos en enormes bloques de más de 100 plantas de altura donde vive el ciudadano medio. Russ, como FuncSeg de este MusEst tiene derecho a ello, al igual que el resto de sus compañeros y su jefe, George Borden. La relacion entre George y Edna Borden, y sus vecinos los Evans es muy cercana, tanto como que suelen practicar el intercambio de parejas, una medida fomentada por el estado, que consideró que relajar las costumbres sexuales facilitaría alternativas al ocio y evitaría la tentación de los embarazos. Edna tiene un pequeño robot-bebé llamado Peter que le permite vivir la fantasía de que es madre (con ayuda eso sí de terapia y psicofármacos). Carole intenta también resistir su ganas de tener un bebé con ayuda de estos robots humanoides, pero fracasa, su psique no acepta el engaño. Así que tras quedarse embarazada intencionadamente, trama un plan para criar a su hijo en el que involucra a su marido. Pero como cabe imaginar, dada la deriva distópica que ha experimentado el planeta lo van a tener muy difícil, si no imposible.

Edicto siglo XXI es una novela muy ligera que incluye prácticamente de todas las temáticas tabú habituales en la literatura de ciencia-ficción de los años 1960s-1970s: superpoblación, desastre ecológico, normalización de costumbres sexuales al margen de la pareja estable, eutanasia voluntaria, uso generalizado de drogas tanto para uso terapeútico como recreacional, etc. A pesar del sustrato new wave en el argumento, todas esas capas de modernidad y progreso social en las costumbres son absolutamente hipócritas y falsarias. Max Ehrlich envía en realidad un claro mensaje reaccionario con la intención de reafirmar que el modelo social presente (presente cuando se escribió el libro, quiero decir) es el único válido: la familia heterosexual tradicional que trae niños al mundo y se quiere con exclusividad hasta que la muerte los separe. Ni las mayores amenazas, ya provengan del estado o de la naturaleza, podrán detener el impulso del ser humano a buscar una pareja con quien encontrar el Amor y tener descendencia que garantice la continuidad de la especie. Asi que nada de orgias en lupanares estatales, nada de polvos casuales en clubs de sexo, nada de intercambios de pareja con tus vecinos. Por supuesto nada de métodos anticonceptivos. Y desde luego cero intromisión del estado en la vida privada, especialmente si pretenden anular el instinto de reproducción, que es lo que nos hace realizarnos como personas. ¡Qué importa si el planeta se va al garete!

No se puede decir que Ehrlich fuera muy original, mientras iba leyendo no he podido evitar pensar en otros libros o películas anteriores y de mayor repercusión que trataban estos mismos temas pero con más destreza. Supongo en definita que se trata de un producto cultural resultado del Zeitgeist (hablamos de 1971). Tanto debió gustar en su momento que incluso hubo una adaptación al cine llamada Z.P.G. (Zero Population Growth) / Edicto Siglo XXI: Prohibido tener hijos. El lenguaje empleado es muy sencillo, lleno de diálogos y descripciones de costumbres sociales, nuevas (retro) tecnologías o nuevos organismos gubernamentales, casi todas los cuales podrían haberse suprimido porque solo pretenden ponernos en un contexto y epatar. Un ejemplo claro es la explicación sobre las Casas del Adiós, centros estatales que proporcionan un suicidio asistido a los ancianos que desean morir. Lo que me ha resultado más molesto han sido los neologismos. Con ánimo de imprimir un aire futurista al texto, el autor abusa hasta al agotamiento de términos de su invención, formados en primer lugar apocopando palabras, para posteriormente componerlas en un solo término: PolEst por policía estatal, GobMund por gobierno mundial, MusEst por museo estatal, SatComGobMund por satélite de comunicaciones del gobierno mundial, o el dudoso psiconarcosintetista, que yo diría es una especie de terapeuta/psiquiatra. Ni que decir tiene, la técnica resulta ingenua y cansina, y a partir de la segunda aparición consigue provocar poca o ninguna sorpresa.

Resumiendo, pasados más de 45 años el libro ha quedado muy desfasado, muy anticuado, aunque más en la forma que en el fondo: no olvidemos que en el intervalo también de 45 años la problación mundial se ha duplicado, pasando de los 3.685 millones en 1970 a 7.347 millones en 2015. Por no hablar de la devastación del medio ambiente producida por la deforestación de las selvas tropicales y los gases de efecto invernadero, ambos resultado principalmente de un modelo de ganadería intensiva insostenible. Mi recomendación es que en lugar de leero, sale más a cuenta ver la película protagonizada por Oliver Reed y Geraldine Chaplin. Al menos tiene un look retrofuturista impagable. En esta ocasión, no incluyo otras reseñas porque no las he encontrado, todos lo resultados de Google hacen referencia al film.

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