22 may. 2017

Los jugadores de Titán - Philip K. Dick

Tras perder la guerra contra los vugs de Titán, la población de la Tierra ha quedado diezmada, aunque no por culpa de los extraterrestres, sino paradójicamente por el empleo la radiación Hinkel por parte del ejército rojo chino durante la contienda. Los escasos habitantes del planeta tiene además muchísimas dificultades para concebir hijos, aunque gracias a los avances de la medicina, en concreto a la extirpación de la glándula Hynes, se ha conseguido retrasar el envejecimiento y prolongar la vida humana hasta casi los docientos años. De hecho a eso se debe que la raza humana no haya desaparecido aún. Los vugs, que son una especie muy ludópata, han importado un juego de mesa llamado el Farol, en el cual además del azar, tiene mucho peso la habilidad para el engaño de los participantes. En estas partidas se apuestan ciudades enteras y lógicamente para que no haya ventajas injustas, están vetadas a cualquier humano con capacidades psiónicas. En un grupo de juego de Farol que hay en California, Pete Garden pierde Berkeley, su título más preciado. Tras una venta un poco irregular, la propiedad termina en manos Jerome Luckman, propietario de Nueva York y casi toda la costa este. Luckman se desplaza a California para integrarse en ese grupo de Farol y seguir ganando propiedades, llevándose un par en su primera noche. Sin embargo, al dia siguiente, el suertudo aparece muerto. La investigación policial que se iniciará inmediatamente pondrá de manifiesto la existencia de grupos secretos organizados, tanto de humanos como de vugs, que operando desde las sombras intentan que el desequilibrio existente entre los dos bandos planetarios se incline a su favor.

Los jugadores de Titán es un nuevo título reeditado por Minotauro para su colección Biblioteca Philip. K. Dick. El libro incorpora los componentes habituales de su obra, tanto argumentales como estilísticos. Así pues, la trama recoge aspectos bélicos y post-apocalípticos resultado del pánico nuclear y la Guerra Fría (fue escrita en 1963), o bien los clásicos conflictos entre percepción y realidad subyacente una vez eliminada la engañosa farsa de los sentidos. Los personajes y el contexto son igualmente los característicos: protagonista masculino con trastornos mentales y afición/dependencia de las drogas psicoactivas, personajes femeninos odiosos y carácter insoportable, humanos con habilidades extrasensoriales (precogs, telequinéticos, etc.), extraterrestres amorfos y telépatas, elementos tecnológicos muy por delante de su tiempo que se usan como simple apoyo a la narración (inteligencias artificiales aplicadas a todos los bienes de consumo a través de lo que el autor define como efecto Rushmore, vehículos voladores utilitarios, etc.). Quizás difiere de otras en que hay marcados elementos de novela negra, como la investigación del asesinato de Luckman o los misteriosos complots secretos, y también unas divertidísimas incursiones humorísticas procedentes del efecto Rushmore instalado en un vehículo.

No voy a decir que es el mejor título de Dick, pero como soy muy fan de este escritor, tampoco voy a decir que es malo, porque solo con zambullirme en el universo típicamente dickiano a mí ya me tiene ganado. Dejando al margen mi predisposición innata a embobarme con sus textos, tengo que reconocer que el ritmo bastante moderado y los golpes de efecto están muy bien planeados, lo cual le permite reconducir la acción por caminos muy originales y totalmente inesperados. El final sí que flojea, pero en cualquier caso, se trata de un libro muy accesible que seguro hará disfrutar a los incondicionales y en ningún caso aturdirá a quien se acerque a su obra por primera vez. Tenéis más reseñas en Sagacomic - Lothlórien y el Sitio de Ciencia-Ficción.

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